El Trato de Argel Comedia DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. ADVERTENCIA DEL EDITOR. Esta Advertencia que pudiera parecer escusada, respecto del Viage al Parnaso de Miguel de Cervantes, por ser mera reimpresion de un libro tan conocido, la exige la publicacion de las dos piezas igualmente poeticas, que ahora se dan á luz la primera vez. Una es tragica: y otra comica. Una se intitula La Numancia: la otra El Trato de Argel. De entrambas hace mencion, baxo estos mismos titulos en el Dialogo con el poeta Pancracio, en el Discurso del Canonigo de Toledo con el Cura Pero Perez, que se introduce en D. Quixote, y al fin de la comedia de los Baños de Argel, impresa el año de 1613. Estas dos son del número de aquellas veinte ò treinta comedias que escribió por los años de 1582. recien redimido del cautiverio de Argel, y de las quales dice que todas se representaron en los teatros de Madrid con gusto general del pueblo. Pero sin embargo de estos elogios, en ambas se observan ciertas irregularidades que las mancomunan con muchas de las que despues reprehendió tan justamente el mismo Cervantes. Porque el Trato de Argel no tanto merece el nombre de comedia, como el de una simple relacion lastimosa y tragica por lo comun, de los trabajos que padecian los cautivos cristianos en poder de los infieles, en cuya pintura entran tambien las reprobadas costumbres de unos y de otros, cuyos sucesos son tanto mas creibles en la pluma del autor, quanto que por él pasaron muchos de ellos; y asi se introduce en ella à sí mismo, como historiador verdadero. Por esto refiere con tanta puntualidad las varias calamidades de los cautivos: la venta de ellos en el zoco ò plaza de Argel: el peligro y facilidad con que renegaban los muchachos: los intentos y aventurados arbitrios que discurrian los cautivos para huir: los inclementes castigos con que por esto los atormentaban los moros: el martirio que padeció en Argel Frey Miguel de Aranda, caballero Valenciano, de la Orden de Montesa, en venganza de haber quemado vivo la Inquisicion de Valencia à un morisco, que pasandose à Berberia, profesó abiertamente el mahometismo, y dandose despues al corso, cayó en manos de aquel Tribunal: cuyo suceso refiere largamente el Padre Ahedo en su Historia de Argel. Tampoco omite las deshonestas aficiones con que las moras se inclinaban à los cautivos, y los moros à las cautivas, valiendose de hechicerías y encantos, con el vano intento de atraer y fixar las voluntades humanas: cosa freqüente entre ellos, como dice el mismo Ahedo: cuyos amores se complicaban con otros que los mismos cautivos se tenian. Asi Cervantes cuenta los de Aurelio y Silvia, cautivos enamorados, y presos por Mami Arnaut en la galera nueva de Malta llamada San Pablo, de cuya pérdida hace mencion el citado Ahedo, atribuyendo esta y otras desgracias à que las galeras de España eran muy pesadas, cuyo peso se aumentaba con el demasiado carguío de mercancias, sin ayudarle en un apuro nuestra gente, por tener a caso de menos valer echar mano al remo: todo lo qual sucedia al contrario en los moros, que usaban de embarcaciones mas veleras. Compraron estos esclavos Izuf y Zara, dos moros principales. Enamorase Zara de su cautivo Aurelio, y para inclinarle se vale de la hechicera Fátima, y no contenta con esto, hace tercera de su amor à Silvia. Izuf por su parte se aficiona à Silvia, y para rendirla se vale de los oficios de Aurelio. Aunque en esta comedia no se advierte una accion principal à que estén subordinados los demas incidentes, si algun episodio puede ocupar el lugar de ella, es esta complicación de afectos de amos y de esclavos: cuyo desenlace consiste en conceder el Rey Azan à Aurelio y Silvia, libertad para que vuelvan à España à solicitar dos mil ducados en que se rescataron, fiando de su palabra y buena fe el cumplimiento de esta condicion. Y el fin de toda la comedia es avistarse en el puerto de Argel el navio que traia la limosna de la Redencion, en que venia el Padre Fray Juan Gil, cuyo suceso fue tambien verdadero, pues este Religioso fue el que rescató à Cervantes. Tampoco se observan las unidades de tiempo ni de lugar. Pedro Alvarez y otro con-cautivo caminan noches y dias, huidos de sus amos; y perdiendo el camino Alvarez, se aparece un leon que se le enseña: cuyo extraordinario suceso atribuye à la intercesion de nuestra Señora de Montserrate. Introduce tambien figuras morales. La Necesidad y la Ocasion acosan à Aurelio para que condescienda con las importunas instancias de Zara. Asi tambien en la Numancia introduce à la España en forma de doncella, coronada de torres, informando del sitio que la tenia puesto Scipion; y considerando que solo por la parte por donde bañaba el rio la ciudad cercada, podia recibir socorro, le hace una dolorosa súplica para que se le preste: y en efecto, sale al teatro el Duero con tres muchachos que representan à tres riachuelos que desaguan en él, y despues de una larga arenga en que profetiza que los Godos en adelante, Atila, y el Duque de Alba D. Fernando Alvarez de Toledo harían guerra á Roma, la desaucia de todo remedio, y se sumerge en sus propias aguas. Facil hubiera sido y mas natural poner estos discursos en boca de las personas. Pero esta invencion fue tan del gusto de Cervantes, que se precia de haber sido el primero que introduxo en el teatro las figuras morales con general aplauso: si bien muchos años antes las vemos introducidas en la comedia de la Duquesa de la Rosa impresa por Juan de Timoneda el año de 1560. por Alonso de Vega, poeta y representante, como lo fue por aquellos tiempos Lope de Rueda. Por los años de 1598. compuso Lope de Vega una comedia intitulada: Los Cautivos de Argel, cuyo argumento es el mismo que el del Trato de Argel: y con efecto introduce en ella un cautivo llamado Saavedra, en cuya introduccion tubo sin duda presente à Cervantes. A lo menos supone sucedidos en el tiempo de su cautiverio los casos que refiere, que casi son identicos con los que se leen en el Trato de Argel: como son el martirio del Caballero de Montesa, las costumbres del Rey Azan, la complicacion de los amores de amos y cautivos, que es lo que se puede llamar la accion de la comedia. El desenlace es tambien casi identico, y se reduce à que Azan concede libertad à los dos amantes cautivos, que en Lope se llaman Leonardo y Marcela, con la misma condicion, que vueltos à España adquieran el precio de su rescate, y se lo remitan à Soliman su amo. Entre otras impropiedades, tampoco guarda Lope la unidad de tiempo; porque suponiendo como se ha dicho, los casos de su comedia sucedidos por los años de 1580. finge que desde Argel se veian los fuegos del castillo de Denia, donde con varios regocijos celebró D. Francisco de Sandoval y Roxas, Duque despues de Lerma, el casamiento de Felipe III. con la Reyna Doña Margarita, contraido el mencionado año de 1598. Esta conformidad de casos, de escenas, y aun de expresiones con el Trato de Argel, que se hallan en los Cautivos de Lope, prueba que éste tubo presente alguna copia de aquella comedia, que disfrutó plenamente; aunque siempre se echa de ver aquella facilidad, viveza y discrecion de Lope de Vega. Pero volvamos à Cervantes. El qual pensando muchos años despues que compuso el Trato de Argel, que todavia parecian bien sus versos, compuso otras ocho comedias; y viendo que ni los farsantes se las pedian, ni otros las apreciaban, se las vendió al librero Juan de Villarroel, que las imprimió el año de 1615. Hallase entre ellas una intitulada: Los Baños de Argel, que casi es idéntica, con la del Trato de Argel. Conserva en ella principalmente la complicacion de amores de amos y cautivos, aunque varía los nombres; porque estas aficiones ilicitas y contrapuestas de amos y esclavos hicieron tal impresion en Cervantes, que no solo las conserva en esta comedia renovada, sino que las repite en la Novela del Amante Liberal. Introduce de nuevo el amor de una hija de Agi Morato, moro rico de Argel, llamada Zara, que enamorada de D. Lope, uno de los cautivos del Baño, se comunicaba con él por medio de billetes que colgaba de una caña, con cuyo artificio le proveyó tambien de dineros. El desenlace ò desenredo es igualmente la libertad de los cautivos solicitada por el mismo D. Lope, que viniendo rescatado à España, vuelve à Argel con una barca, donde trae à todos los compañeros que caben en ella, y à Zara especialmente, con quien recibido el bautismo, se casa: suceso que no solo dice Cervantes fue verdadero, sino que le renovó en D. Quixote. Si en el Trato de Argel se notan impropiedades, no menos se observan en los Baños de Argel. Una de las mas extraordinarias de ésta es fingir que los moros vieron una armada de mas de trescientas galeras, representada en las nubes heridas por los rayos del sol, y oyeron los tiros, y vieron los fuegos: y pensando los Genizaros que la enviaba Felipe II. para conquistar aquella republica de piratas, se enfurecieron de tal modo, que para tener menos enemigos, hirieron à mas de veinte cautivos, y quitaron la vida à mas de treinta. Un erudito Anonimo reimprimió el año de 1749. estas ocho comedias, acompañandolas con un dilatado prologo en que intenta probar que las compuso su autor con el fin de ridiculizar las de su tiempo, que tanto solian pecar contra las reglas del arte; asi como escribió la Novela de D. Quixote con el de ridiculizar los libros de caballerias. Ultimamente el célebre Abate D. Xavier Lampillas pretende disculpar à Cervantes por un nuevo y singular camino. Dice que estas ocho comedias no son suyas; -sino que la malicia de los impresores publicó con su nombre y prologo aquellas extravagantes comedias, correspondientes al pervertido gusto del vulgo, suprimiendo las que verdaderamente eran de él, ò transformandolas en un todo-. Pero como los defectos de la del Trato de Argel, que Cervantes reconoce por suya, y de la qual dice se recitó con general aplauso, certifican de las irregularidades de las que despues él mismo dió à la estampa, se infiere que Cervantes no compuso sus comedias con el fin que le supone el mencionado Anonimo, que quiere hallar en ellas mas ingenio y artificio que el que tienen; y que por consiguiente no es admisible el arbitrio que escogitó el Abate Lampillas, aunque nacido de buen zelo por conservar la fama del autor de D. Quixote. Lo primero, porque él mismo se declara autor de ellas en la dedicatoria al Conde de Lemos, y en el prologo: y el estilo y discurso de ambas composiciones no permite sospechar que sean de otra pluma: lo segundo, porque no es creible que ninguno tubiese el atrevimiento de prohijar al verdadero autor à vista suya, unas obras agenas en lugar de las suyas propias; y quando asi hubiese sucedido, parece imposible que no se hubiese vindicado de semejante supercheria, habiendo sobrevivido à la publicacion mas de un año. Antes se infiere y se comprueba con estas comedias la doctrina del Doctor Juan Huarte alegada por el ingenioso P. Vicente de los Rios en la Vida de Miguel de Cervantes Saavedra: que para la aplicacion de los ingenios se debe examinar, no solo la ciencia que se adequa mas à cada uno, sino tambien si se acomoda mejor à la teorica que à la practica de aquella ciencia: porque estas requieren por lo comun, diferente indole de ingenio. En Cervantes, prosigue Rios, se verificó plenamente esta observacion. Nunca acertó à componer comedias, y poseia perfectamente su teorica, como lo acreditan muchos lugares de sus obras, y especialmente el Coloquio entre el Cura y el Canonigo de Toledo, que inserta en la primera parte de D. Quixote. Por los defectos expuestos del Trato de Argel, se puede hacer algún juicio de la Numancia, aunque es algo mas regular. [Illustration] -EL TRATO DE ARGEL- COMEDIA DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA INTERLOCUTORES. AURELIO. SEBASTIAN. SAAVEDRA. PEDRO ALVAREZ. FRANCISCO Y JUAN: -muchachos-. SU PADRE Y MADRE. SILVIA. -Todos cautivos-. FATIMA, Y ZARA: -moras-. LA NECESIDAD. LA OCASION. UN DEMONIO. IZUF: -Rey de Argel, moro-. BAYRAN: -moro-. OTRO MORO. UN CAUTIVO, -que se va-. DOS MERCADERES. UN PREGONERO. UN LEON. JORNADA I. AURELIO, FATIMA, ZARA, SAAVEDRA, SEBASTIAN, PEDRO ALVAREZ, -cautivos todos tres-. AURELIO. Triste y miserable estado, Dura esclavitud amarga, Donde es la pena tan larga Quan corto el bien y abreviado! O purgatorio en la vida, Infierno puesto en el mundo, Mal que no tiene sigundo, Estrecho do no hay salida, Cifra de quanto dolor Se reparte en los dolores, Daño, que entre los mayores Se ha de tener por mayor, Necesidad increible, Muerte creible y palpable, Trato misero intratable, Mal visible é invisible, Toque, que nuestra conciencia Descubre si es valerosa, Pobre vida trabajosa, Retrato de penitencia! Callese aqueste tormento, Que segun me es enemigo No llegará lo que digo A un punto de lo que siento. Ponderese mi dolor Con decir, bañado en lloros, Que mi cuerpo está entre moros, Y el alma en poder de amor. Del cuerpo y alma es mi pena, El cuerpo ya veis qual va, El alma rendida está A la amorosa cadena. Pense yo que no tenia Amor poder entre esclavos; Mas en mí sus recios clavos Muestra mas su gallardìa. Qué buscas en la miseria, Amor, de gente cautiva? Dexala que muera ó viva Con su pobreza y laceria. No ves que el hilo se corta De esa tu amorosa estambre Aqui con sed y con hambre A la larga ó á la corta? Mas creo, pues no has querido Olvidarme en este estrecho, Que has visto sano mi pecho, Aunque tan roto el vestido. Desde agora claro entiendo Que el poder que en tí se encierra, Abraza el cielo y la tierra, Y mas que no comprehendo. Una cosa te pidiera, Si en esa tu condicion Una sombra de razon Por entre mil sombras viera, Y es, que pues fuiste la causa De acabarme y destruirme, En el contino herirme Hagas un momento pausa. Yo no te pido que salgas De mi pecho, pues no puedes, Antes te pido que quedes, Y en este trance me valgas. Del lugar do me pusiste, Me procuran derribar: Pero quién podrá acabar Lo que una vez, tú, subiste? Ya viene Zara y su arenga. Ay enfadosa porfia! Como que me falte el dia Antes que la noche venga! Valedme, Silvia, bien mio, Que si vos me dais ayuda, De guerra mas ardua y cruda Llevar la palma confio. ZARA. Aurelio? AURELIO. Señora mia? ZARA. Si tú por tal me tuvieses, A fe que luego hicieses Lo que ruego, sin porfia. AURELIO. Lo que tu quieres, yo quiero, Porque al fin, te soi esclavo. ZARA. Esas palabras alabo, Mas tus obras vitupero. AURELIO. Quál ha sido por mí hecha Que en ella no te complaces? ZARA. Aquellas que no me haces, Me tienen mal satisfecha. AURELIO. Señora, no paro mas: Por agua me parto luego. ZARA. Otra agua pide mi fuego Que no la que tu trairás. No te vayas, está quedo. AURELIO. De leña hay falta en la casa. ZARA. Basta la que á mi me abrasa. AURELIO. Mi amo. ZARA. No tengas miedo. AURELIO. Dexame, señora, ir, Que vendrá Izuf mi señor. ZARA. Quien queda con tanto amor, Mal te dexará partir. AURELIO. No hay para que mas porfies: Señora, dexame ya. ZARA. Aurelio, llegate acá. AURELIO. Mejor es que te desvies. ZARA. Ansi, Aurelio, me despides? AURELIO. Antes te hago favor, Si con el compas de amor Lo compasas y lo mides. No miras que soi christiano Con suerte y desdicha mala? ZARA. El amor todo lo iguala, Dame, por señas la mano. FATIMA. Zara, señora mía, Digote que me he admirado, Mirando lo que ha pasado Tu altivez y fantasia: Ver, por cierto es gentil cosa Indigna de ser notada, De un cristiano enamorada Una mora tan hermosa; Y lo que mas llega al cabo Tu aficion tan sin medida Es de ver que estás rendida A un cristiano que es tu esclavo. Y monta que corresponde El galan á lo que quieres: Perdoname, fragil eres. ZARA. Dónde vas? FATIMA. Bien sé yo adonde. ZARA. Dulce amiga verdadera, Lo que dices no lo niego; Mas qué haré? que amor es fuego Y mi voluntad es cera. Y puesto que el daño veo Y el fin do habré de parar, Imposible es contrastar Las fuerzas de mi deseo. Vuelve tu lengua é intento A combatir esta roca, Que no será gloria poca Gozar de su vencimiento. FATIMA. Quiero en esto complacerte, Pues al fin puedes mandarme. Cristiano, vuelve á mirarme, Que no es mi rostro de muerte. AURELIO. Mas que muerte me causais Con vuestros inducimientos; Dexame con mis tormentos, Porque en vano trabajais. FATIMA. No veis como se retira El bravo en su pundonor: Ansi entiende él del amor Como el asno de la lira. AURELIO. Cómo quieres que yo entienda De amor en esta cadena? ZARA. Eso no te cause pena, Que luego se hará la enmienda: Las dos te la quitaremos. AURELIO. Muy mijor será dexalla, Que no quiero con quitalla Pasar de un estremo á estremo. FATIMA. A qué estremo pasarás? AURELIO. Quitando al cuerpo este hierro, Cairé en otro mayor yerro, Que al alma lastime mas. FATIMA. Almas teneis los cristianos? AURELIO. Sí, y tan ricas y estremadas, Quanto por Dios rescatadas. FATIMA. Qué! son pensamientos vanos. Pero si almas teneis, De diamante es su labor, Pues en la fragua de amor Muy mas os endureceis. Aurelio, resolucion: Ten cuenta en lo que te digo, No quieras ser tan amigo De tu ostinada opinion. Ya te ves sin libertad, Entre hierros apretado, Pobre, desnudo, cansado, Lleno de necesidad, Sujeto á mil desventuras, A palos, á bofetones, A mazmorras, á prisiones Donde estás de dia á escuras. Libertad se te promete, Los hierros te quitarán, De paño te vestirán, No hay temor de oscuro brete. Cuzcuz, pan blanco á comer, Gallinas en abundancia, Y aun havrá vino de Francia, Si vino quieres beber. No te piden lo imposible, Ni trabajos demasiados, Sino blandos, regalados, Dulces lo mas que es posible. Goza de la coyuntura Que se te pone delante, No hagas del inorante, Pues muestras tener cordura. Mira tu señora Zara, Y lo mucho que merece, Mira que al sol escurece La luz de su rostro clara. Contempla su juventud, Su riqueza, nombre y fama, Mira bien que agora llama A tu puerta la salud. Considera el interes Que en hacer esto te toca, Que hay mil que pondrán la boca Donde ella pone los pies. AURELIO. Has dicho, Fatima? FATIMA. Sí. AURELIO. Quiéres que responda yo? FATIMA. Responde. AURELIO. Digo que no. ZARA. Ay Ala! qué es lo que oí? AURELIO. Yo digo que no conviene Pedirme lo que pedís, Porque muy poco advertís El peligro que contiene. FATIMA. Qué peligro puede haver, Queriéndolo tu señora? AURELIO. La ofensa, que siendo mora A Mahoma viene á hacer. ZARA. Dexame ya con Mahoma, Que agora no es mi señor, Porque soy sierva de amor, Que el alma sujeta y doma. Echa ya el pecho por tierra, Y levantate á mi cielo. AURELIO. Señora, tengo un recelo Que me consume y atierra. FATIMA. Dí, qué recelas de mí? AURELIO. Señora, de que no veo Ningun atajo ó rodeo Como complacerte á tí. En mi ley no se recibe Hacer yo lo que me ordenas, Antes con muy graves penas Y amenazas se prohibe. Y aun si bautismo tuvieras, Siendo como eres casada, Fuera cosa harto escusada Si lo que pides pidieras. Por eso yo determino Antes morir, que hacer Lo que pide tu querer, Y en esto estaré contino. ZARA. Aurelio, estás en tu seso? AURELIO. Antes por estar en él, Soi para tí tan cruel. ZARA. Ay desdichado subceso! Es posible que tan poco Valgan mis ruegos contigo? FATIMA. Sin duda que este enemigo Es muy cuerdo, o es muy loco -Aparte.- Ruin, sin razón ni compas, Nacido de vil canalla, Pensabades ya triunfalla, Holgando sin mas ni mas? Necio, tanta fantasia Pensais que hablamos de veras? Antes de mal rayo mueras Primero que pase el dia. Conmigo las has de haber, Y de modo, que te aviso Que dirá el que nunca quiso: Mas me valiera querer. No estés, Zara, descontenta, Dexa el remedio en mi mano, Que á este falso cristiano, Yo le haré que se arrepienta. ZARA. No es bien que por mal se lleve. FATIMA. Ni bien llevallo por bien. ZARA. Cese, Aurelio, tu desden. FATIMA. Con eso el falso se atreve. Ve, señora, al aposento, Que en esta pena crecida O yo perderé la vida, O tu tendrás tu contento. -Vanse las moras, y queda- AURELIO. AURELIO. Padre del cielo, en cuya fuerte diestra Está el gobierno de la tierra y cielo, Cuyo poder acá y allá se muestra Con amoroso, justo, y santo zelo; Si tu luz, si tu mano no me adiestra A salir deste caos, temo y recelo Que como el cuerpo está en prisión esquiva, Tambien el alma ha de quedar cautiva. Do estás, Silvia hermosa? qué distino, Qué fuerza insana de inplacable hado El curso de aquel prospero camino Tan sin causa y razon nos ha cortado? O estrella! ó suerte! ó fortuna! ó signo! Si alguno de vosotros ha causado Tamaña perdicion, desde aqui digo Que mil cuentos de veces os maldigo. Yo morire por lo que al alma toca, Antes de hacer lo que mi ama quiere. Firme he de estar qual bien fundada roca, Que en torno el viento y mar combate y hiere: Que sea mi vida mucha, que sea poca Importa poco, solo el que bien muere Puede decir que tuvo larga vida, Y el que mal, una muerte sin medida. -Entrase- AURELIO, -y sale- SAAVEDRA -y- PEDRO ALVAREZ, -y- SEBASTIAN -á su tiempo-. SAAVEDRA. En la veloz carrera apresuradas Las horas del ligero tiempo veo Contra mí con el cielo conjuradas. Queda atras la esperanza y no el deseo, Y ansi la vida de la muerte della El mal, el daño augmentan que poseo. Ay dura, iniqua, inexorable estrella! Como por los cabellos me has traido Al terrible dolor que me atropella! PEDRO ALVAREZ. El llanto en tales tiempos es perdido, Pues si llorando el cielo se ablandara, Ya le huvieran mis lagrimas movido. A la adversa fortuna alegre cara Debe mostrar el pecho generoso, Que á qualquier mal buen animo repara. SAAVEDRA. El cuello enflaquecido al trabajoso Yugo de esclavitud amarga puesto, Bien ves que á cuerpo y alma es peligroso; Y mas aquel que tiene presupuesto De dexarse morir, antes que pase Un punto al modo del vivir honesto. PEDRO ALVAREZ. Si acaso yo tus obras imitase, Forzoso me seria que al momento En brazos de la hambre me entregase. Bien sé que en el cautivo no hay contento, Mas no quiero crecer yo mi fatiga, Teniendo siempre en ella el pensamiento. A mi patrona tengo por amiga, Tratame qual me ves, huelgo y paseo, Cautivo soi, el que quisiere diga. SAAVEDRA. Triunfa, hermano, y goza ese trofeo, Que si por ser cautivo te hermoseas, Yo sé que es torpe, desgraciado y feo. PEDRO ALVAREZ. Hermano Saavedra, si te arreas De ser predicador, esta no es tierra Do alcanzarás el fruto que deseas. Dexate deso, escucha de la guerra Que el gran Felipe hace, nueva cierta, Y un poco el pesar de ti destierra. Dicen que una fragata de Biserta Llegó esta noche, y alli viene un cautivo Que ha dado vida á mi esperanza muerta. Quitole libertad el hado esquivo De Malaga pasando á Barcelona, Cautivólo Mamí, cosario altivo. En su manera muestra ser persona De calidad, y que es exercitado En el duro exercicio de Belona. Dice el numero cierto que ha pasado De soldados á España, forasteros, Sin los tres tercios nuestros que han baxado: Los Principes, señores, caballeros Que á servir á Filipo van de gana; Los naturales y los estrangeros. Y la muestra hermosisima lozana Que en Badajoz el Rey hacer pretende, De la pujanza de la union cristiana. Dicen en esto, que ninguno entiende El disignio del Rey, y el hablar desto El grande y el pequeño se defiende. SAAVEDRA. Rompeos ya, cielos, y inviadnos presto El librador de nuestra amarga guerra, Si ya en el suelo no le teneis puesto. Quando llegué vencido en esta tierra Tan nombrada en el mundo, que en su seno Tanto pirata encubre, acoge y cierra, No pude al llanto detener el freno: Que á pesar mio, sin saber lo que era, Me vi el marchito rostro de agua lleno, Ofreciendo á mis ojos la rivera, Y el monte, donde el grande Carlos tuvo Levantada en el ayre su bandera, Y el mar que tanto esfuerzo no sostuvo, Pues movido de invidia de su gloria, Airado entonces mas que nunca estuvo; Y estas cosas moviendo en mi memoria, Las lagrimas truxeron á los ojos, Forzadas de desgracia tan notoria. Pero si el alto cielo en darme enojos No está con mi ventura conjurado, Y aqui no lleva muerte mis despojos, Quando me vea en mas felice estado, O si la suerte, ó si el favor me ayuda A verme ante Filipo arrodillado, Mi temerosa lengua casi muda Pienso mover en la real presencia, De adulacion y de mentir desnuda, Diciendo: alto señor, cuya potencia Sugetas trae las barbaras naciones Al desabrido yugo de obediencia: A quien los negros indios con sus dones Reconocen honesto vasallage, Trayendo el oro acá de sus rincones, Despierte en tu real pecho coraje La desverguenza con que una bicoca Aspira de contino á hacerte ultraje. Su gente es mucha, mas su fuerza es poca, Desnuda, mal armada, que no tiene En su defensa fuerte, muro ó roca. Cada uno mira si tu armada viene, Para dar á los pies el cargo y cura De conservar la vida que sostiene. De la esquiva prisión amarga y dura, Adonde mueren quince mil cristianos, Tienes la llave de su cerradura. Todos de allá, qual yo, puestas las manos, Las rodillas por tierra, sollozando, Cercados de tormentos inhumanos, Poderoso señor, te están rogando Vuelvas los ojos de misericordia A los suyos, que están siempre llorando: Y pues te dexa agora la discordia, Que tanto te ha oprimido y fatigado, Y á mas andar te sigue la concordia, Haz, buen Rey, que sea por tí acabado Lo que con tanta audacia y valor tanto Fue por tu amado padre comenzado. Con solo ver que vas, pondrá un espanto A la barbara gente, que adivino Yo desde aqui su perdida y quebranto. Quién dubda que el real pecho benigno No se muestre, en oyendo la tristeza Donde están estos miseros contino? Mas ay! como se muestra la baxeza De mi tan rudo ingenio, pues pretendo Hablar tan baxo ante tan alta alteza. Mas la ocasion es tal, que me defiende. Mas á todo silencio poner quiero, Que temo que mi platica te ofende, Y al trabajo me llaman, á do muero. -Sale- SEBASTIAN, -Cautivo-. SEBASTIAN. Hase visto cosa igual? Hay tierra tan sin concordia, Do falta misericordia, Y sobra la crueldad? Donde se hallará disculpa De maldad tan insolente, Que pague el que es inocente, Por el que tuvo la culpa? O cielos! qué es lo que he visto! Este sí que es pueblo injusto, Donde se tiene por gusto Matar los siervos de Cristo. O España! patria querida, Mira qual es nuestra suerte, Que si allá das justa muerte, Quitan acá justa vida. PEDRO ALVAREZ. Sebastian, dinos que tienes, Que hablas razones tales? SEBASTIAN. Una infinidad de males, Y una pobreza de bienes. SAAVEDRA. En ser, como eres esclavo, Se encierra todo dolor. SEBASTIAN. Otra pena muy mayor Me tiene á mí tan al cabo. PEDRO ALVAREZ. De donde puede causarse La pena que dices brava? SEBASTIAN. De una vida que hoy se acaba, Para jamas acabarse. Ya sabeis que aqui en Argel Se supo como en Valencia Murió por justa sentencia Un morisco de Sargel. Digo que en Sargel vivia, Puesto que era de Aragon, Y al olor de su nacion Pasó el perro á Berberia: Y aqui cosario se hizo Con tan prestas crueles manos, Que con sangre de cristianos La suya bien satisfizo. Andando en corso, fue preso, Y como fue conocido, Fue en la Inquisicion metido, Do le formaron proceso, Y alli se le averiguó Como siendo bautizado, De Cristo havia renegado, Y en Africa se pasó: Y que por su industria y mañas, Traidores tratos esquivos Havian sido cautivos Mas de seiscientos cristianos. Y como se le probaron Tantas maldades y errores, Los justos Inquisidores Al fuego le condenaron. Supose del moro acá, Y la muerte que le dieron, Porque luego lo escribieron Los moriscos que hay allá. La triste nueva sabida Por los parientes del muerto, Juran y hacen concierto De dar al fuego otra vida. Buscaron luego un cristiano Para pagar este escote, Y hallaronlo sacerdote, Y de nacion Valenciano. Pidieron este á gran priesa Para executar su hecho, Porque vieron que en el pecho Traia la cruz de Montesa. La qual señal de victoria Que le cupo en buena suerte, Si en el suelo le dió muerte, En el cielo le dió gloria. Porque esta gente sin luz, Que en él tal señal han visto, Pensando matar á Cristo Matan al que trae su cruz. A su amo le compraron, Y aunque eran pobres, á un punto El dinero todo junto De limosna le allegaron. En nuestro pueblo cristiano Por Dios se pide á la gente, Para sanar al doliente, No para matar al sano. Mas entre esta descreida Gente y maldito lugar, No piden para sanar, Mas para quitar la vida. Hoy en poder de sayones He visto al siervo de Dios No solamente entre dos, Pero entre dos mil ladrones. Iba el sacerdote justo, Entre injusta gente puesto, Marchito y humilde el gesto, A morir por Dios con gusto. Todo el pueblo se desvela En darle penas dobladas, Qual le da mil bofetadas, Qual sus blancas canas pela. Las manos que á Dios tuvieron Mil veces, hoy son tenidas De dos sogas retorcidas, Con que atras se las asieron. Al yugo de otro cordel, El humilde cuello lleva, Haciendo mil moros prueba, Quanto pueden tirar del. A ningun lado miraba Que descubra un solo amigo, Que todo el pueblo enemigo Entorno le rodeaba. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 451 452 453 454 455 456 457 458 459 460 461 462 463 464 465 466 467 468 469 470 471 472 473 474 475 476 477 478 479 480 481 482 483 484 485 486 487 488 489 490 491 492 493 494 495 496 497 498 499 500 501 502 503 504 505 506 507 508 509 510 511 512 513 514 515 516 517 518 519 520 521 522 523 524 525 526 527 528 529 530 531 532 533 534 535 536 537 538 539 540 541 542 543 544 545 546 547 548 549 550 551 552 553 554 555 556 557 558 559 560 561 562 563 564 565 566 567 568 569 570 571 572 573 574 575 576 577 578 579 580 581 582 583 584 585 586 587 588 589 590 591 592 593 594 595 596 597 598 599 600 601 602 603 604 605 606 607 608 609 610 611 612 613 614 615 616 617 618 619 620 621 622 623 624 625 626 627 628 629 630 631 632 633 634 635 636 637 638 639 640 641 642 643 644 645 646 647 648 649 650 651 652 653 654 655 656 657 658 659 660 661 662 663 664 665 666 667 668 669 670 671 672 673 674 675 676 677 678 679 680 681 682 683 684 685 686 687 688 689 690 691 692 693 694 695 696 697 698 699 700 701 702 703 704 705 706 707 708 709 710 711 712 713 714 715 716 717 718 719 720 721 722 723 724 725 726 727 728 729 730 731 732 733 734 735 736 737 738 739 740 741 742 743 744 745 746 747 748 749 750 751 752 753 754 755 756 757 758 759 760 761 762 763 764 765 766 767 768 769 770 771 772 773 774 775 776 777 778 779 780 781 782 783 784 785 786 787 788 789 790 791 792 793 794 795 796 797 798 799 800 801 802 803 804 805 806 807 808 809 810 811 812 813 814 815 816 817 818 819 820 821 822 823 824 825 826 827 828 829 830 831 832 833 834 835 836 837 838 839 840 841 842 843 844 845 846 847 848 849 850 851 852 853 854 855 856 857 858 859 860 861 862 863 864 865 866 867 868 869 870 871 872 873 874 875 876 877 878 879 880 881 882 883 884 885 886 887 888 889 890 891 892 893 894 895 896 897 898 899 900 901 902 903 904 905 906 907 908 909 910 911 912 913 914 915 916 917 918 919 920 921 922 923 924 925 926 927 928 929 930 931 932 933 934 935 936 937 938 939 940 941 942 943 944 945 946 947 948 949 950 951 952 953 954 955 956 957 958 959 960 961 962 963 964 965 966 967 968 969 970 971 972 973 974 975 976 977 978 979 980 981 982 983 984 985 986 987 988 989 990 991 992 993 994 995 996 997 998 999 1000