su futuro cuñado lleno de desesperación y de lágrimas. ¿Qué podía
decirle, para consolarle, de semejante desgracia? Paseose largo rato en
torno suyo, repitiendo sin cesar:
--¡Demonio! ¡demonio! ¡demonio!
Se hizo referir dos veces el fatal acontecimiento, e intercaló en la
conversación algunas sentencias filosóficas.
¡Y el maldito cirujano sin venir! Habían ido a avisarle con urgencia, a
su casa, al hospital, a todas partes. Llegó por fin, y comprendió a
primera vista que Romagné había muerto.
--Lo sospechaba--exclamó el notario, llorando con mayor amargura, si es
posible.--¡Bestia de Romagné! ¡Criminal!
Esta fue la oración fúnebre del desdichado auvernés.
--Y ahora, doctor, ¿qué haremos?
--Buscar otro Romagné, y repetir la operación; pero ya habéis
experimentado los inconvenientes de este sistema, y, si queréis creerme,
será mucho mejor que recurramos al método indio.
--¿A cortarme la piel de la frente? ¡eso jamás! Prefiero mandarme hacer
una nariz de plata.
--Hoy día se fabrican bien elegantes, por cierto--dijo el doctor.
--Resta saber si la señorita Irma consentiría en dar su mano a un
inválido con la nariz de plata. Enrique, amigo mío, ¿qué os parece?
Agachó Enrique Steimbourg la cabeza, y nada respondió. Fuese a comunicar
la noticia a su familia y a recibir órdenes de su hermana. Irma adoptó
un gesto heroico al saber la desgracia de su prometido.
--¿Os imagináis--exclamó,--que me caso con el notario por su cara? ¡Para
eso me hubiera casado con mi primo Rodrigo, que, aunque menos rico, es
mucho más guapo que él! Doy mi mano a M. L'Ambert porque es un hombre
galante, que ocupa una posición envidiable en el gran mundo; por su
carácter, sus caballos, su hotel, su talento, su sastre; todo en él me
agrada y me encanta. Por otra parte, ya estoy vestida de novia, y, de no
verificarse el matrimonio, padecería mi reputación. Corramos a su casa,
madre mía; ¡lo aceptaré tal cual es!
Pero cuando se halló presencia del mutilado, cesaron sus entusiasmos.
Desplomose desmayada, y, cuando recobró el conocimiento, rompió a llorar
copiosamente.
En medio de sus sollozos, oyose un grito que parecía partir de lo más
profundo del alma:
--¡Oh, Rodrigo!--exclamó,--¡que injusta he sido contigo!
M. L'Ambert permaneció soltero. Hízose fabricar una nariz de plata
esmaltada, cedió su bufete a su oficial mayor, y compró una casita, de
modesta apariencia, cerca de los Inválidos. Algunos buenos amigos
alegraron su morada. Proveyose de una bodega abundante y bien surtida, y
se consoló como pudo. Las botellas más preciadas de Château-Yquen, y las
mejores cosechas de la hacienda Vougeot son para él.
--Poseo un privilegio sobre todos los demás hombres--suele decir a
veces, bromeando;--¡puedo beber cuanto me venga en gana sin que se me
enrojezca la nariz!
Ha permanecido fiel siempre a sus principios políticos: lee los buenos
periódicos, y hace votos por el triunfo de Chiavone; pero no le envía
dinero. El placer de amontonar luises le produce una dicha incalculable.
Vive entre dos vinos y entre dos millones.
Una noche de la semana pasada, en que caminaba despacio, con el bastón
en la mano, por una de las aceras de la calle de Eblé, lanzó
inopinadamente un grito de sorpresa. ¡La sombra de Romagné, vestido de
pana azul, habíase erguido ante él!
¿Era realmente su sombra? Las sombras no llevan nada, y ésta llevaba una
cesta en la extremidad de un palo.
--¡Romagné!--gritole el notario.
El otro levantó la mirada, y respondió con su voz reposada y tranquila:
--¡Buenach nochech, cheñor L'Ambert!
--¡Hablas, luego vives!--dijo éste.
--Chiertamente que vivo.
--¡Miserable!... ¿qué has hecho de mi nariz?
Y, mientras se expresaba de este modo, habíale agarrado por el cuello, y
lo sacudía bruscamente.
El auvernés desasiose con trabajo, y le dijo:
--¡Dejadme, por piedad, que no puedo defenderme! ¿No obchervaich que
choy manco? Cuando me chuprimichteich la penchión, coloquéme en el
taller de un mecánico, y hube de dejarme el brazo tomado en un
engranaje!
FIN
.
¿
1
,
,
?
2
,
:
3
4
-
-
¡
!
¡
!
¡
!
5
6
,
7
.
8
9
¡
!
,
10
,
,
.
,
11
.
12
13
-
-
-
-
,
,
14
.
-
-
¡
!
¡
!
15
16
.
17
18
-
-
,
,
¿
?
19
20
-
-
,
;
21
,
,
,
22
.
23
24
-
-
¿
?
¡
!
25
.
26
27
-
-
,
-
-
.
28
29
-
-
30
.
,
,
¿
?
31
32
,
.
33
.
34
.
35
36
-
-
¿
-
-
,
-
-
?
¡
37
,
,
,
38
!
.
'
39
,
;
40
,
,
,
,
;
41
.
,
,
,
42
,
.
,
43
;
¡
!
44
45
,
.
46
,
,
,
47
.
48
49
,
50
:
51
52
-
-
¡
,
!
-
-
,
-
-
¡
!
53
54
.
'
.
55
,
,
,
56
,
.
57
.
,
58
.
-
,
59
.
60
61
-
-
-
-
62
,
;
-
-
¡
63
!
64
65
:
66
,
;
67
.
.
68
.
69
70
,
,
71
,
,
72
.
¡
,
73
,
!
74
75
¿
?
,
76
.
77
78
-
-
¡
!
-
-
.
79
80
,
:
81
82
-
-
¡
,
'
!
83
84
-
-
¡
,
!
-
-
.
85
86
-
-
.
87
88
-
-
¡
!
.
.
.
¿
?
89
90
,
,
,
91
.
92
93
,
:
94
95
-
-
¡
,
,
!
¿
96
?
,
97
,
98
!
99
100
101