Viage al Parnaso Miguel de Cervantes Saveedra VIAGE AL PARNASO COMPUESTO POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. DIRIGIDO A D. RODRIGO DE TAPIA, CABALLERO DEL HABITO DE SANTIAGO, &C. EN MADRID POR -DON ANTONIO DE SANCHA-. ANO DE M. DCCLXXXIV. Se hallará en su Librería en la -Aduana Vieja-. -Con las Licencias necesarias.- -A DON RODRIGO DE TAPIA, CABALLERO DEL HABITO DE SANTIAGO, HIJO DEL SEÑOR DON PEDRO DE TAPIA, OIDOR DEL CONSEJO REAL, Y CONSULTOR DEL SANTO OFICIO DE LA INQUISICION SUPREMA.- Dirijo á Vm. este Viage que hice al Parnaso, que no desdice á su edad florida, ni á sus loables y estudiosos exercicios. Si Vm. le hace el acogimiento que yo espero de su condicion ilustre, él quedará famoso en el mundo, y mis deseos premiados. Nuestro Señor, &c. -Miguel de Cervantes Saavedra.- PROLOGO AL LECTOR. Si por ventura, Lector curioso, eres poeta, y llegare á tus manos (aunque pecadoras) este Viage, si te hallares en él escrito, y notado entre los buenos poetas, da gracias á Apolo por la merced que te hizo; y si no te hallares, tambien se las puedes dar. Y Dios te guarde. -D. AUGUSTINI DE CASANATE ROJAS- EPIGRAMA Excute cæruleum, proles Saturnia, tergum, Verbera quadrigæ sentiat alma Tetys. Agmen Apollineum, nova sacri injuria ponti; Carmineis ratibus per freta tendit iter. Proteus æquoreas pecudes, modulamina Triton Monstra cavos latices obstupefacta sinunt. At caveas tantæ torquent quæ mollis habenas, Carmina si excipias nulla tridentis opes. Hesperiis Michaël claros conduxit ab oris In pelagus vates. Delphica castra petit. Imó age, pone metus, mediis subsiste carinis, Parnassi in littus vela secunda gere. ADVERTENCIA DEL EDITOR. Esta Advertencia que pudiera parecer escusada, respecto del Viage al Parnaso de Miguel de Cervantes, por ser mera reimpresion de un libro tan conocido, la exige la publicacion de las dos piezas igualmente poeticas, que ahora se dan á luz la primera vez. Una es tragica: y otra comica. Una se intitula La Numancia: la otra El Trato de Argel. De entrambas hace mencion, baxo estos mismos titulos en el Dialogo con el poeta Pancracio, en el Discurso del Canonigo de Toledo con el Cura Pero Perez, que se introduce en D. Quixote, y al fin de la comedia de los Baños de Argel, impresa el año de 1613. Estas dos son del número de aquellas veinte ò treinta comedias que escribió por los años de 1582. recien redimido del cautiverio de Argel, y de las quales dice que todas se representaron en los teatros de Madrid con gusto general del pueblo. Pero sin embargo de estos elogios, en ambas se observan ciertas irregularidades que las mancomunan con muchas de las que despues reprehendió tan justamente el mismo Cervantes. Porque el Trato de Argel no tanto merece el nombre de comedia, como el de una simple relacion lastimosa y tragica por lo comun, de los trabajos que padecian los cautivos cristianos en poder de los infieles, en cuya pintura entran tambien las reprobadas costumbres de unos y de otros, cuyos sucesos son tanto mas creibles en la pluma del autor, quanto que por él pasaron muchos de ellos; y asi se introduce en ella à sí mismo, como historiador verdadero. Por esto refiere con tanta puntualidad las varias calamidades de los cautivos: la venta de ellos en el zoco ò plaza de Argel: el peligro y facilidad con que renegaban los muchachos: los intentos y aventurados arbitrios que discurrian los cautivos para huir: los inclementes castigos con que por esto los atormentaban los moros: el martirio que padeció en Argel Frey Miguel de Aranda, caballero Valenciano, de la Orden de Montesa, en venganza de haber quemado vivo la Inquisicion de Valencia à un morisco, que pasandose à Berberia, profesó abiertamente el mahometismo, y dandose despues al corso, cayó en manos de aquel Tribunal: cuyo suceso refiere largamente el Padre Ahedo en su Historia de Argel. Tampoco omite las deshonestas aficiones con que las moras se inclinaban à los cautivos, y los moros à las cautivas, valiendose de hechicerías y encantos, con el vano intento de atraer y fixar las voluntades humanas: cosa freqüente entre ellos, como dice el mismo Ahedo: cuyos amores se complicaban con otros que los mismos cautivos se tenian. Asi Cervantes cuenta los de Aurelio y Silvia, cautivos enamorados, y presos por Mami Arnaut en la galera nueva de Malta llamada San Pablo, de cuya pérdida hace mencion el citado Ahedo, atribuyendo esta y otras desgracias à que las galeras de España eran muy pesadas, cuyo peso se aumentaba con el demasiado carguío de mercancias, sin ayudarle en un apuro nuestra gente, por tener a caso de menos valer echar mano al remo: todo lo qual sucedia al contrario en los moros, que usaban de embarcaciones mas veleras. Compraron estos esclavos Izuf y Zara, dos moros principales. Enamorase Zara de su cautivo Aurelio, y para inclinarle se vale de la hechicera Fátima, y no contenta con esto, hace tercera de su amor à Silvia. Izuf por su parte se aficiona à Silvia, y para rendirla se vale de los oficios de Aurelio. Aunque en esta comedia no se advierte una accion principal à que estén subordinados los demas incidentes, si algun episodio puede ocupar el lugar de ella, es esta complicación de afectos de amos y de esclavos: cuyo desenlace consiste en conceder el Rey Azan à Aurelio y Silvia, libertad para que vuelvan à España à solicitar dos mil ducados en que se rescataron, fiando de su palabra y buena fe el cumplimiento de esta condicion. Y el fin de toda la comedia es avistarse en el puerto de Argel el navio que traia la limosna de la Redencion, en que venia el Padre Fray Juan Gil, cuyo suceso fue tambien verdadero, pues este Religioso fue el que rescató à Cervantes. Tampoco se observan las unidades de tiempo ni de lugar. Pedro Alvarez y otro con-cautivo caminan noches y dias, huidos de sus amos; y perdiendo el camino Alvarez, se aparece un leon que se le enseña: cuyo extraordinario suceso atribuye à la intercesion de nuestra Señora de Montserrate. Introduce tambien figuras morales. La Necesidad y la Ocasion acosan à Aurelio para que condescienda con las importunas instancias de Zara. Asi tambien en la Numancia introduce à la España en forma de doncella, coronada de torres, informando del sitio que la tenia puesto Scipion; y considerando que solo por la parte por donde bañaba el rio la ciudad cercada, podia recibir socorro, le hace una dolorosa súplica para que se le preste: y en efecto, sale al teatro el Duero con tres muchachos que representan à tres riachuelos que desaguan en él, y despues de una larga arenga en que profetiza que los Godos en adelante, Atila, y el Duque de Alba D. Fernando Alvarez de Toledo harían guerra á Roma, la desaucia de todo remedio, y se sumerge en sus propias aguas. Facil hubiera sido y mas natural poner estos discursos en boca de las personas. Pero esta invencion fue tan del gusto de Cervantes, que se precia de haber sido el primero que introduxo en el teatro las figuras morales con general aplauso: si bien muchos años antes las vemos introducidas en la comedia de la Duquesa de la Rosa impresa por Juan de Timoneda el año de 1560. por Alonso de Vega, poeta y representante, como lo fue por aquellos tiempos Lope de Rueda. Por los años de 1598. compuso Lope de Vega una comedia intitulada: Los Cautivos de Argel, cuyo argumento es el mismo que el del Trato de Argel: y con efecto introduce en ella un cautivo llamado Saavedra, en cuya introduccion tubo sin duda presente à Cervantes. A lo menos supone sucedidos en el tiempo de su cautiverio los casos que refiere, que casi son identicos con los que se leen en el Trato de Argel: como son el martirio del Caballero de Montesa, las costumbres del Rey Azan, la complicacion de los amores de amos y cautivos, que es lo que se puede llamar la accion de la comedia. El desenlace es tambien casi identico, y se reduce à que Azan concede libertad à los dos amantes cautivos, que en Lope se llaman Leonardo y Marcela, con la misma condicion, que vueltos à España adquieran el precio de su rescate, y se lo remitan à Soliman su amo. Entre otras impropiedades, tampoco guarda Lope la unidad de tiempo; porque suponiendo como se ha dicho, los casos de su comedia sucedidos por los años de 1580. finge que desde Argel se veian los fuegos del castillo de Denia, donde con varios regocijos celebró D. Francisco de Sandoval y Roxas, Duque despues de Lerma, el casamiento de Felipe III. con la Reyna Doña Margarita, contraido el mencionado año de 1598. Esta conformidad de casos, de escenas, y aun de expresiones con el Trato de Argel, que se hallan en los Cautivos de Lope, prueba que éste tubo presente alguna copia de aquella comedia, que disfrutó plenamente; aunque siempre se echa de ver aquella facilidad, viveza y discrecion de Lope de Vega. Pero volvamos à Cervantes. El qual pensando muchos años despues que compuso el Trato de Argel, que todavia parecian bien sus versos, compuso otras ocho comedias; y viendo que ni los farsantes se las pedian, ni otros las apreciaban, se las vendió al librero Juan de Villarroel, que las imprimió el año de 1615. Hallase entre ellas una intitulada: Los Baños de Argel, que casi es idéntica, con la del Trato de Argel. Conserva en ella principalmente la complicacion de amores de amos y cautivos, aunque varía los nombres; porque estas aficiones ilicitas y contrapuestas de amos y esclavos hicieron tal impresion en Cervantes, que no solo las conserva en esta comedia renovada, sino que las repite en la Novela del Amante Liberal. Introduce de nuevo el amor de una hija de Agi Morato, moro rico de Argel, llamada Zara, que enamorada de D. Lope, uno de los cautivos del Baño, se comunicaba con él por medio de billetes que colgaba de una caña, con cuyo artificio le proveyó tambien de dineros. El desenlace ò desenredo es igualmente la libertad de los cautivos solicitada por el mismo D. Lope, que viniendo rescatado à España, vuelve à Argel con una barca, donde trae à todos los compañeros que caben en ella, y à Zara especialmente, con quien recibido el bautismo, se casa: suceso que no solo dice Cervantes fue verdadero, sino que le renovó en D. Quixote. Si en el Trato de Argel se notan impropiedades, no menos se observan en los Baños de Argel. Una de las mas extraordinarias de ésta es fingir que los moros vieron una armada de mas de trescientas galeras, representada en las nubes heridas por los rayos del sol, y oyeron los tiros, y vieron los fuegos: y pensando los Genizaros que la enviaba Felipe II. para conquistar aquella republica de piratas, se enfurecieron de tal modo, que para tener menos enemigos, hirieron à mas de veinte cautivos, y quitaron la vida à mas de treinta. Un erudito Anonimo reimprimió el año de 1749. estas ocho comedias, acompañandolas con un dilatado prologo en que intenta probar que las compuso su autor con el fin de ridiculizar las de su tiempo, que tanto solian pecar contra las reglas del arte; asi como escribió la Novela de D. Quixote con el de ridiculizar los libros de caballerias. Ultimamente el célebre Abate D. Xavier Lampillas pretende disculpar à Cervantes por un nuevo y singular camino. Dice que estas ocho comedias no son suyas; -sino que la malicia de los impresores publicó con su nombre y prologo aquellas extravagantes comedias, correspondientes al pervertido gusto del vulgo, suprimiendo las que verdaderamente eran de él, ò transformandolas en un todo-. Pero como los defectos de la del Trato de Argel, que Cervantes reconoce por suya, y de la qual dice se recitó con general aplauso, certifican de las irregularidades de las que despues él mismo dió à la estampa, se infiere que Cervantes no compuso sus comedias con el fin que le supone el mencionado Anonimo, que quiere hallar en ellas mas ingenio y artificio que el que tienen; y que por consiguiente no es admisible el arbitrio que escogitó el Abate Lampillas, aunque nacido de buen zelo por conservar la fama del autor de D. Quixote. Lo primero, porque él mismo se declara autor de ellas en la dedicatoria al Conde de Lemos, y en el prologo: y el estilo y discurso de ambas composiciones no permite sospechar que sean de otra pluma: lo segundo, porque no es creible que ninguno tubiese el atrevimiento de prohijar al verdadero autor à vista suya, unas obras agenas en lugar de las suyas propias; y quando asi hubiese sucedido, parece imposible que no se hubiese vindicado de semejante supercheria, habiendo sobrevivido à la publicacion mas de un año. Antes se infiere y se comprueba con estas comedias la doctrina del Doctor Juan Huarte alegada por el ingenioso P. Vicente de los Rios en la Vida de Miguel de Cervantes Saavedra: que para la aplicacion de los ingenios se debe examinar, no solo la ciencia que se adequa mas à cada uno, sino tambien si se acomoda mejor à la teorica que à la practica de aquella ciencia: porque estas requieren por lo comun, diferente indole de ingenio. En Cervantes, prosigue Rios, se verificó plenamente esta observacion. Nunca acertó à componer comedias, y poseia perfectamente su teorica, como lo acreditan muchos lugares de sus obras, y especialmente el Coloquio entre el Cura y el Canonigo de Toledo, que inserta en la primera parte de D. Quixote. Por los defectos expuestos del Trato de Argel, se puede hacer algún juicio de la Numancia, aunque es algo mas regular. [Illustration] VIAGE AL PARNASO. CAPITULO I. Un quidam caporal Italiano, De patria Perusino á lo que entiendo, De ingenio Griego, y de valor Romano, Llevado de un capricho reverendo, Le vino en voluntad de ir á Parnaso, Por huir de la corte el vario estruendo. Solo y á pie partióse, y paso á paso Llegó donde compró una mul antigua De color parda, y tartamudo paso: Nunca á medroso pareció estantigua Mayor, ni menos buena para carga, Grande en los huesos, y en la fuerza exigua: Corta de vista, aunque de cola larga, Escrecha en los hijares, y en el cuero Mas dura que lo son los de una adarga. Era de ingenio cabalmente entero, Caia en qualquier cosa facilmente Asi en Abril, como en el mes de Enero. Enfin sobre ella el poeton valiente Llegó al Parnaso, y fue del rubio Apolo Agasajado con serena frente. Contó, quando volvió el poeta solo Y sin blanca á su patria, lo que en vuelo Llevó la fama deste al otro polo. Yo que siempre trabajo y me desvelo Por parecer que tengo de poeta La gracia, que no quiso darme el cielo: Quisiera despachar á la estafeta Mi alma, ó por los aires, y ponella Sobre las cumbres del nombrado Oeta. Pues descubriendo desde alli la bella Corriente de Aganipe, en un saltico Pudiera el labio remojar en ella: Y quedar del licor süave y rico El pancho lleno: y ser de alli adelante Poeta ilustre, ó al menos manifico. Mas mil inconvenientes al instante Se me ofrecieron, y quedó el deseo En cierne, desvalido, é ignorante. Porque en la piedra que en mis hombros veo, Que la fortuna me cargó pesada, Mis mal logradas esperanzas leo. Las muchas leguas de la gran jornada Se me representaron que pudieran Torcer la voluntad aficionada, Si en aquel mismo instante no acudieran Los humos de la fama á socorrerme, Y corto y facil el camino hicieran. Dixe entre mí: si yo viniese á verme En la dificil cumbre deste monte, Y una guirnalda de laurel ponerme; No envidiaria el bien decir de Aponte, Ni del muerto Galarza la agudeza, En manos blando, en lengua Radamonte. Mas como de un error siempre se empieza, Creyendo á mi deseo, di al camino Los pies, porque di al viento la cabeza. Enfin sobre las ancas del destino, Llevando á la eleccion puesta en la silla Hacer el gran viage determino. Si esta cavalgadura maravilla, Sepa el que no lo sabe, que se usa Por todo el mundo, no solo en Casulla. Ninguno tiene, ó puede dar escusa De no oprimir desta gran bestia el lomo, Ni mortal caminante lo rehusa. Suele, tal vez ser tan ligera, como Va por el aire el aguila, ó saeta, Y tal vez anda con los pies de plomo. Pero para la carga de un poeta, Siempre ligera, qualquier bestia puede Llevarla, pues carece de maleta. Que es caso ya infalible, que aunque herede Riquezas un poeta, en poder suyo No aumentarlas, perderlas le sucede. Desta verdad ser la ocasion arguyo, Que tu, ó gran padre Apolo, les infundes En sus intentos el intento tuyo. Y como no le mezclas ni confundes En cosas de agibilibus rateras, Ni en el mar de ganancia vil le hundes; Ellos, ó traten burlas, ó sean veras, Sin aspirar á la ganancia en cosa, Sobre el convexo van de las esferas: Pintando en la palestra rigurosa Las acciones de Marte, ó entre las flores Las de Venus mas blanda y amorosa. Llorando guerras, ó cantando amores La vida como en sueño se les pasa, O como suele el tiempo á jugadores. Son hechos los poetas de una masa Dulce, süave, correosa y tierna, Y amiga del hogar de agena casa. El poeta mas cuerdo se gobierna Por su antojo valdio y regalado, De trazas lleno, y de ignorancia eterna. Absorto en sus quimeras, y admirado De sus mismas acciones, no procura Llegar á rico, como á honroso estado. Vayan pues los leyentes con letura, Qual dice el vulgo mal limado y bronco, Que yo soy un poeta desta hechura. Cisne en las canas, y en la voz un ronco Y negro cuervo, sin que el tiempo pueda Desbastar de mi ingenio el duro tronco: Y que en la cumbre de la varia rueda Jamas me pude ver solo un momento, Pues quando subir quiero, se está queda. Pero por ver si un alto pensamiento Se puede prometer feliz suceso, Seguí el viage á paso tardo y lento. Un candeal con ocho mis de queso Fue en mis alforjas mi reposteria, Util al que camina, y leve peso. A dios dixe á la humilde choza mia, A dios, Madrid, á dios tu, prado, y fuentes Que manan nectar, llueven ambrosía. A dios, conversaciones suficientes A entretener un pecho cuidadoso, Y á dos mil desvalidos pretendientes. A dios, sitio agradable y mentiroso, Do fueron dos gigantes abrasados Con el rayo de Jupiter fogoso. A dios teatros publicos, honrados Por la ignorancia que ensalzada veo En cien mil disparates recitados. A dios de S. Felipe el gran paseo, Donde si baxa, ó sube el Turco galgo, Como en gaceta de Venecia leo. A dios, hambre sotil de algun hidalgo, Que por no verme ante tus puertas muerto, Hoy de mi patria, y de mi mismo salgo. Con esto poco á poco llegué al puerto, A quien los de Cartago dieron nombre, Cerrado á todos vientos y encubierto. A cuyo claro y singular renombre Se postran quantos puertos el mar baña, Descubre el sol, y ha navegado el hombre. Arrojose mi vista á la campaña Rasa del mar, que truxo á mi memoria Del heroyco Don Juan la heroyca hazaña. Donde con alta de soldados gloria, Y con proprio valor y airado pecho Tuve, aunque humilde, parte en la vitoria. Alli con rabia y con mortal despecho El Otomano orgullo vió su brio Hollado y reducido á pobre estrecho. Lleno pues de esperanzas, y vacio De temor, busqué luego una fragata, Que efetuase el alto intento mio. Quando por la, aunque azul, liquida plata Ví venir un bagel á vela y remo, Que tomar tierra en el gran puerto trata. Del mas gallardo, y mas vistoso estremo De quantos las espaldas de Neptuno Oprimieron jamas, ni mas supremo. Qual este nunca vió bagel alguno El mar, ni pudo verse en el armada, Que destruyó la vengativa Juno. No fué del Vellocino á la jornada Argos tan bien compuesta y tan pomposa, Ni de tantas riquezas adornada. Quando entraba en el puerto la hermosa Aurora por las puertas del oriente, Salia en trenza blanda y amorosa. Oyose un estampido de repente, Haciendo salva la real galera, Que despertó y alborotó la gente. El son de los clarines la ribera Llenaba de dulcisima harmonia, Y el de la chusma alegre y placentera. Entrabanse las horas por el dia, A cuya luz con distincion mas clara Se vió del gran bagel la bizarria. Ancoras echa, y en el puerto pára, Y arroja un ancho esquife al mar tranquilo Con musica, con grita y algazara. Usan los marineros de su estilo, Cubren la popa con tapetes tales Que es oro, y sirgo de su trama el hilo. Tocan de la ribera los umbrales, Sale del rico esquife un caballero En hombros de otros quatro principales. En cuyo trage y ademan severo Vi de Mercurio al vivo la figura, De los fingidos dioses mensagero. En el gallardo talle y compostura, En los alados pies, y el Caduceo, Simbolo de prudencia y de cordura; Digo, que al mismo paraninfo veo, Que truxo mentirosas embaxadas A la tierra del alto coliseo. Vile, y apenas puso las aladas Plantas en las arenas venturosas Por verse de divinos pies tocadas: Quando yo revolviendo cien mil cosas En la imaginacion, llegué á postrarme Ante las plantas por adorno hermosas. Mandóme el dios parlero luego alzarme, Y con medidos versos y sonantes, Desta manera comenzó á hablarme: O Adán de los poetas, ó Cervantes! Qué alforjas y qué trage es este, amigo? Que asi muestra discursos ignorantes. Yo, respondiendo á su demanda, digo: Señor, voy al Parnaso, y como pobre Con este aliño mi jornada sigo. Y él á mí dixo: ó sobrehumano, y sobre Espiritu Cilenio levantado! Toda abundancia, y todo honor te sobre. Que enfin has respondido á ser soldado Antiguo y valeroso, qual lo muestra La mano de que estás estropeado. Bien sé que en la Naval dura palestra Perdiste el movimiento de la mano Izquierda, para gloria de la diestra. Y sé que aquel instinto sobrehumano Que de raro inventor tu pecho encierra, No te le ha dado el padre Apolo en vano. Tus obras los rincones de la tierra, Llevandolas en grupa Rocinante, Descubren, y á la envidia mueven guerra. Pasa, raro inventor, pasa adelante Con tu sotil disinio, y presta ayuda A Apolo; que la tuya es importante: Antes que el escuadron vulgar acuda De mas de veintemil sietemesinos Poetas, que de serlo están en duda. Llenas van ya las sendas y caminos Desta canalla inutil contra el monte, Que aun de estar á su sombra no son dinos. Armate de tus versos luego, y ponte A punto de seguir este viage Conmigo, y á la gran obra disponte. Conmigo segurisimo pasage Tendrás, sin que te empaches, ni procures Lo que suelen llamar matalotage. Y porque esta verdad que digo, apures, Entra conmigo en mi galera, y mira Cosas con que te asombres y asegures. Yo, aunque pense que todo era mentira, Entré con él en la galera hermosa, Y vi lo que pensar en ello admira. De la quilla á la gavia, ó estraña cosa! Toda de versos era fabricada, Sin que se entremetiese alguna prosa. Las ballesteras eran de ensalada De glosas, todas hechas á la boda De la que se llamó Malmaridada. Era la chusma de romances toda, Gente atrevida, empero necesaria, Pues á todas acciones se acomoda. La popa de materia extraordinaria, Bastarda, y de legitimos sonetos, De labor peregrina en todo, y varia. Eran dos valentisimos tercetos Los espaldares de la izquierda y diestra, Para dar boga larga muy perfetos. Hecha ser la crugia se me muestra De una luenga y tristisima elegia, Que no en cantar, sino en llorar es diestra. Por esta entiendo yo que se diria Lo que suele decirse á un desdichado, Quando lo pasa mal, pasó crugia. El arbol hasta el cielo levantado De una dura cancion prolija estaba De canto de seis dedos embreado. El, y la entena que por él cruzaba De duros estrambotes, la madera De que eran hechos claro se mostraba. La racamenta, que es siempre parlera, Toda la componian redondillas, Con que ella se mostraba mas ligera. Las jarcias parecian seguidillas De disparates mil y mas compuestas, Que suelen en el alma hacer cosquillas. Las rumbadas, fortisimas y honestas Estancias, eran tablas poderosas, Que llevan un poema y otro á cuestas. Era cosa de ver las bulliciosas Vanderillas que al aire tremolaban, De varias rimas algo licenciosas. Los grumetes, que aqui y alli cruzaban, De encadenados versos parecian, Puesto que como libres trabajaban. Todas las obras muertas componian O versos sueltos, ó sextinas graves, Que la galera mas gallarda hacian. Enfin con modos blandos y süaves, Viendo Mercurio que yo visto havia El bagel, que es razon, letor, que alabes, Junto á sí me sentó, y su voz envia A mis oidos en razones claras, Y llenas de suavisima harmonia, Diciendo: entre las cosas que son raras Y nuevas en el mundo y peregrinas, Verás, si en ello adviertes y reparas. Que es una este bagel de las mas dinas De admiracion, que llegue á ser espanto A naciones remotas y vecinas. No le formaron maquinas de encanto, Sino el ingenio del divino Apolo, Que puede, quiere, y llega, y sube á tanto. Formóle, ó nuevo caso! para solo Que yo llevase en él quantos poetas Hay desde el claro Tajo hasta Pactolo. De Malta el gran Maestre, á quien secretas Espias dan aviso que en oriente Se aperciben las barbaras saetas; Teme, y envia á convocar la gente Que sella con la blanca cruz el pecho, Porque en su fuerza su valor se aumente. A cuya imitacion Apolo ha hecho Que los famosos vates al Parnaso Acudan, que está puesto en duro estrecho. Yo, condolido del doliente caso, En el ligero casco, ya instruido De lo que he de hacer, aguijo el paso. De Italia las riberas he barrido, He visto las de Francia y no tocado, Por venir solo á España dirigido. Aqui con dulce y con felice agrado Hará fin mi camino á lo que creo, Y seré facilmente despachado. Tu, aunque en tus canas tu pereza veo, Serás el paraninfo de mi asunto, Y el solicitador de mi deseo. Parte, y no te detengas solo un punto, Y á los que en esta lista van escritos Diras de Apolo quanto aqui yo apunto. Sacó un papel, y en él casi infinitos Nombres vi de poetas, en que havia Yangueses, Vizcainos, y Coritos. Alli famosos vi de Andalucia, Y entre los Castellanos vi unos hombres, En quien vive de asiento la poesia. Dixo Mercurio: quiero que me nombres Desta turba gentil, pues tu lo sabes, La alteza de su ingenio con los nombres. Yo respondi: de los que son mas graves Diré lo que supiere, por moverte A que ante Apolo su valor alabes. El escuchó. Yo dixe desta suerte. VIAGE AL PARNASO. CAPITULO II. Colgado estaba de mi antigua boca El dios hablante; pero entonces mudo, Que al que escucha, el guardar silencio toca. Quando dí de improviso un estornudo, Y haciendo cruces por el mal aguero, Del gran Mercurio al mandamiento acudo, Miré la lista, y ví que era el primero El Licenciado JUAN DE OCHOA, amigo Por poeta y christiano verdadero. Deste varon en su alabanza digo Que puede acelerar y dar la muerte Con su claro discurso al enemigo. Y que si no se aparta y se divierte Su ingenio en la Gramatica Española, Será de Apolo sin igual la suerte; Pues de su poesia al mundo sola Puede esperar poner el pie en la cumbre, De la inconstante rueda, ó varia bola. Este que de los comicos es lumbre, Que el Licenciado POYO es su apellido, No hay nube que á su sol claro deslumbre. Pero como está siempre entretenido En trazas, en quimeras, é invenciones, No ha de acudir á este marcial ruido. Este que en lista por tercero pones: Que HIPOLITO se llama DE VERGARA, Si llevarle al Parnaso te dispones, Haz cuenta que en él llevas una jara, Una saeta, un arcabuz, un rayo, Que contra la ignorancia se dispara. Este, que tiene como mes de Mayo Florido ingenio, y que comienza ahora A hacer de sus comedias nuevo ensayo, GODINEZ es. Y estotro que enamora Las almas con sus versos regalados, Quando de amor ternezas canta ó llora, Es uno, que valdrá por mil soldados, Quando á la estraña y nunca vista empresa Fueren los escogidos y llamados: Digo que es DON FRANCISCO, el que profesa Las armas y las letras con tal nombre, Que por su igual Apolo le confiesa. Es DE CALATAYUD su sobrenombre. Con esto queda dicho todo quanto Puedo decir con que á la invidia asombre. Este que sigue es un poeta santo, Digo famoso: MIGUEL CID se llama, Que al coro de las musas pone espanto. Estotro que sus versos encarama Sobre los mismos hombros de Calisto, Tan celebrado siempre de la fama, Es aquel agradable, aquel bien quisto, Aquel agudo, aquel sonoro y grave Sobre quantos poetas Febo ha visto: Aquel que tiene de escribir la llave Con gracia y agudeza en tanto estremo, Que su igual en el orbe no se sabe: Es DON LUIS DE GONGORA, aquien temo Agraviar en mis cortas alabanzas, Aunque las suba al grado mas supremo. O tu, divino espiritu, que alcanzas Ya el premio merecido á tus deseos, Y á tus bien colocadas esperanzas: Ya en nuevos y justisimos empleos, DIVINO HERRERA, tu caudal se aplica, Aspirando del cielo á los trofeos. Ya de tu hermosa Luz clara y rica El bello resplandor miras seguro En la que alma tuya beatifica: Y arrimada tu yedra al fuerte muro De la inmortalidad, no estimas quanto Mora en las sombras deste mundo escuro. Y tú DON JUAN DE JAUREGUI, que á tanto El sabio curso de tu pluma aspira, Que sobre las esferas le levanto: Aunque Lucano por tu voz respira, Dexale un rato, y con piadosos ojos A la necesidad de Apolo mira: Que te están esperando mil despojos De otros mil atrevidos, que procuran Fertiles campos ser, siendo rastrojos. Y tú, por quien las musas aseguran Su partido, DON FELIX ARIAS, siente, Que por su gentileza te conjuran: Y ruegan que defiendas desta gente Non sancta su hermosura, y de Aganipe Y de Hipocrene la inmortal corriente. Consentiras tu á dicha participe Del licor suavisimo un poeta, Que al hacer de sus versos sude y hipe? No lo consentirás, pues tu discreta Vena abundante y rica, no permite Cosa que sombra tenga de imperfeta. Señor, este que aqui viene se quite, Dixe á Mercurio, que es un chacho necio, Que juega, y es de satiras su embite. Este sí que podrás tener en precio, Que es ALONSO DE SALAS BARBADILLO, A quien me inclino y sin medida aprecio. Este que viene aqui, si he de decillo, No hay para que le embarques, y asi puedes Borrarle. Dixo el dios: gusto de oillo. Es un cierto rapaz, que á Ganimedes Quiere imitar, vistiendose á lo godo, Y asi aconsejo que sin él te quedes. No lo harás con éste desse modo, Que es el gran LUIS CABRERA, que pequeño Todo lo alcanza, pues lo sabe todo. Es de la historia conocido dueño, Y en discursos discretos tan discreto, Que á Tacito verás, si te le enseño. Este que viene es un galan, sugeto De la varia fortuna á los baibenes, Y del mudable tiempo al duro aprieto. Un tiempo rico de caducos bienes, Y ahora de los firmes é inmudables Mas rico, á tu mandar firme le tienes. Pueden los altos riscos siempre estables Ser tocados del mar, mas no movidos De sus ondas en cursos variables. Ni menos á la tierra trae rendidos Los altos cedros Boreas, quando airado Quiere humillar los mas fortalecidos. Y éste que vivo exemplo nos ha dado: Desta verdad con tal filosofía DON LORENZO RAMIREZ es DE PRADO. Deste que se le sigue aqui, diria Que es DON ANTONIO DE MONROI, que veo En ello qué es ingenio y cortesia. Satisfacion al mas alto deseo Puede dar de valor heroico y ciencia, Pues mil descubro en él y otras mil creo. Este es un caballero de presencia Agradable, y que tiene de Torcato El alma sin alguna diferencia. De DON ANTONIO DE PAREDES trato, A quien dieron las musas sus amigas En tierna edad anciano ingenio y trato. Este que por llevarle te fatigas, Es DON ANTONIO DE MENDOZA, y veo Quanto en llevarle al sacro Apolo obligas. Este que de las musas es recreo, La gracia, y el donaire, y la cordura, Que de la discrecion lleva el trofeo: Es PEDRO DE MORALES, propria hechura Del gusto cortesano, y es asilo Adonde se repara mi ventura. Este, aunque tiene parte de Zoílo, Es el grande ESPINEL, que en la guitarra Tiene la prima, y en el raro estilo. Este, que tanto allá tira la barra, Que las cumbres se dexa atras de Pindo, Que jura, que vocea, y que desgarra, Tiene mas de poeta que de lindo, Y es JUSEPE DE VARGAS, cuyo astuto Ingenio y rara condicion deslindo. Este, á quien pueden dar justo tributo La gala y el ingenio, que mas pueda Ofrecer á las musas flor y fruto, Es el famoso ANDRES DE BALMASEDA, De cuyo grave y dulce entendimiento El magno Apolo satisfecho queda. Este es ENCISO, gloria y ornamento Del Tajo, y claro honor de Manzanares, Que con tal hijo aumenta su contento. Este que es escogido entre millares DE GUEVARA LUIS VELEZ es el bravo, Que se puede llamar quitapesares. Es poeta gigante, en quien alabo El verso numeroso, el peregrino Ingenio, si un Gnaton nos pinta, ó un Davo. Este es DON JUAN DE ESPAÑA, que es mas dino De alabanzas divinas que de humanas, Pues en todos sus versos es divino. Este por quien de Lugo están ufanas Las musas, es SILVEIRA, aquel famoso, Que por llevarle con razon te afanas. Este que se le signe, es el curioso Gran DON PEDRO DE HERRERA, conocido Por de ingenio elevado en punto honroso. Este, que de la carcel del olvido. Sacó otra vez á Proserpina hermosa, Conque á España y al Dauro ha enriquecido, Verasle en la contienda rigurosa, Que se teme y se espera en nuestros dias, Culpa de nuestra edad poco dichosa, Mostrar de su valor las lozanias. Pero qué mucho, si es aqueste el doto Y grave DON FRANCISCO DE FARIAS? Este, de quien yo fui siempre devoto Oraculo y Apolo de Granada, Y aun deste clima nuestro y del remoto, PEDRO RODRIGUEZ es. Este es TEJADA, De altitonantes versos, y sonoros Con magestad en todo, levantada. Este, que brota versos por los poros, Y halla patria y amigos donde quiera, Y tiene en los agenos sus tesoros, Es MEDINILLA, el que la vez primera Cantó el romance de la tumba escura, Entre cipreses puestos en hilera. Este, que en verdes años se apresura Y corre al sacro lauro, es DON FERNANDO BERMUDEZ, donde vive la cordura. Este es aquel poeta memorando, Que mostró de su ingenio la agudeza En las selvas de Erifile cantando. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 451 452 453 454 455 456 457 458 459 460 461 462 463 464 465 466 467 468 469 470 471 472 473 474 475 476 477 478 479 480 481 482 483 484 485 486 487 488 489 490 491 492 493 494 495 496 497 498 499 500 501 502 503 504 505 506 507 508 509 510 511 512 513 514 515 516 517 518 519 520 521 522 523 524 525 526 527 528 529 530 531 532 533 534 535 536 537 538 539 540 541 542 543 544 545 546 547 548 549 550 551 552 553 554 555 556 557 558 559 560 561 562 563 564 565 566 567 568 569 570 571 572 573 574 575 576 577 578 579 580 581 582 583 584 585 586 587 588 589 590 591 592 593 594 595 596 597 598 599 600 601 602 603 604 605 606 607 608 609 610 611 612 613 614 615 616 617 618 619 620 621 622 623 624 625 626 627 628 629 630 631 632 633 634 635 636 637 638 639 640 641 642 643 644 645 646 647 648 649 650 651 652 653 654 655 656 657 658 659 660 661 662 663 664 665 666 667 668 669 670 671 672 673 674 675 676 677 678 679 680 681 682 683 684 685 686 687 688 689 690 691 692 693 694 695 696 697 698 699 700 701 702 703 704 705 706 707 708 709 710 711 712 713 714 715 716 717 718 719 720 721 722 723 724 725 726 727 728 729 730 731 732 733 734 735 736 737 738 739 740 741 742 743 744 745 746 747 748 749 750 751 752 753 754 755 756 757 758 759 760 761 762 763 764 765 766 767 768 769 770 771 772 773 774 775 776 777 778 779 780 781 782 783 784 785 786 787 788 789 790 791 792 793 794 795 796 797 798 799 800 801 802 803 804 805 806 807 808 809 810 811 812 813 814 815 816 817 818 819 820 821 822 823 824 825 826 827 828 829 830 831 832 833 834 835 836 837 838 839 840 841 842 843 844 845 846 847 848 849 850 851 852 853 854 855 856 857 858 859 860 861 862 863 864 865 866 867 868 869 870 871 872 873 874 875 876 877 878 879 880 881 882 883 884 885 886 887 888 889 890 891 892 893 894 895 896 897 898 899 900 901 902 903 904 905 906 907 908 909 910 911 912 913 914 915 916 917 918 919 920 921 922 923 924 925 926 927 928 929 930 931 932 933 934 935 936 937 938 939 940 941 942 943 944 945 946 947 948 949 950 951 952 953 954 955 956 957 958 959 960 961 962 963 964 965 966 967 968 969 970 971 972 973 974 975 976 977 978 979 980 981 982 983 984 985 986 987 988 989 990 991 992 993 994 995 996 997 998 999 1000