MANFREDO.
Mira bien, te digo y sin temblar.
?Que ves ahora?
EL ABAD.
Veo lo que es muy capaz de hacerme
temblar, pero no temo nada,
veo un espectro sombrio y terrible
que sale de la tierra como una divinidad
infernal. Su frente esta cubierta
con un velo negro, y su cuerpo
parece que se halla rodeado de
nubes aciagas; pero yo no le temo.
MANFREDO.
Tu no tienes que temer, es cierto;
pero su aspecto puede paralizar tus
miembros cargados de anos. Lo repito,
retirate.
EL ABAD.
Y yo repito que no me retirare
sin que haya hecho desaparecer este
espectro... ?Que hace aqui?
MANFREDO.
Lo ignoro: no le he llamado, el
ha venido por su voluntad.
EL ABAD.
iAyi hombre perdido! ?que
teneis que tratar con semejantes
huespedes? tiemblo por vos, ?porque
os mira fijamente y vos a el?
iAh! vedle que descubre su rostro,
las cicatrices del rayo vengador estan
grabadas sobre su frente, y en
sus ojos brilla la inmortalidad del
infierno. iLejos de aqui!...
MANFREDO [-al Espiritu-].
?Cual es tu mision?
EL ESPIRITU.
Ven.
EL ABAD
?Quien eres, espiritu desconocido?
habla, responde.
EL ESPIRITU.
El genio de este hombre. [-A Manfredo-.]
Ven, ya es tiempo.
MANFREDO.
Estoy pronto a todo, pero no reconozco
el poder que me llama,
?quien te envia aqui?
EL espiritu.
Tu lo sabras despues.iVen! iven!
MANFREDO.
He mandado a seres de una esencia
superior a la tuya, he resistido
a sus superiores: alejate de estos lugares.
EL ESPIRITU.
iMortal! tu hora ha llegado. Ven
te digo.
MANFREDO.
Ya se que mi hora ha llegado,
pero no sera a un ser tal como tu a
quien entregare mi alma.
EL ESPIRITU.
?Llamare pues a mis hermanos?...
Apareced.
[Aparecen los otros Espiritus.]
EL ABAD.
Alejaos, espiritus malignos, huid
os digo; vosotros no teneis poder en
los parages en donde se encuentra
la piedad. Huid, os lo ordeno en
nombre de....
EL ESPIRITU.
Anciano, nosotros conocemos
nuestra mision y tu ministerio, no
pierdas tus palabras sagradas; serian
inutiles. Este hombre esta condenado,
y por la ultima vez le intimo
que venga.
MANFREDO.
Yo os desafio a todos; aunque
sienta que mi alma se me ausenta,
os desafio a todos. No os seguire
mientras que me quede un soplo de
vida para luchar aunque sea con los
demonios: si quereis arrancarme de
aqui no lo conseguireis sino miembro
por miembro.
EL ESPIRITU.
iMortal rebelde! ?eres tu el magico
que se atrevio a arrojarse al
mundo invisible y hacerte casi nuestro
igual? ?eres tu el que quieres
conservar una vida que te ha sido
tan funesta?
MANFREDO.
Espiritu impostor, mientes; se
que ha llegado la ultima hora de
mi vida y no quisiera retardarla un
momento. No lucho contra la muerte
y si contra ti y contra los angeles de
tu sequito. No fue por medio de un
pacto contigo y con tus companeros
por lo que adquiri un poder sobrenatural;
fue mi ciencia superior, mis
privaciones, mi audacia, mis dilatados
desvelos, mi fuerza de alma y mi
habilidad en descubrir los secretos
de los tiempos antiguos en los que
se veia a los hombres y a los espiritus
marchar juntamente e ignorar
injustos privilegios. Me encuentro
satisfecho de mis propias fuerzas,
os desafio, y os desprecio.
EL ESPIRITU.
Tus crimenes te han hecho....
MANFREDO.
?Que te importan mis crimenes?
?Seran castigados por otros crimenes
o por otros mayores criminales?
Vuelve a sumergirte en el infierno,
yo permanezco aqui; tu no tienes
ningun poder sobre mi, y se que
nunca me poseeras. Lo que he hecho,
esta ya hecho; llevo en mi pecho
un tormento al cual no anadira
nada el que puedes causarme; un
alma inmortal se recompensa o se
castiga a si misma; independiente
de los lugares y de los tiempos, lleva
consigo el origen y el termino de
de sus males; una vez despojada de
su cubierta mortal, su sentimiento
interno no presta ningun color a los
vagos objetos que la rodean, pero
se encuentra absorbida en las penas
o en la dicha que nacen del conocimiento
de sus crimenes o de sus
virtudes. Tu no has podido tentarme
ni enganarme un momento: ?porque
vienes a buscar una presa que
jamas te pertenecera? Me he perdido
a mi mismo, y sere mi propio verdugo.
(-A todos-.) Huid, demonios
impotentes; la mano de la muerte
esta sobre mi, pero no la vuestra.
[Los demonios desaparecen.]
EL ABAD.
iAy! vuestra frente se pone palida,
vuestros labios pierden el color,
vuestro corazon esta oprimido,
y vuestros acentos salen con un sonido
ronco de vuestro pecho palpitante.
Dirigid vuestras oraciones al
cielo, suplicad a lo menos con el
pensamiento ... pero no os entregueis
a la muerte de este modo.
MANFREDO.
Esto es hecho, mis ojos no pueden
mirarte, todo se mueve a mi
rededor, y la tierra parece que se
hunde bajo mis pasos. A Dios padre
mio; dadme la mano.
EL ABAD.
Esta fria ... tambien lo esta su corazon.
Una sola suplica... iAy! ?que
es lo que va a sucederle?
MANFREDO.
Anciano, el morir no es dificil.
[Espira.]
EL ABAD.
Ya no existe; su alma ha tomado
vuelo: ?a donde ira?... Temo el
pensarlo ... murio[5]....
FIN.
* * * * *
NOTAS DE MANFREDO.
1... Es el efecto que producen los rayos del sol sobre
la parte interior de los torrentes de los Alpes: ninguna
cosa tiene mas semejanza a un arco iris tan inmediato a
la tierra que se puede pasear al instante por debajo.
Este fenomeno dura hasta el mediodia.
2... El filosofo Jamblico. La historia de la invocacion
de Eros y de Anteros se encuentra en su vida escrita
por Eunopino.
3... La historia de Pausanias rey de Esparta, y de
Cleonice, nos ha sido trasmitida por Plutarco (vida de
Cimon) y por Pausanias el sofista en su Descripcion de
la Grecia.
El rey Pausanias es el que mandaba a los Griegos en la
batalla de Platea y que perecio despues, convencido de
haber querido hacer traicion a los Lacedomonios.
4... -Los hijos de Dios- vieron a las hijas de los
hombres y las encontraron hermosas etc.
En aquellos tiempos habia gigantes en la tierra; y
cuando los -hijos de Dios- hubieron conocido a las hijas
de los hombres y las hubieron hecho hijos, estos mismos
hijos se hicieron hombres poderosos e ilustres segun
el siglo.
-Genesis-, cap. vi, ver. 3 y 4.
5..."iAy! cuando un dia el alma se vera finalmente libre
de los lazos odiosos del cuerpo, y no conservara de la
vida material sino lo que le queda a una ligera mariposa
que acaba de romper su prision de invierno; cuando los
elementos se reuniran a los elementos semejantes y que
el polvo ya no sera sino polvo, ?no sentire entonces
realmente todo lo que creo ver: los espiritus aereos, el
pensamiento incorporeo, y el genio de cada parage, cuya
inmortal existencia esperimento algunas veces?"
(Childe-Harold, canto iii.)
En este pasage y en otros muchos, lord Byron manifiesta
el deseo de comunicar con los espiritus, lo mismo que
Manfredo, y de irse lejos del mundo en donde le cuesta
mucho trabajo el marchar por el terreno rastrero de los
pormenores de la vida. Identificandose tambien con el
personage de Manfredo, el poeta pinta con colores muy
vivos, las fuertes agitaciones, las pasiones
turbulentas, y la vuelta contemplativa sobre el destino,
que nos hacen conocer el fondo de su corazon. La musa de
lord Byron ambiciona la gloria de inspirarnos simpatia
con una clase de personas con las cuales nos
avergonzariamos de reconocernos la menor conformidad de
sentimientos. En despecho de nuestras reclamaciones en
favor de los principios de gusto y de moral, el poeta se
apodera de nosotros, por decirlo asi, con la mano de un
genio sombrio, y forzandonos a descender en los secretos
pensamientos de nuestro corazon, nos descubre alli,
admirandonos de espanto, el germen de las negras ideas a
que se abandonan todos sus heroes. Poco le importan las
consecuencias morales, con tal que escite las
agitaciones casi involuntarias que le hacen dueno de la
imaginacion de sus lectores.
En Manfredo, lord Byron parece adoptar al principio bajo
nombres persas, la creencia de los maniqueos que admiten
en el mundo intelectual la oposicion poderosa del
principio del mal, contrariando sin cesar a la eterna
Providencia. Manfredo reconoce sin embargo y fuerza al
mismo Ariman a reconocer la supremacia del dios del
bien, cuando rehusa el doblar la rodilla y proclama un
ser delante del cual deben temblar los genios malignos.
Es una grande concesion la que hace aqui lord Byron a la
moral religiosa; pues le vemos, muy a menudo armarse de
una duda sacrilega, atacar toda revelacion venida de
arriba, y hasta lo que nos descubre un sentimiento
intimo, la existencia de un criador.
Se ve facilmente que el drama de Manfredo no ha sido
nunca destinado a la representacion teatral: cuando mas
podria confiarse a los actores de la Pan-hipocrisiada de
M. Lemercier.
Este drama ofrece numerosas relaciones con el de Faust
que analiza madama de Stael con su talento acostumbrado.
Vamos a ensayar por medio de algunos estractos de ambas
obras el modo de que el lector pueda comparar el
espiritu de estas dos piezas estraordinarias.
Primeramente debe notarse que la nobleza y dignidad
tragica no cesan nunca de caracterizar el estilo de lord
Byron, mientras que Goethe ha introducido en la escena
personages de la infima plebe, que se esplican en el
innoble lenguaje de su estado y que parecen no
representar su papel, sino para probar que el autor esta
tan acostumbrado a las conversaciones bajas de los
bodegones, como a las maneras elegantes de la corte;
pero no puede juzgarse a Goethe segun los principios
establecidos, porque ha afectado el escribir contra
todas las reglas; "no se puede ir mas lejos en
pensamientos atrevidos, y la memoria que queda de este
escrito conserva siempre un poco de desvario." Pero este
talento no debe ser muy envidiado ni admirado, porque
brilla particularmente a espensas de la moral, del
juicio interno y de la religion. Goethe no trata
solamente de destruir todos los consuelos de la vida
presente, probando que el hombre esta destinado a la
miseria desde su nacimiento, sean cuales fueren su
rango, su fortuna y su inteligencia, pero procura
tambien despojarle de la sola esperanza que le queda
cuando se halla en el colmo de la desgracia: la promesa
de una felicidad futura. Faust es un hechicero como
Manfredo "sus conocimientos profundos no le preservan
del fastidio de la vida; ensayo para librarse de el, el
hacer un pacto con el diablo y este concluyo con
llevarsele. Ved la primera palabra que ha dado a Goethe
su obra singular."
"El diablo es el heroe de esta pieza: el autor no le ha
concebido como una fantasma hedionda, tal como se
acostumbra a representarle a los ninos; ha hecho de el
un malvado por escelencia, acerca de quien todos los
malos, y el de Gresset en particular, no son sino
novicios, apenas dignos de ser los criados de
Mefistofeles. (Este es el nombre del demonio que se hace
amigo de Faust.)
"Goethe ha querido representar en este personage real y
fantastico a un mismo tiempo, la mas amarga chanza que
ha podido inspirar el desprecio, y no obstante tiene una
alegria audaz que entretiene. En los discursos de
Melistofeles hay una ironia infernal que se dirige a la
creacion toda entera, y juzga al universo como un mal
libro cuyo censor es el diablo.
"Faust reune en su caracter todas las debilidades de la
humanidad: deseos de saber y fatigas del trabajo,
necesidad del buen resultado y saciedad del placer. Es
un perfecto modelo del ser variable y movible cuyos
sentimientos son todavia mas efimeros que la corta vida
de que se lamenta. Faust tiene mas ambicion que fuerza,
y la agitacion interior le dispone contra la naturaleza
y le hace recurrir a todos los sortilegios para
libertarse de todas las condiciones duras, pero
necesarias, impuestas al hombre mortal. En la primera
escena se le ve en medio de sus libros y de un numero
infinito de instrumentos de fisica y de frascos de
quimica. Su padre se ocupaba tambien de las ciencias y
le trasmitio el gusto y la costumbre. Una sola lampara
da luz al retiro sombrio, y Faust estudia sin cesar la
naturaleza y particularmente la magia, de cuyos secretos
ya posee algunos.
"Quiere hacer aparecer uno de los genios creadores del
segundo orden; el genio viene, y le aconseja no elevarse
sobre la esfera del espiritu humano." Corresponde a
nosotros, le dice, el sumergirnos en el tumulto de la
actividad, en las olas eternas de la vida que el
nacimiento y la muerte elevan y precipitan, rechazan y
vuelven a traer. Nosotros estamos criados para trabajar
en la obra que Dios nos manda y cuya trama cumple el
tiempo. Pero tu, que no puedes concebir sino a ti mismo,
tu que tiemblas cuando quieres profundizar tu destino, y
que mi soplo hace estremecer, dejame, no me llames mas."
Cuando el genio desaparece una desesperacion profunda se
apodera de Faust, y quiere envenenarse.
"iEs pues hacia ti, licor ponzonoso, que mis miradas se
fijan! Tu que das la muerte, te saludo como a una palida
luz en un bosque sombrio. En ti honro la ciencia y el
espiritu del hombre; tu eres la mas dulce esencia de los
jugos que proporcionan el sueno. Tu contienes las
fuerzas que destruyen la vida, ven a mi socorro, ya veo
que se calma la agitacion de mi espiritu. Quiero
arrojarme al mar: las aguas cristalinas brillan a mis
pies como un espejo. Un nuevo dia me llama hacia la otra
orilla; un carro de fuego pasa sobre mi cabeza, quiero
subir en el, sabre recorrer las esferas etereas y gustar
las delicias de los cielos.
"Pero ?como merecerlas en mi abatimiento? Si, yo lo
puedo, si me atrevo a hacerlo, si derribo con valor las
puertas de la muerte, delante de las cuales todos pasan
temblando. Ya es tiempo de manifestar la dignidad del
hombre. Ya no es necesario que tiemble a la orilla del
abismo en donde su imaginacion se condena a si misma a
sus propios tormentos, y en donde las llamas del
infierno parece que impiden el acercarse. Quiero verter
el mortal veneno en esta copa de cristal puro. iAy! en
otros tiempos tenia un uso diferente: se pasaba de mano
en mano en los festines alegres de nuestros padres, y el
convidado recibiendola, celebraba en verso su hermosura.
iCopa dorada! tu me recuerdas las noches bulliciosas de
mi juventud, no te ofrecere mas a mi vecino, no alabare
mas al artista que supo hermosearte. Te ha llenado un
licor sombrio, yo le he preparado, le he escogido; iah!
ique sea para mi el ofertorio solemne que consagro a la
manana de mi nueva vida!
"En el momento en que Faust va a tomar el veneno, oye
las campanas que anuncian el dia de Pascua a la ciudad,
y los coros que en la iglesia inmediata celebran esta
santa fiesta.
"Cantos celestes, poderosos y dulces, ?porque me buscais
entre el polvo? Haceos oir a los humanos a quienes
podeis consolar. Escucho el mensage que me traeis, pero
me falta la fe para creerlo. El milagro es el hijo
querido de la fe. Sin embargo, acostumbrado a oir estos
cantos desde la infancia, me llaman a la vida. En otros
tiempos un rayo de amor divino bajaba sobre mi durante
la solemnidad tranquila del domingo. El sonido bronco de
la campana llenaba mi alma del presentimiento del
porvenir y mis oraciones eran un goce ardiente. La misma
campana anunciaba tambien los juegos de la juventud y la
fiesta de la primavera. La memoria reanima en mi los
sentimientos propios de los pocos anos, que hacen
olvidarnos de la muerte. iO! haceos oir todavia, cantos
celestes; la tierra me ha reconquistado."
"Este momento de exaltaciones pasagero: Faust tiene un
caracter inconstante, las pasiones mundanas vuelven a
apoderarse de su corazon, busca el modo de
satisfacerlas, y desea el entregarse a ellas. El diablo,
bajo el nombre de Mefistofeles, viene y le promete
ponerle en posesion de todos los goces de la tierra,
pero al mismo tiempo sabe disgustarle de todos ellos;
porque la verdadera maldad seca el alma de tal manera,
que concluye por inspirar una indiferencia profunda por
los placeres igualmente que por las virtudes.
"Mefistofeles conduce a Faust a la casa de una hechicera
que tenia a su disposicion unos animales medio monos y
medio gatos. Esta escena puede considerarse en algun
modo como la parodia de las brujas de Macbeth.
"Faust frecuenta las sociedades acompanado siempre de
Mefistofeles; pero el se fastidia y el diablo le
aconseja que se enamore. En efecto se manifiesta
enamorado de una joven plebeya totalmente inocente y
sencilla, que vive pobremente con su madre y que se deja
seducir luego. Faust se cansa del amor de Margarita lo
mismo que de todos los goces de la vida. No hay nada mas
hermoso en aleman que los versos en que manifiesta a un
mismo tiempo el entusiasmo de la ciencia y la saciedad
de la dicha.
"Espiritu sublime, tu me has concedido cuanto te he
pedido, y no has sido en vano que hayas vuelto hacia mi
tu rostro rodeado de llamas, tu me has dado la
encantadora naturaleza por imperio, me has dado la
fuerza de conocerla y de gozar de ella. No es una fria
admiracion la que me has permitido, pero si un intimo
conocimiento, y me has hecho penetrar en el seno del
universo igualmente que en el de un amigo; tu has
conducido a mi presencia la multitud variada de los
vivientes y me has ensenado a conocer a mis hermanos en
los habitantes de los bosques, de los aires y de las
aguas. Cuando suena la tempestad en el bosque, cuando
arranca y derriba los pinos gigantescos, cuya caida hace
resonar la montana, tu me guias a un asilo seguro y me
revelas los secretos maravillosos de mi propio corazon;
cuando la luna tranquila sube lentamente a los cielos,
las sombras plateadas de los tiempos antiguos se
presentan a mis ojos, sobre las rocas y en las
arboledas, y parece que me suavizan el severo placer de
la meditacion.
"Pero lo conozco, iay! el hombre no puede alcanzar nada
que sea perfecto. Al lado de las delicias que me acercan
a los dioses, es preciso que sufra el companero frio,
indiferente y altivo que me humilla a mis propios ojos y
que con una sola palabra reduce a la nada todos los
dones que me has hecho. Enciende en mi corazon un fuego
desordenado que me consume y arrastra hacia la muger
hermosa: pero con enagenamiento del deseo a la dicha,
pero en el seno de la felicidad misma un vacilante
fastidio me hace echar de menos el deseo."
"La historia de Margarita contrista dolorosamente el
corazon, su estado vulgar, su entendimiento limitado, y
todo lo que la somete a la desgracia sin que ella pueda
resistirlo, inspira tambien piedad en su favor. Goethe
casi nunca ha dado calidades superiores a las mugeres,
pero pinta maravillosamente el caracter debil que les
hace tan necesaria la proteccion. Lord Byron ha adornado
a Astarte de todos los encantos y de todas las
perfecciones, pero en la pieza no se descubre sino su
sombra y el poeta no alza sino un momento el velo
misterioso que cubre a la hermana y a la amiga
de Manfredo.
"Margarita es la causa de la muerte de su madre y de su
hermano, y Faust la llena de amarguras. iAy! esclama en
un momento de remordimientos, ihubiera sido tan
facilmente dichosa! una pobre choza en uno de los valles
de los Alpes y algunas ocupaciones domesticas, hubieran
bastado para satisfacer sus deseos limitados y llenar su
vida pacifica; pero yo, enemigo de Dios, no he
descansado hasta despues de haber despedazado su corazon
y de haber arruinado su miserable destino. De este modo
la paz debe haberle sido robada para siempre, y es
necesario que sea la victima del infierno. iY bien!
demonio, abrevia mis angustias y haz llegar lo que debe
suceder. Que la suerte de esta desgraciada se cumpla, y
a lo menos precipitame con ella en los abismos."
"Mefistofeles imagina el trasportar a Faust a la junta
nocturna de las brujas a fin de distraerle de sus penas;
y hay una escena que es imposible esplicarla, aunque en
ella se encuentran un gran numero de ideas que retener.
La junta de las brujas es verdaderamente como una fiesta
de las saturnales.
Faust sabe que Margarita ha hecho perecer al nino que
habia dado a luz, esperando por este medio el escusarse
la vergueenza de su conducta. Su crimen ha sido
descubierto, se le ha puesto en prision, y al dia
siguiente debe morir en un cadalso. Faust maldice con
furor a Mefistofeles, y este acusa a Faust con frialdad,
y le prueba que es el quien ha deseado el mal, y que no
le ha ayudado sino porque le habia llamado. Se ha dado
una sentencia de muerte contra Faust porque quito la
vida al hermano de Margarita; pero no obstante se
introduce secretamente en la ciudad, obtiene de
Mefistofeles los medios para libertar a Margarita, y se
introduce de noche en su calabozo cuyas llaves
habia ocultado.
"Oye a lo lejos que ensaya el cantar una cancion que
prueba la perdida de su razon. Margarita cree que vienen
a buscarla para conducirla al cadalso: escena tierna
entre ella y Faust que no puede decidirla a que le siga;
Margarita pasa rapidamente de una idea a otra, no
reconociendo a su amante sino por intervalos.
Mefistofeles comparece a la puerta y les dice: daos
prisa o estais perdidos; vuestros retardos y vuestras
dudas son funestos, mis caballos tiritan, el frio de la
manana se hace sentir.---Margarita.- ?Quien sale de este
modo de la tierra? el es, el es; hacedle ir. ?Que hara
en el lugar sagrado? Es a mi a quien quiere
llevarse.---Faust-. Es necesario que tu
vivas.---Margarita-. iJusticia divina, me abandono a
ti!---Mefistofeles a Faust-. Ven, ven o te doy la muerte
igualmente que a ella.---Margarita-. Padre celestial, yo
soy tuya, y vosotros angeles salvadme, coros sagrados,
rodeadme, defendedme: Faust, tu suerte es la que me
aflige...---Mefistofeles-. iYa esta juzgada! Las voces
del cielo esclaman: iesta salvada!---Mefistofeles a
Faust-. iSigueme! Mefistofeles desaparece con Faust; se
oye en lo interior la voz de Margarita que llama
inutilmente a su amigo "iFaust! iFaust!"
"La pieza queda cortada despues de estas palabras." "Es
necesario anadir alguna cosa" concluye madama de Stael,
y nosotros aplicamos lo que dice a nuestra traduccion de
Manfredo: "es preciso suplir por la imaginacion al
hechizo qne debe anadir una hermosa poesia a las escenas
que he ensayado traducir. En el arte de la versificacion
hay siempre un genero de merito reconocido por todo el
mundo, y que es independiente del objeto a que ha sido
aplicado en la pieza de Faust. La cadencia cambia segun
la situacion, y la brillante variedad que resulta es
admirable.
"La creencia de los malos espiritus se encuentra en un
grande numero de poesias alemanas. La naturaleza del
Norte se acomoda bastante bien con semejante terror, y
asi es mucho menos ridiculo en Alemania que lo seria en
Francia, el servirse del diablo en las ficciones.
"Es imposible el leer la pieza de Faust sin que se
presente en la idea de mil maneras diferentes, se enfada
uno con el autor, se le acusa, se le justifica, pero da
motivo para reflexionar sobre todo, y para valerme del
lenguaje ingenuo de un sabio de la mediana edad, -sobre
alguna cosa mas que todo-.
"La critica de una obra semejante debe ser un objeto muy
facil de prever de antemano, o mas bien el genero mismo
de la obra puede merecer la censura, todavia con mas
razon que el modo como esta tratada; porque una buena
composicion, debe ser juzgada como un sueno; y si el
buen gusto se halla siempre vigilante en la puerta de
marfil de los suenos para obligarles a tomar la forma
convenida, muy rara vez chocaran a la imaginacion.
"Sin embargo la pieza de Faust no es ciertamente un buen
modelo, y sea que pueda ser considerada como la obra de
un delirio del entendimiento, o de la saciedad de la
razon, es de desear que no se repitan semejantes
producciones; pues cuando un ingenio tal como el de
Goethe, rompe todas las trabas, la multitud de sus
pensamientos es tan grande, que por todas partes esceden
y trastornan los limites del arte.
"Dichosos los autores que como Goethe, estan traducidos
y comentados por una muger a quien lord Byron ha
proclamado ila primera de su siglo y de todos los siglos
pasados! y aunque algunas de sus criticas pueden hallar
su aplicacion en las obras del autor de Manfredo,
nuestras citas no podran ser desagradables a un poeta
que fue constantemente el admirador y el amigo
de Corina."
FIN DE LAS NOTAS
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