posterior- y otros centros del -tálamo-. [Ilustración: Fig. 101.--Corte del cuerpo mamilar y regiones limítrofes del bulbo y protuberancia.-- A, foco mamilar externo; B, pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D, vía olfativa de proyección; P, protuberancia.] En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de menor envergadura: una de carácter técnico[195], en donde se describen varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de los tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y otra de asunto fotográfico, con la presentación de dos aparatos estereoscópicos imaginados para el examen de grandes pruebas panorámicas[196]. [195] -Cajal-: Pequeñas comunicaciones técnicas. -Revista trimestral micrográfica-, tomo V, fasc. 3, 1901. [196] -Cajal-: Recreaciones estereoscópicas y binoculares. -La Fotografía-, 1901. (Con 5 grabados). Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, tuvieron desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903. Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro, y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta -terra ignota-, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que recayó muy señaladamente sobre la textura del -septum lucidum-[197], la fina anatomía del -tálamo óptico-[198], con particular consideración de la estructura de los -cuerpos de Luys-, -tubérculos mamilares- y -tuber cinereum-, y de cierto foco enigmático, -anejo de la cinta óptica-[199]. [197] -Cajal-: Estructura del -septum lucidum-. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo I. (Con 19 grabados), 1902. [198] -Cajal-: Estudios talámicos. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II. (Con 20 grabados), 1903. [199] -Cajal-: Sobre un foco gris especial relacionado con la cinta óptica. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II. (Con 2 grabados), 1903. Corrió mi actividad después por los dominios de los -pedúnculos cerebelosos-, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones y vías secundarias[200]; abordé, mediante los métodos de Marchi y Golgi, las relaciones entre el cerebro y el -tubérculo cuadrigémino anterior- y -tálamo óptico-[201] (existencia de una vía especial llamada -córtico-bigeminal-), y aporté, finalmente, algunas menudas contribuciones metodológicas tocantes á la coloración de los tubos nerviosos modulados[202] y manipulación de los cortes[203]. [200] -Cajal-: La doble vía descendente nacida del pedúnculo cerebeloso superior. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II. (Con 4 grabados), 1903. [201] -Cajal-: Las fibras nerviosas de origen cerebral del tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II. (Con 10 grabados), 1903. [202] -Cajal-: Método para colorear la mielina en las preparaciones del método de Marchi. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II, 1903. [203] -Cajal-: Un consejo útil para evitar los inconvenientes de la friabilidad y arrollamiento de los cortes en los preparados de Golgi y Marchi. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II, 1903. [Ilustración: Fig. 102.--Esquema destinado á mostrar, en dirección sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo.-- A, foco mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la habénula; E, cuerpo interpeduncular; -f-, haz de Vicq d’Azyr; -g-, fascículo de Meynert; -e-, pedúnculo del cuerpo mamilar; -h-, fascículo de la calota de Gudden; -i-, -stria thalami-; F, núcleo segmental dorsal.] Haré gracia al lector del contenido de estos trabajos, que, dada su aridez descriptiva, ni aun en resumen me atrevo á referir. Baste, por ahora, declarar que las citadas comunicaciones sobre el -septo lucido- y regiones basales del -tálamo-, esto es, los -cuerpos mamilares-, el -tuber cinereum-, etc., contienen la descripción de numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de los neurólogos, amén del esclarecimiento de bastantes problemas de conexión interfocal. Uno de ellos aparece dilucidado en la figura 101, B, donde mostramos que el -pedúnculo del cuerpo mamilar- (B) no nace, sino que se termina mediante arborizaciones libres en ambos -focos mamilares-. El conjunto de las conexiones de los -cuerpos mamilares- (A) con los demás núcleos del tálamo y bulbo, así como las relaciones del -núcleo dorsal del tálamo- (B) con el cerebro (-m-, -n-) y el bulbo olfativo (-b-, -i-) han sido reproducidos en la figura 102. Con el análisis de los focos centrales del cerebro puse remate á lo que podríamos llamar mi programa de morfología neuronal y de roturación de las tierras encefálicas y medulares, más ó menos cultivadas. En la segunda mitad de 1903 abrióse para mí nuevo ciclo de investigaciones. En adelante, mi atención fué atraída, de manera predilecta, por el seductor problema de la organización íntima de la célula nerviosa y del cilindro-eje. [Ilustración] CAPÍTULO XVII -bis- Participación de los histólogos españoles en el Congreso médico internacional de 1903 celebrado en Madrid. -- Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. -- Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de las neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, doy casualmente con una fórmula sencillísima y constante de impregnación de las neurofibrillas, de los axones y terminaciones nerviosas centrales y periféricas. -- Historia de las tentativas encaminadas al hallazgo de la nueva fórmula y ulteriores perfeccionamientos de la misma. -- Gracias al nuevo recurso técnico, consigo confirmar y consolidar definitivamente descubrimientos anteriores y cosechar numerosos hallazgos. Fué el año 1903 uno de los de mayor actividad del recién creado -Laboratorio de Investigaciones biológicas-. Una fiebre de trabajo, sólo comparable con la sufrida en 1889 y 1890, se apoderó de mí, embargando todas mis facultades. Nada menos que 14 comunicaciones, algunas equiparables por su volumen á libros, dí á la estampa en dicho año, cuya segunda mitad considero como la cúspide de mi actividad inquisitiva. Y todavía pude, durante la canícula, disponer de tiempo bastante para emprender, en compañía de mi mujer y hermanas, un viaje de turista por la encantadora Italia, con acompañamiento del indispensable aparato fotográfico, y haciendo escala en Génova, Milán, Turín, Pavía, Venecia, Florencia, Roma, Pisa, Nápoles y otras admirables ciudades de la patria del arte. Á tan inusitado alarde de energías contribuyeron poderosamente dos sucesos afortunados: Primeramente, las sesiones del -Congreso internacional de Medicina-, celebrado en Madrid durante la primavera del citado año; y después, allá por el mes de Octubre, el encuentro fortuito de cierta fórmula de impregnación de las células y fibras nerviosas, singularmente fecunda en nuevas revelaciones. El mencionado Congreso internacional obligó, naturalmente, á movilizar todas las fuerzas de los aficionados españoles á las tareas del Laboratorio. Importaba desempeñar un papel lo menos desairado posible y hubo de echarse el resto, como suele decirse. Al certamen de Madrid concurrieron numerosos sabios extranjeros (Behring, Metchnikoff, Waldeyer, Frank, Veratti, van Gehuchten, Henschen, Unna, Donaggio, etc.) y no pocos médicos nacionales é hispano-americanos. Encargado de la presidencia de la -Sección de Anatomía y Antropología-, tuve harto trabajo, durante aquellos días de incesante ajetreo, con organizar y dirigir las sesiones, ultimar las comunicaciones de los discípulos y mías, disponer veladas de demostraciones microscópicas, concurrir á banquetes y otros festejos oficiales, etc. Procuramos todos, en fin, hacer grata á los forasteros ilustres la estancia entre nosotros. Entre los congresistas eminentes que tomaron parte en los trabajos de mi sección, merecen mención especial, no sólo por su renombre mundial, sino por el interés de sus comunicaciones, Mr. Henschen, profesor de Estocolmo, que disertó, en una de las cátedras de San Carlos, sobre casos clínicos de -ceguera mental- y las lesiones concomitantes del lóbulo occipital (tema íntimamente relacionado con mis estudios histológicos acerca de -la fisura calcarina-); el profesor Unna, de Hamburgo, dermatólogo insigne, creador de notables métodos de coloración de los tejidos epitelial y conjuntivo, el cual en brillante conferencia pública tuvo la galantería de atribuirme la prioridad del descubrimiento de las -células del plasma- (mis -corpúsculos cianófilos- hallados en los -sifilomas-); el maestro de Lovaina Mr. A. van Gehuchten, antiguo amigo, que presentó al Congreso las primicias de cierto proceder de demostración del trayecto de las raíces motrices (proceder de la -degeneración retrógrada tardía-); el Dr. E. Veratti, joven de mucho talento, discípulo y ayudante de Golgi, de cuyas ideas y métodos se confesó en varias notas y discusiones entusiasta defensor; el joven profesor de Módena A. Donaggio, que impresionó agradablemente en las sesiones demostrativas, exhibiendo bellísimas preparaciones del -armazón interior- de las neuronas (las -neurofibrillas- de Bethe) coloreado mediante técnica de su invención, que no creyó prudente divulgar; y, en fin, otros varios concurrentes distinguidos de que no guardo memoria. Entre los congresistas españoles --aludo, naturalmente, á la -Sección anatómica y antropológica--- merecen mención especial: el profesor Antón, que pronunció elocuente conferencia acerca de algunos problemas antropológicos; y muy señaladamente el Dr. L. Simarro, quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró, en el -Laboratorio de Investigaciones biológicas-, magníficas preparaciones de la red neurofibrillar impregnadas con un método original de que trataremos ulteriormente. De menos interés fueron las comunicaciones presentadas por otros congresistas, incluyendo las mías, una de las cuales[204], de índole polémica, versó sobre las aventuradas -teorías reticularistas- de A. Bethe (cuyo método acababa yo de ensayar). Con ella me propuse, sobre todo, promover y animar la disensión sobre el importante problema de las conexiones interneuronales y la fina estructura del protoplasma nervioso, cuestiones por entonces de palpitante actualidad. [204] -Cajal-: Consideraciones críticas sobre la teoría de Bethe acerca de la estructura y conexiones de las células nerviosas. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, tomo II, 1903. (Con 8 figuras). En esta comunicación se exponen (y los trabajos posteriores de numerosos sabios nos han dado la razón) dos asertos críticos de cierto interés, á saber: -a-) Que, dadas las conexiones reales y la morfología de las neuronas, las -neurofibrillas- no pueden ser estimadas, según piensan Bethe y Apáthy, como la única substancia conductriz del protoplasma nervioso. -b-) Que el método de Bethe, por no colorear las arborizaciones pericelulares y colaterales nerviosas, es improcedente para el estudio de las conexiones interneuronales. En las sesiones de demostración exhibí muchas preparaciones escogidas, concernientes á la estructura de la médula espinal, cerebro y cerebelo; preparaciones teñidas concordantemente por los dos métodos de Golgi y Ehrlich (cestas nerviosas pericelulares, colaterales y bifurcaciones nerviosas, etc.) á fin de persuadir á los congresistas de la absoluta objetividad de mis interpretaciones referentes al modo de terminar las fibras nerviosas en la substancia gris. En fin, para ser completo, por lo que hace á mi personal intervención en dicho certamen, mencionaré todavía mi conferencia, pronunciada en el gran anfiteatro de San Carlos con asistencia de numerosos sabios extranjeros, y honrada, además, con la presencia del Presidente del Consejo de Ministros, Sr. Fernández Villaverde. Versó mi lección sobre el -plan estructural del tálamo óptico-[205]. [205] -Cajal-: Plan de estructura del tálamo óptico. Conferencia dada en la Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de 1903 con ocasión del -Congreso médico internacional-. Madrid, 1903. (Con 5 esquemas, copias de las tablas murales dibujadas al efecto). Contiene este trabajo una síntesis de nuestros estudios sobre el tálamo con la interpretación fisiológica general de los nuevos hallazgos. Entre otros conceptos, se afirma que el tálamo encierra dos órdenes de focos nerviosos ó estaciones intermediarias: los focos -motores centrífugos- residentes, por lo común, en el plano inferior (-cuerpo de Luys-, -substancia nigra-, etc.), que reciben colaterales de la vía piramidal y cuerpo estriado; y los focos -sensoriales centrípetos-, situados en el piso superior y en relación con las vías sensitivas ó sensoriales aferentes, etc. El segundo acontecimiento aludido no puede referirse sin retroceder algo en el curso del tiempo y exponer algunos antecedentes técnicos. Notorio es que, en ciencia como en arte, cada época tiene su preocupación dominante, á la cual pocos logran sustraerse. Ultimado, ó al menos notablemente impulsado el conocimiento de la morfología neuronal y del comportamiento genérico de los apéndices axónicos y dendríticos, la mirada de la mayoría de los neurólogos volvióse hacia la íntima estructura del protoplasma nervioso. Al par de otros observadores, yo fuí también arrastrado por la corriente. Ciertamente, el problema estructural y la solución propuesta por los años de 1900 á 1903 eran cosas viejas. Desde hacía muchos lustros, Max Schutze, Schwalbe, Ranvier, y, en más recientes tiempos, A. Dogiel (1898), hubieron de percibir, dentro del cuerpo de las células nerviosas, cierta enigmática urdimbre compuesta de finas y granulosas hebras, prolongadas hasta las expansiones protoplásmicas. Pero los métodos de la época eran insuficientes para esclarecer satisfactoriamente el comportamiento de dicho esqueleto intraprotoplásmico. Semejantes sutilísimos filamentos, ¿constituyen red ó marchan independientes? ¿Prolónganse dentro de los axones hasta las arborizaciones terminales mismas? En fin, ¿existen motivos para estimarlos como vías intracelulares, especialmente diferenciadas para la propagación del impulso nervioso? La respuesta definitiva á estas preguntas implicaba inexcusablemente el encuentro de algún proceder de teñido intensamente selectivo del referido esqueleto. Con relación á las células nerviosas de algunos invertebrados (-hirudo-, -pontobdella-, etc.), un sabio húngaro, Mr. Apáthy[206], de Clausenburg, tuvo la fortuna de tropezar (1897) con este ansiado recurso analítico (fórmula especial de fijación asociada al cloruro de oro) y de percibir y demostrar por primera vez, intensa y vigorosamente teñidas en violado, las consabidas -neurofibrillas- ó -fibrillas elementales conductrices-. Intensa emoción produjeron las bellísimas preparaciones mostradas por dicho sabio en diversos Congresos. Todos creímos que al fin se había esclarecido el enigma de la fina estructura neuronal. [206] -S. Apáthy-: Das leitende Element der Nervensystems und seine topographischen Beziehungen zu den Zellen. -Mittheil. a. d. Zool. Station zu Neapel.- Bd. 12. H. 4, 1897. Desgraciadamente, el método complicadísimo imaginado por Apáthy no era aplicable á los vertebrados. Su inconstancia, además, dejaba tamañitas las fórmulas más azarosas de la técnica histológica. Cuantos neurólogos lo emplearon, fracasaron lamentablemente. Y cuando ya, en descenso la ola del entusiasmo, pensábase que aquellas elegantes redes intracelulares eran quizá algo privativo de los vermes, apareció en el palenque otro investigador de grandes arrestos. Fué el fisiólogo A. Bethe[207], á la sazón profesor de Strasburgo, quien puso la cuestión nuevamente á la orden del día, sorprendiéndonos con importante Memoria, donde, auxiliado por un método especial (combinación de un mordiente, el -molibdato amónico-, con un colorante, el -azul de toluidina-), demostró las fibrillas ó -neurofibrillas- de los vertebrados, señaladamente las contenidas en las voluminosas células de la médula, ganglios, cerebelo, etc. Fascinados por la importancia y novedad de las revelaciones de Bethe, todos quisimos colaborar en la empresa, esperanzados de nuevas y estupendas conquistas. [207] -A. Bethe-: Ueber die Neurofibrillen u. der Ganglienzellen von Wirbelthieren und Beziehungen zu Golginetzen. -Arch. f. mikros. Anat.-, etc. Bd. 55, 1900. Mas el sino adverso continuaba influyendo. El enrevesado proceder de A. Bethe no estaba al alcance de todo el mundo. Como el de Apáthy, sólo floreció en el Laboratorio de su autor ó en las manos de poquísimos iniciados. En cuanto á mí, logré á fuerza de paciencia algunas mediocres é insuficientes coloraciones. Y atribuyendo el fiasco á la impericia del principiante, demandé cortésmente al ingenioso creador del método alguna preparación típica para confrontarla con las mías. Semanas después recibía, cuidadosamente embaladas, cual objeto precioso, dos preparaciones: una, del cerebelo; otra, de la médula espinal del conejo. --Estos preparados son excepcionalmente buenos --escribíame el profesor de Strasburgo--. Han sido ejecutados por el más aventajado de mis discípulos. Ponga usted cuidado en su manejo y devuélvamelos lo antes posible, porque no dispongo de otros por ahora. ¡Oh decepción!... ¡Las joyas técnicas, aquellos preparados inestimables desembalados con emoción y examinados con el corazón palpitante, no sobrepujaban á los míos!... Ciertamente, dentro del protoplasma nervioso advertíanse las neurofibrillas impregnadas de violado; pero tan pálidas en el seno granuloso de la ganga del citoplasma, que resultaba imposible reconocer netamente su disposición real y sus conexiones con las demás texturas extracelulares. ¡Y sobre tales imágenes había construído Bethe formidable edificio teórico! En vano me afanaba en buscar el trayecto exterior de tan sutiles filamentos. Sin embargo de lo cual, el sabio de Strasburgo nos hablaba, con sorprendente aplomo, del enlace substancial de aquéllos con la red pericelular de Golgi, red á su vez caprichosamente interpretada (con olvido ó menosprecio de todas las terminantes revelaciones de los métodos de Golgi y Ehrlich) como la porción terminal de las fibras nerviosas. Á la verdad, poco exigente se mostraba el fisiólogo alemán en cuanto al objetivismo de los datos sobre que asentar magnas conclusiones. Ardía yo en deseos de contemplar las susodichas neurofibrillas en preparaciones irreprochables. Desilusionado de las técnicas aleatorias é insuficientes de Apáthy y Bethe; imposibilitado, además, de ensayar la de Donaggio, conservada en secreto, y persuadido, en fin, de que para la coloración vigorosa de tan sutiles hebras era inexcusable recurrir á las reducciones metálicas, entreguéme porfiadamente, desde 1901, á numerosos ensayos de impregnación; aprovechando unas veces la reacción del -óxido de plata amoniacal-, descubierta por Fajersztajn (1901); otras, la del cloruro de oro en presencia del -tanino y del ácido pirogálico-; algunas, en fin, las -sales haloides- de plata y los reductores fotográficos introducidos en la técnica por Simarro (1900). Fruto inicial, aunque poco importante, de aquella obstinada labor, fueron ciertas fórmulas de coloración de los cilindros-ejes y de la mielina[208]. Pero el esqueleto neurofibrillar y las terminaciones nerviosas centrales, objetivo principal de mis afanes, resistíanse obstinadamente. [208] -Cajal-: Pequeñas comunicaciones técnicas, etc. -Revista trimestral micrográfica-, Tomo V, 1900. Á tan empeñadas probaturas incitábame, no tanto la esperanza de topar con un proceder fácil de demostración de la urdimbre intraneuronal, cuanto el ansia de descubrir fórmula de impregnación susceptible de provocar coloraciones intensas, al par que -perfectamente transparentes-, de las células y fibras nerviosas. Anhelaba contrastar una vez más las bellas revelaciones del cromato de plata con las de otro recurso al que no pudiera reprocharse el defecto de traducir el soma celular y sus expansiones en siluetas opacas, sin vislumbre de estructura. En fin, me ilusionaba la esperanza de procurarme un arma poderosa que esgrimir contra muchos novadores técnicos, inclinados irresistiblemente al vicio anárquico de negar, en nombre de una nueva verdad, las verdades descubiertas por otros. Después de infructuosas tentativas con las técnicas precedentes, consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro[209], primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de plata. [209] -L. Simarro-: Nuevo método histológico de impregnación por las sales fotográficas de plata. -Revista trimestral micrográfica-, tomo V, 1900. Consta la técnica del ilustre neurólogo español de seis operaciones esenciales: 1.ª Envenenamiento de los animales, durante varios días, con dosis crecientes de bromuro ó de yoduro de potasio. 2.ª Inmersión por varios días (dos á diez) de trozos de médula espinal en solución al 1 por 100 de nitrato de plata, al objeto de provocar en los tejidos la formación de -yoduro- ó -bromuro argénticos- ú otras combinaciones argéntico-orgánicas. Cuando los animales no son envenenados, el nitrato sólo produce, naturalmente, cloruro y albuminatos argénticos. 3.ª Induración rápida de las piezas en alcohol é inclusión subsiguiente en celoidina para efectuar secciones microtómicas, operaciones que se practican en la obscuridad. 4.ª Exposición de los cortes á la luz como si fueran papeles fotográficos. 5.ª Revelación de las secciones en el cuarto obscuro, mediante un reductor fotográfico, por ejemplo: el ácido pirogálico, la hidroquinona, etc., adicionados de sulfito sódico y de un álcali enérgico. En fin, fijado en hiposulfito de sosa. El haloide argéntico (bromuro, yoduro ó simplemente el cloruro), seleccionado por las células y fibras nerviosas, conviértese por reducción en depósito metálico finísimo, de matiz pardo ó rojo. Según el autor del método, las neurofibrillas aparecerían solamente en las piezas -bromuradas- ó -yoduradas-. En las simplemente cloruradas parece no haberlas visto. Por desgracia, y por lo que toca á la presentación de las neurofibrillas, el ingenioso método del sabio español dista mucho de ser constante. Y, cuando por raro caso, lógranse resultados excelentes, el depósito argéntico escoge de manera casi exclusiva el armazón de las grandes y medianas células de la médula espinal y bulbo raquídeo. Imposible obtener coloraciones neurofibrillares en el cerebro, cerebelo, ganglios y terminaciones nerviosas. Los axones mismos imprégnanse con gran irregularidad. Mis primeras tentativas, pues, siguiendo la técnica puntualizada por el Dr. Simarro, fueron poco afortunadas. Estábamos, al parecer, condenados á no disponer jamás de un recurso analítico constante y general para el teñido del esqueleto neurofibrillar. Recuérdense los azarosísimos resultados de las técnicas de Apáthy y Bethe. Antes de abandonar dicho método, resolví analizarlo escrupulosamente, variando sus momentos operatorios y determinando, si ello era posible, las causas de su desalentadora inconstancia. Á este propósito, comencé por modificar una de las condiciones, ó sea el envenenamiento de los animales. En vez de yoduros y bromuros, usé diversas sales metálicas, sólo venenosas á dosis casi masivas (ferrocianuro de potasio, ferricianuro, sulfato de cobre, etc.); varié metódicamente el tiempo de permanencia de las piezas en la estufa, así como la proporción del nitrato de plata; prescindí de la acción de la luz y de los reveladores alcalinos, usando los llamados por tratadistas de fotografía -reductores físicos-, etc. De este esmerado análisis experimental obtuve ya tres enseñanzas valiosas. 1.º Que la coloración neurofibrillar no tiene nada que ver con el envenenamiento de los animales, puesto que se obtiene lo mismo en los envenenados con sales de cobre y hierro que en los no intoxicados. 2.º Que se precisa el concurso del calor, no bastando la inmersión de las piezas en el nitrato de plata, por veinticuatro ó cuarenta y ocho horas, sino el uso de la estufa á 37° durante cuatro días, ó con temperatura del verano (22° á 27°) por ocho ó nueve. (Esta influencia del calor fué ya sospechada, aunque no precisada, por Simarro, cuando mentaba la -madurez de la emulsión- de bromuros y yoduros). 3.º Que, en fin, en las preparaciones de Simarro (solarizadas y reveladas como placas fotográficas) existen entremezcladas perjudicándose mutuamente, dos reacciones, de naturaleza diferente: una constante, y poco instructiva, la provocada por la luz sobre cloruros y demás combinaciones argentico-protéicas (teñido en negro granuloso ó pardo de las -estrangulaciones de Ranvier-, -estrías de Fromman-, coloración parcial de los -gruesos axones-, etc.); y otra eventual, afotogénica, muy instructiva, consistente en la impregnación en tono rojo ó café de las neurofibrillas y nucleolos y motivada probablemente por el depósito selectivo de plata coloidal. Pero si los yoduros y bromuros impresionados por la luz no concurren á la -reacción neurofibrillar-, ¿cuál es la combinación argéntica eficaz? ¿Será el cloruro de plata? Ello parecía improbable, porque los cloruros, en presencia de los reductores alcalinos, no generan plata coloidal, sino precipitaciones groseras. ¿Cuál es, pues, esta materia enigmática y en qué condiciones se produce? Todos estos ensayos é inducciones produjeron un solo efecto: simplificar la técnica del sabio español, descartando la enfadosa operación del envenenamiento de los animales y evitando la acción perturbadora de la luz. Mas, á pesar de todo, malográronse mis esperanzas de prestar á la coloración neurofibrillar constancia, vigor y generalidad. Comparables en principio con las de Simarro, mis preparaciones no decían nada nuevo. Por entonces (Agosto de 1903) y á guisa de sedante del cerebro sobreexcitado, emprendí el citado viaje de placer por la seductora Italia. Aquellas nobles y excelsas visiones de arte causáronme vivo deleite; pero, de vez en cuando retornaban, distrayéndome de mis contemplaciones, inquietudes de Laboratorio. Ante los cuadros de un Museo ó al pie de ruinas gloriosas, acometíanme obsesionantes hipótesis necesitadas de contraste experimental, proyectos técnicos, al parecer, henchidos de promesas. Cierto día, ya iniciado el viaje de regreso y vibrante el cerebro por el recio trepidar del tren, apoderóse de mí, con el imperio de idea fija, cierta sencillísima hipótesis que explicaba satisfactoriamente las irregularidades del método de Simarro y encerraba en germen, caso de confirmarse, un recurso analítico tan simple como eficaz. Hoy no acierto á comprender cómo tan trivial pensamiento tardó tanto en ocurrírseme. ¡Cuánta verdad es que las más sencillas soluciones acuden siempre las últimas y que la imaginación constructiva, antes de hallar el buen camino, la ansiada -fórmula económica- que diría Mach, comienza por perderse en lo complicado!... He aquí la idea elemental y fecunda que tanto coqueteó antes de entregarse: -La substancia enigmática generadora de la reacción neurofibrillar, debe de ser pura y sencillamente el nitrato de plata caliente incorporado á los coloides del protoplasma y susceptible de precipitarse en estado coloidal y en virtud de procesos físicos sobre el esqueleto neurofibrillar.- Cosa rara, una vez surgida en mi mente, la citada concepción se me presentó como verdad inconcusa y necesaria. Ni por un momento recelé que el laboratorio pudiera desmentirme. Es que la hipótesis explicaba llana y satisfactoriamente todos los hechos contradictorios y resolvía todas las dificultades prácticas. Por ejemplo: lo irregular y caprichoso de la reacción neurofibrillar, en el proceder de Simarro, comprendíase bien, recordando que el alcohol primero, la mezcla de éter y alcohol después, la celoidina más tarde, y en fin, los baños reveladores, sustraían casi del todo el -nitrato de plata indispensable á la reacción-, sólo retenido de vez en cuando y accidentalmente por el cuerpo de las neuronas más voluminosas, ó por los cortes notablemente espesos. Pero lo mejor de la susodicha hipótesis consistía en que señalaba comodísimo remedio á las mencionadas irregularidades del teñido. Todo se reducía á reponer en los cortes el nitrato de plata perdido, ó mejor aún, reducir en masa las piezas recién sacadas del nitrato, evitando la acción perturbadora del alcohol y la influencia acaso nociva también de la luz[210]. [210] Con las reflexiones y conjeturas precedentes no pretendo sentar doctrina definitiva acerca del mecanismo íntimo de la reacción neurofibrillar, que, aun hoy y á pesar de los penetrantes análisis quimico-físicos de Liesegang, permanece en gran parte enigmática. Me limito solamente á señalar el camino seguido por mi pensamiento hasta caer, más ó menos casualmente, en la nueva fórmula de impregnación. Por lo demás, mi concepción acerca del íntimo mecanismo de la coloración neurofibrillar en los procederes de Simarro y mío, ha sufrido variaciones al compás de las nuevas investigaciones técnicas. Al principio, creí que había perfeccionado decisivamente el método del sabio español, ó dicho más exactamente, sacado á luz y desarrollado un germen fecundo, casi ahogado por otras reacciones poco útiles y aun perjudiciales (las acciones fotogénicas sobre los haloides argénticos). Pero, después, caí en la cuenta de que el proceso de la coloración es muy complicado, entrando en él principios de orden físico, por entonces indeterminables. Á corregir mi juicio, contribuyó el reconocer que era imposible conseguir en los cortes una coloración neurofibrillar comparable, ni aun de lejos, con las logradas sobre los bloques nerviosos, no obstante adicionar á las secciones del método de Simarro la sal argéntica perdida, ó seccionar las piezas, recién extraídas del baño argéntico, mediante el microtomo de congelación. Sin duda actúan en el proceso fenómenos de atracción selectiva entre los -gel- de las neuronas, de una parte, y los corpúsculos ambientes de plata coloidal; atracciones sólo posibles, ó sólo prácticamente vigorosas, al abrigo del aire y en el seno de gruesas masas nerviosas formadas de proteínas en estado coloide. Parecida opinión, con desarrollos y puntos de vista interesantes que no puedo detallar aquí, sostiene Liesegang, gran autoridad en fotoquímica, quien ha consagrado dos profundos análisis al mecanismo físico de acción de mi fórmula de impregnación. En tales estudios, además de demostrar palmariamente que el principio de mi proceder nada tiene de común con el de la reacción de Simarro, expone cierta luminosa hipótesis sobre la acción de los que él llama -gérmenes de reducción-. Con el concurso de los fijadores, ciertas substancias reductrices residentes en el protoplasma nervioso, formarían, á expensas del nitrato de plata ambiente, gérmenes infinitesimales de plata reducida, los cuales atraerían vivamente el metal coloidal producido por la acción del revelador. Véanse los notables trabajos de Liesegang, singularmente el titulado: Die Kolloidchemie der histologischen Silberfärbungen. -Sonderabdruck der Kolloidchemische Beiheften.- Bd. III. Dresden, 1911. Dejo dicho que la precedente hipótesis perseguíame como una obsesión. Devorábame la impaciencia. Y ansiaba hallarme en el Laboratorio para poner en práctica mis proyectos. Génova, Niza, Mónaco, Marsella, todas las rientes y luminosas ciudades de la prestigiosa -Côte d’azur- desfilaron por mi retina sin dejar huella apenas en mi espíritu. Á mi llegada á Madrid caí sobre los animales de experimentación guardados en mi Laboratorio como el león sobre su presa. Varios eran mis proyectos, no todos viables, según se vió después. Contra mis previsiones, la adición de nitrato de plata á los cortes del método de Simarro (después de la celoidina, etc.) no mejoró nada los resultados[211]. En cambio, los dió excelentes otro de mis proyectos, encaminado á reforzar y retener el nitrato de plata libre de las piezas, á saber: -a-, inmersión directa de los trozos nerviosos en nitrato de plata; -b-, estufa cuatro días; -c-, reducción, en bloque y en la obscuridad, de la sal argéntica mediante baño de ácido pirogálico, con ó sin adición de formol; -d-, lavado; -e-, alcohol; encastramiento en celoidina y, en fin, secciones microtómicas. [211] Aun hoy, no obstante reiterados ensayos, no he conseguido teñir regularmente las neurofibrillas en las secciones, cualquiera que sea el fijador empleado, á menos de recurrir, á la fórmula de Bielschowsky. Modernamente, ha indicado Liesegang un medio --adición de un coloide (solución espesa de goma, por ejemplo) al reductor físico-- con el cual se obtienen algunos resultados, aunque de ningún modo comparables á los conseguidos según el -modus operandi- común. Como se ve, en lugar del -desarrollo químico- usado por Simarro, susceptible de actuar solamente sobre las sales haloides argénticas, previa acción de la luz, yo me serví de un -reductor físico- (según el lenguaje de los tratadistas de fotografía) incapaz de ennegrecer los cloruros, pero capaz de provocar en el seno de las neuronas la formación de plata coloidal naciente. Grandes fueron mi emoción y sorpresa. Desde los primeros ensayos, las neurofibrillas de casi todas las células nerviosas de la médula, bulbo, ganglios, cerebro y cerebelo, sin contar numerosos tipos de arborizaciones axónicas terminales, aparecieron espléndidamente impregnadas con matiz pardo, negro ó rojo ladrillo, perfectamente transparente. Muchas dendritas perseguíanse á placer al través de la enmarañada urdimbre de la substancia gris, gracias al intenso tono pardo obscuro de sus hacecillos neurofibrillares. Según era de prever, la inoportuna reducción de cloruros y albuminatos argénticos (-estrías de Fromman-, -estrangulaciones-, etc.) brillaba por su ausencia. En fin, y ésta era la más valiosa ventaja, dicha coloración, además de lograrse en todos los centros nerviosos, resultaba absolutamente constante á condición de ajustarse severamente á mi formulario. Recuerdo todavía la exclamación admirativa con que, semanas después del hallazgo, recién publicada una nota explicativa de la fórmula, me participaba van Gehuchten el resultado de su primer ensayo sobre el cerebro del conejo. «Je n’ai pas dormi!» Tampoco yo dormí en varios días, vibrante el cerebro con la concepción de nuevos planes de trabajo y afanado además con la ingrata tarea de precisar, á fuerza de experimentos, las condiciones óptimas de la reacción. Cierta nota preventiva precipitadamente redactada[212] para unos -Archivos médicos-, recientemente fundados por el Dr. Cortezo y el Dr. Pittaluga, completada después por extensa y reposada monografía cuajada de grabados[213], divulgaron rápidamente los resultados obtenidos, que fueron confirmados y ampliados notablemente por multitud de sabios extranjeros. Entre los confirmadores de la primera hora, á quienes el método rindió pingüe cosecha de hechos nuevos, recordamos á van der Stricht, van Gehuchten, Michotte, Besta, Azoulay, Nageotte, Lugaro, Holmgren, Retzius, v. Lenhossék, Schäffer, Humberto Rossi, Ottorino Rossi, Levi, Pighini, Legendre, Medea, Perroncito, London, G. Sala, etc., etc. [212] -Cajal-: Sobre un sencillo procedimiento de impregnación de las fibrillas interiores del protoplasma nervioso. -Archivos latinos de Medicina y Cirugía-, núm. 20, Octubre de 1903. [213] -Cajal-: Un sencillo método de coloración del retículo protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, 1903. (Con 38 grabados). De este trabajo salió á luz, en forma de libro, una traducción francesa del Dr. Azoulay, con algunas adiciones importantes. Con singular fortuna aplicaron en España la nueva fórmula mi hermano, R. Illera, Dalmacio García y muy singularmente mi ayudante el Dr. Tello[214], quien en la exploración á que sometió los centros de los vertebrados inferiores, á más de recoger copiosa cosecha de hechos nuevos, descubrió el curioso fenómeno de la alteración neurofibrillar por invernación (-transformación fusiforme-, etc.). [214] -Tello-: Sobre la existencia de neurofibrillas colosales en las neuronas de los reptiles. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo II, Diciembre de 1903. -Idem-: Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo III, 1904. No obstante sus excelencias y su capacidad de revelar el retículo hasta en los más pequeños elementos del cerebro y cerebelo, el método adolecía aún de algunas lagunas. El nitrato de plata posee mediana aptitud fijadora, y el -modus operandi- primeramente adoptado tiñe muy á menudo pálida y desigualmente los axones. Pero, haciendo preceder la nitratación argéntica de las piezas de un fijado, por veinticuatro horas, en alcohol sólo, en formol y mejor aún en el alcohol adicionado de algunas gotas de amoníaco, corrígese tan grave defecto, lográndose coloraciones enérgicas y regulares de los cilindros-ejes gruesos y finos, así como de la mayoría de las arborizaciones nerviosas centrales y periféricas. Esta nueva fórmula tiene, además, la ventaja de ser aplicable á todos los vertebrados y de producir imágenes excelentes en los animales recién nacidos ó en fase embrionaria.[215] [215] -Cajal-: Algunos métodos de coloración de los cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo III, 1904. He aquí la fórmula definitiva: 1.º Fijación de las piezas en alcohol amoniacal. (Para 50 centímetros cúbicos de alcohol de 40° añadíanse 5 á 10 gotas de amoníaco). 2.º Inmersión de las mismas, durante cinco á seis días, en nitrato de plata al 3 por 100 (ó al 1 ½, según los casos) conservado en estufa á 37° y en la obscuridad durante cuatro á seis días. 3.º Después de lavado superficial de los trozos nerviosos, reducción por veinticuatro horas, también en la obscuridad ó bajo luz tenue, en el siguiente reductor físico (incapaz de desarrollar los cloruros): ácido pirogálico, 1; agua, 90; formol, 10. 4.º Lavado rápido de las piezas que se induran en alcohol. En fin, celoidina y secciones microtómicas. Más adelante aconsejamos todavía otras fórmulas, simples variantes de la anterior, con aplicación á casos especiales. Confío en que perdonará el lector los prolijos detalles expuestos sobre las indagaciones metodológicas de 1903. Pero el asunto justifica la extensión. Sobre que la nueva técnica fué la señal de larga serie de trabajos de laboratorio publicados durante ocho ó diez años, al escribir estos recuerdos no puedo olvidar que soy preferentemente leído por aficionados á las tareas del Laboratorio. Ellos sabrán disculparme y acaso agradecerme ciertas minucias descriptivas. Creo, además, que nada anima tanto al novel investigador como la narración sincera de las tentativas practicadas, de las sinuosidades y extravíos de la labor experimental, en fin, de los ardides puestos en juego durante el largo proceso inquisitivo hasta alcanzar la solución anhelada; verá que aun las más infelices conjeturas contienen á veces gérmenes de acción provechosa y suelen recordar las hazañas del Cid, ganando batallas después de muerto; observará, en fin, que el éxito representa casi siempre función y premio de la atención ahincada y del trabajo perseverante. Cuando sepa hasta qué punto influye el azar --el azar bien aprovechado, naturalmente-- en los venturosos hallazgos, repetirá sin duda, lleno de orgullosa confianza, la conocida exclamación de Corregio ante un cuadro de Rafael «-Anch’ io son’ pittore-». En el caso mencionado el fruto logrado debióse enteramente al esfuerzo analítico insistente y á infatigable paciencia. Naturalmente, conforme suele ocurrir con todas las invenciones, mi modesto hallazgo partió de los hechos experimentales señalados por mis antecesores: de los ensayos de Fajersztajn[216], que me proporcionaron el uso del formol como coadyuvante reductor del ácido pirogálico; de la fórmula colorante de Bethe, de quien tomé el líquido fijador (alcohol amoniacal) y, sobre todo, del proceder fotográfico de Simarro, punto de partida de mis investigaciones, y á cuyo autor se deben estos dos progresos cardinales: haber probado el primero la posibilidad de teñir las neurofibrillas con los compuestos argénticos y haber introducido en la técnica histológica los reductores fotográficos. [216] -Fajersztajn-: Ein neues Silberimpregnationverfahren als Mittel zur Färbung der Axencylinder. -Neurol. Centralbl.-, núm. 3, 1.º Febr. 1901. Singular coincidencia. Poco después de publicada mi fórmula, obtenida, según dejo dicho mediante el análisis experimental de la reacción de Simarro, el alemán Bielschowsky[217] arribaba á parecidos resultados, sirviéndose también del nitrato de plata, pero tomando como punto de partida el método de Fajersztajn. En adelante, la técnica neurológica contó, pues, con dos recursos analíticos, igualmente fáciles y fecundos: el de Bielschowsky, especialmente aplicable al encéfalo humano y señaladamente á sus lesiones anatomo-patológicas, y el mío, singularmente apropiado para la exploración estructural de los centros nerviosos de los mamíferos y vertebrados inferiores, ganglios sensitivos y simpáticos, terminaciones nerviosas y desarrollo embrionario. [217] -Bielschowsky-: Die Silberimpregnation der Neurofibrillen. -Neurol. Centralbl.- H. 22, 1.º Nov. 1903. [Ilustración] CAPÍTULO XVIII Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en las arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas del retículo neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y ayudado de D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la rabia. -- Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio en las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares y origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. -- Las neurofibrillas de los vermes, singularmente del -Lumbricus-. -- Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. -- Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc. Lugar común es que los descubrimientos científicos son función de los métodos. Aparecida una técnica rigurosamente diferenciadora, síguense inmediatamente, en serie lógica y casi de modo automático, impensados esclarecimientos á problemas antes inaccesibles, ó insuficientemente resueltos. Y si esto es verdad con relación á todas las ciencias naturales, lo es de señaladísima manera en los dominios de la histología. Para el histólogo cada progreso de la técnica tintorial viene á ser algo así como la adquisición de nuevo sentido abierto hacia lo desconocido. Como si la naturaleza hubiérase propuesto ocultar á nuestras miradas el maravilloso artificio de la organización, la célula, el misterioso protagonista de la vida, se recata obstinado en la doble invisibilidad de lo pequeño y de lo homogéneo. Texturas formidablemente complejas preséntanse al microscopio con la albura, igualdad de índice de refracción y virginidad estructural de una masa gelatinosa. Más afortunadas, las demás ciencias naturales tienen, al menos, su objeto de estudio directamente accesible á los sentidos. Sólo la histología debe cumplir, antes de lanzarse á la labor analítica, la previa y difícil tarea de patentizar su objeto propio. Y en tan rigurosa campaña ha de luchar --lo hemos dicho ya-- con dos grandes adversarios: lo pequeño y lo incoloro. El histólogo sólo podrá avanzar en el conocimiento de los tejidos, incrustándolos ó tiñéndolos selectivamente con reactivos variados, capaces de hacer resaltar las células con gran energía del fondo incoloro. De esta suerte, la colmena celular se nos ofrece sin velos; diríase que el enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se transforma en bandada de pintadas mariposas. Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á placer en trigal sembrado por otros. [Ilustración: Fig. 103.--Dos células de la médula espinal del conejo de pocos días. Adviértanse en -a- y -b- indiscutibles ramificaciones de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en red.] Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente la fórmula de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas principales ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de sus efectos y su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad de manipulaciones hizo posible concentrar formidable labor en brevísimo tiempo; con que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros ilustres introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar disposiciones morfológicas originales en diversas provincias nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á la tarea, no ya con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente, que me ha valido más de una antipatía entre mis émulos. [Ilustración: Fig. 104.--Figuras semiesquemáticas destinadas á mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los reptiles (médula espinal).-- A, neurona motriz tomada del lagarto entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación provocada por el calor.] Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista[218], la cosecha de hechos nuevos ó de consolidación de los poco conocidos, fué considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más salientes conquistas: [218] -Cajal-: Un sencillo método de coloración del retículo protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. -Trab. del Lab. de invest. biol.-, 1903. 1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, con ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula prestábase ventajosamente á ello, á causa de impregnar las neurofibrillas, sobre todo en los animales jóvenes, de intenso color negro ó café obscuro. Y con efecto, en la -médula espinal-, -bulbo raquídeo-, -cerebro-, -cerebelo-, -ganglios-, etc., lo mismo en las neuronas voluminosas que en las pequeñas, mostrose claramente la real configuración del esqueleto del protoplasma nervioso. [Ilustración: Fig. 105.--Efectos de la temperatura en la disposición del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de pocos días.-- A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida algunas horas; B, temperatura de 15°.] Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky, y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan dos clases de hebras: las -gruesas ó primarias- (-a-), intensamente coloreables en café ó rojo pardo, y -las finas y secundarias- (-b-), más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes. Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten, Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea, Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc. Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula, bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas: -perinuclear ó compacta-, formada por las neurofibrillas centrales amibadas de las expansiones; y -cortical ó floja-, generada por los filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A). 2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que -las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos-[219]. [219] -Cajal-: Variaciones morfológicas normales y patológicas del retículo neurofibrillar. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 grabados). Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad (acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104). Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el -hirudo-. En la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son sometidos á la acción de bajas temperaturas. [220] -Idem-: Variaciones morfológicas del retículo nervioso de vertebrados é invertebrados. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo III, 1904. (Con 5 grabados). 3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado -aparato reticular de Golgi- de los epitelios[221]. Este poder revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología del susodicho retículo. [221] -Cajal-: El aparato tubuliforme del epitelio intestinal de los mamíferos. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados). [Ilustración: Fig. 106.--Dibujo semiesquemático destinado á mostrar algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el cerebelo por la nueva técnica argéntica.-- A, célula estrellada de la capa molecular; B, cestas pericelulares; D, -e-, fibras trepadoras; C, -b-, ramas colaterales de los axones de Purkinje.] 4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico mostrose también propicio, impregnando con inesperado vigor -las neurofibrillas de muchas arborizaciones terminales de los centros- (-nidos de las células motrices-, -cestas pericelulares de los corpúsculos de Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo-, etc.) (fig. 106). Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos por entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las -cestas-, las -fibras musgosas- y -trepadoras- aparecían nítidas, transparentes, con matices enérgicos y variados, y -teñidas por completo sin la menor laguna tintorial-, mi alegría fué inmensa. Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones preexistentes. [Ilustración: Fig. 107.--Aparato endocelular de Golgi demostrado en las neuronas de la lombriz de tierra.] Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo reproduce las formas clásicas de los preparados golgianos, sino que aporta por añadidura interesantísimos é impensados detalles estructurales. Repárense los anillos terminales de las colaterales recurrentes de los axones de Purkinje (-b-); la estrangulación inicial del axon de las células de cesta (-a-); las -cestas- propiamente dichas (B); la arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc. [Ilustración: Fig. 108.--Células del intestino de la lombriz con su característico aparato endocelular.] Como hallazgos accesorios mencionaré todavía: 5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar hallado en los invertebrados (-hirudo-) por Apáthy, y refutación de la teoría de las redes intercelulares de este autor. 6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar en - - - . 1 2 [ : . . - - 3 . - - , ; , 4 ; , ; , 5 ; , . ] 6 7 , 8 : [ ] , 9 10 , - ; 11 , 12 13 [ ] . 14 15 [ ] - - : . - 16 - , , . , . 17 18 [ ] - - : . - 19 - , . ( ) . 20 21 - , 22 . 23 , 24 - 25 - , 26 - - [ ] , 27 - - [ ] , 28 - - , - - 29 - - , , - 30 - [ ] . 31 32 [ ] - - : - - . - . . 33 . . - , . ( ) , . 34 35 [ ] - - : . - . . . 36 . - , . ( ) , . 37 38 [ ] - - : 39 . - . . . . - , . ( 40 ) , . 41 42 - 43 - , 44 [ ] ; , 45 , - 46 - - - [ ] ( 47 - - - ) , , , 48 49 [ ] [ ] . 50 51 [ ] - - : 52 . - . . . . - , . 53 ( ) , . 54 55 [ ] - - : 56 . - . . 57 . . - , . 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