No me atrevo á volver ni á contemplar lo que hice. LADY MACBETH. ¡Cobarde! Dame esas dagas. Están como muertos. Parecen estatuas. Eres como el niño á quien asusta la figura del diablo. Yo mancharé de sangre la cara de esos guardas. (-Suenan golpes.-) MACBETH. ¿Quién va? El más leve rumor me horroriza. ¿Qué manos son las que se levantan, para arrancar mis ojos de sus órbitas? No bastaria todo el Océano para lavar la sangre de mis dedos. Ellos bastarian para enrojecerle y mancharle. LADY MACBETH. Tambien mis manos están rojas, pero mi alma no desfallece como la tuya. Llaman á la puerta del Mediodía. Lavémonos, para evitar toda sospecha. Tu valor se ha agotado en el primer ímpetu. Oye... Siguen llamando... Ponte el traje de noche. No vean que estamos en vela. No te pierdas en vanas meditaciones. MACBETH. ¡Oh, si la memoria y el pensamiento se extinguiesen en mí, para no recordar lo que hice! (-Siguen los golpes.-) [Ilustración: -Lady Macbeth en la cámara de Duncan.-] ESCENA III. EL PORTERO. ¡Qué estrépito! Ni que fuera uno portero del infierno. ¿Quién será ese maldito? Algun labrador que se habrá ahorcado descontento de la mala cosecha... Y sigue alborotando... Será algun testigo falso, pronto á jurar en cualquiera de los platillos de la balanza. ¡Entra, malvado! ¡Y sigue dando! Será algun sastre inglés que ha sisado tela de unos calzones franceses. ¡Qué frio hace aquí aunque estamos en el infierno! Ya se acabó mi papel de diablo. A otra gente más lucida pensé abrir. No os olvideis del portero. ESCENA IV. MACDUFF, un PORTERO, LÉNNOX y MACBETH. MACDUFF. ¿Cómo te levantas tan tarde? ¿Te acostaste tarde por ventura? PORTERO. Duró la fiesta hasta que cantó por segunda vez el gallo. MACDUFF. ¿Se ha levantado tu señor?... Pero aquí viene. Sin duda le despertamos con los golpes. LÉNNOX. (-A Macbeth.-) ¡Buenos dias! MACBETH. ¡Felices! MACDUFF. ¿Está despierto el Rey? MACBETH. Todavía no. MACDUFF. Me dijo que le llamara á esta hora. MACBETH. Os quiero guiar á su habitacion. MACDUFF. Molestia inútil, por más que os agrade. MACBETH. Esta es su puerta. MACDUFF. Mi deber es entrar. (-Vase.-) LÉNNOX. ¿Se va hoy el Rey? MACBETH. Así lo tiene pensado. LÉNNOX. ¡Mala noche! El viento ha echado abajo nuestra chimenea. Se han oido extrañas voces, gritos de agonía, cantos proféticos de muerte y destruccion. Las aves nocturnas no han cesado de graznar. Hay quien dice que la tierra misma se estremecia. MACBETH. Tremenda ha sido, en verdad, la noche. LÉNNOX. No recuerdo otra semejante. Verdad que soy jóven. MACDUFF. ¡Horror, horror, horror! ¡Ni la lengua ni el corazon deben nombrarte! MACBETH y LÉNNOX. ¿Qué? [Ilustración] MACDUFF. Una traicion horrible. Un sacrilegio... El templo de la vida del Rey ha sido profanado. MACBETH. ¿Su vida? LÉNNOX. ¿La del Rey? MACDUFF. Entrad en la alcoba, y lo vereis, si es que no ciegan vuestros ojos de espanto. No puedo hablar. Vedlo vosotros mismos... ¡Á las armas! ¡Traicion, malvados! ¡Donalbáin, Banquo, Malcolm, alerta! ¡Lejos de vosotros ese sueño tan pesado como la muerte! Ved la muerte misma... Pronto... ¡Banquo, Malcolm! Dejad el lecho, venid, animados fantasmas, á contemplar esta escena de duelo. LADY MACBETH. ¿Qué es eso? ¿Por qué despertais con tales gritos á la gente de la casa que aún duerme? MACDUFF. En vuestros oidos, hermosa dama, no deben sonar otra vez nuestros lamentos. No es tanto horror para oidos de mujer. (-Entra Banquo.-) ¡Banquo, Banquo! Nuestro Rey ha sido asesinado. LADY MACBETH. ¡Dios mio, y en mi casa! BANQUO. Aquí y en todas seria horrible. Dime que no es verdad. Dímelo por Dios. MACBETH. ¡Ojalá hubiera muerto yo pocas horas antes! Mi vida hubiera sido del todo feliz. Ya han muerto para mí la gloria y la esperanza. He agotado el vino de la existencia, y sólo me quedan las heces en el vaso. DONALBÁIN. ¿Qué es esto? MACBETH. ¿Y tú me lo preguntas? Se ha secado la fuente de la vida. Tu padre ha sido muerto. MALCOLM. ¿Quién lo mató? LÉNNOX. Sin duda sus guardias, porque tienen manchadas de sangre las manos y la cara, y los ensangrentados puñales junto al lecho. En sus miradas se retrataba el delirio. MACBETH. ¡Cuánto siento que mi furor me llevara á darles instantánea muerte! MACDUFF. ¿Por qué lo hiciste? MACBETH. ¿Y quién se contiene en tal arrebato? ¿Cuándo se unió el furor con la prudencia, la lealtad con el sosiego? Mi amor al Rey venció á mi tranquila razon. Yo veia á Duncan teñido en su propia sangre, y cerca de él á los asesinos con el color de su oficio; veia sus puñales manchados tambien... ¿Quién podia dudar? ¿Quién que amase al Rey, hubiera podido detener sus iras? LADY MACBETH. Llevadme lejos de aquí. MALCOLM. ¡Y callamos! aunque no pocos pueden achacarnos el crímen. DONALBÁIN. Más vale callarnos y atajar nuestras lágrimas. Vamos. MALCOLM. Disimulemos nuestra pena. BANQUO. Cuidad á la señora. Despues que nos vistamos, hemos de examinar más despacio este horrible suceso. En la mano de Dios están mis actos. Desde allí desafio toda sospecha traidora. Juro que soy inocente. MACDUFF. Y yo tambien. TODOS. Y todos. MACBETH. Juntémonos luego en el estrado. TODOS. Así lo haremos. MALCOLM. ¿Qué haces? Nada de tratos con ellos. Al traidor le es fácil simular la pena que no siente. Iré á Inglaterra. DONALBÁIN. Y yo á Irlanda. Separados estamos más seguros. Aquí las sonrisas son puñales, y derraman sangre los que por la sangre están unidos. MALCOLM. La bala de su venganza no ha estallado todavía. Nos conviene esquivarla. A caballo, y partamos sin despedirnos. Harta razon tenemos para escondernos. ESCENA V. =Exterior del Castillo.= Un VIEJO, ROSS y MACDUFF. UN VIEJO. En mis setenta años he visto cosas peregrinas y horrendas, pero nunca como esta noche. ROSS. ¡Venerable anciano! ¡Con qué cólera mira el cielo la trágica escena de los hombres! Ya ha amanecido, pero todavía la noche se resiste á abandonar su dominio. Quizá se avergüenza el dia, y no se atreve á derramar su pura lumbre. EL VIEJO. No es natural nada de lo que sucede. El mártes un generoso halcon cayó en las garras de una lechuza. ROSS. Los caballos de Duncan, los mejores de su casta, han quebrantado sus establos, y vueltos al estado salvaje, son terror de los palafreneros. EL VIEJO. Ellos mismos se están devorando. ROSS. Así es. ¡Qué horror miran mis ojos!... Pero aquí se acerca el buen Macduff. ¿Cómo están las cosas, amigo? MACDUFF. Ya lo veis. ROSS. ¿Quién fué el asesino? MACDUFF. Los que mató Macbeth. ROSS. ¿Y qué interes tenian? MACDUFF. Eran pagados por los dos hijos del Rey difunto. ROSS. ¡Horror contra naturaleza! ¡La ambicion se devora á sí misma! Y Macbeth sucederá en el trono. MACDUFF. Ya le han elegido rey, y va á coronarse á Esconia. ROSS. ¿Y el cuerpo del rey Duncan? MACDUFF. Lo llevan á enterrar á la montaña de San Colme, sepulcro de sus mayores. ROSS. ¿Te vas á Esconia, primo? MACDUFF. A Faife. ROSS. Yo á Esconia. MACDUFF. Felicidad en todo. Adios. Gusto más de la ropa nueva, que de la antigua. ROSS. Adios, buen viaje. EL VIEJO. Quien saque como vosotros bien del mal, y haga amigo al enemigo, llevará la bendicion de Dios. [Ilustración] [Ilustración] ACTO III. ESCENA PRIMERA. =Palacio de Fóres.= BANQUO, MACBETH, un CRIADO y dos ASESINOS. BANQUO (-sólo-). Ya eres rey, Macbeth, y señor de Glámis y de Cáudor. Está cumplido en todas sus partes el vaticinio de las hechiceras, pero ¿quién sabe si la traicion te habrá allanado el camino? Ni ha de quedar el cetro en tu linaje. Si es verdad lo que nos dijeron, reyes han de ser mis hijos. ¿Por qué los oráculos que fueron veraces contigo no han de ser tambien propicios á mi ambicion? Pero disimulemos. MACBETH. Ya tenemos aquí á nuestro principal convidado. LADY MACBETH. Grande hubiera sido su falta en el banquete. MACBETH. Te convido á un gran festin que he de dar esta noche. BANQUO. Vuestra Majestad puede mandarme, en vez de convidarme. Mi voluntad está indisolublemente unida á la vuestra. MACBETH. ¿Sales á caballo esta tarde? BANQUO. Sí. MACBETH. Si no, podrias ayudarme con tu consejo en la junta de esta tarde. Mañana será. ¿Vas lejos? BANQUO. Pasearé hasta la hora de cenar. Si mi caballo no aprieta el paso, pediré prestadas á la noche una ó dos horas. MACBETH. No faltes. BANQUO. No faltaré. MACBETH. Tengo nuevas de que mis revoltosos deudos están refugiados en Inglaterra y en Irlanda. No confiesan su parricidio, y divulgan contra mí horrendas acusaciones. Mañana hablaremos de esto, cuando nos juntemos á tratar de otros negocios. Ahora, á caballo. Hasta luego. ¿Te acompaña tu hijo? BANQUO. Sí, y vendrá pronto, porque ya es hora. MACBETH. Dios guie con bien vuestros caballos y os vuelva pronto. Hasta la noche. (-Vase Banquo.-) Vosotros haced lo que querais hasta las siete. Vuestra compañía me será más grata á la hora de cenar, si en este momento me dejais solo. Adios, mis caballeros. (-Vanse todos.-) MACBETH. (-A un criado.-) ¿Me esperan ya esos hombres? CRIADO. Están á la puerta de palacio. MACBETH. Diles que entren. (-Se va el criado.-) ¿De qué me sirve el poder sin la seguridad? Banquo es mi amenaza perpétua: su altiva condicion me infunde miedo. Junta á su valor el ingenio y la prudencia. Me reconozco inferior á él como Marco Antonio á César. Él fué quien se atrevió á dirigir la palabra á las brujas cuando me aclamaron Rey, y á preguntarlas por su suerte futura, y ellas con fatídica voz le contestaron: «Tus hijos serán reyes.» A mí me otorgan una corona estéril, un cetro irrisorio, que no pasará á mis hijos sino á los de un extraño. Yo vendré á ser el bienhechor de la familia de Banquo. Por servirla asesiné al Rey Duncan, y llené de hiel el cáliz de mi vida; y vendí al diablo el tesoro de mi alma. ¡Todo para hacer reyes á los hijos de Banquo! ¡Fatal destino mio, sálvame: lidia por mí esta batalla! ¿Quién es? (-Entran los asesinos.-) (-Al criado.-) Espera á la puerta hasta que llame. (-Vase el criado.-) (-A los asesinos.-) Ya oisteis ayer lo que deseo. ASESINO 1.º Sí, rey. MACBETH. ¿Habeis pensado bien lo que os dije? Él y no yo ha sido hasta ahora la causa de vuestros males. Ya os expliqué cómo se habia burlado de vosotros: quiénes le ayudaron. En suma el más necio hubiera podido decir: -Tuvo la culpa Banquo.- ASESINO 1.º Verdad es lo que dices. MACBETH. Y añado más, y vengo al objeto de este coloquio. ¿Hasta cuándo durará vuestra paciencia? ¿Manda el Evangelio que receis á Dios por ese hombre y por su linaje, cuando os está empobreciendo y esquilmando, y os tiene casi á punto de muerte? ASESINO 1.º ¡Oh Rey! somos hombres. MACBETH. Tambien son perros los galgos y los mastines y los lebreles, y los de aguas y los de caza, pero se distinguen unos de otros por tener más ó menos valor y fortaleza, y mejor ó peor olfato. La naturaleza reparte con igualdad sus dones, y por eso las diversas castas tienen nombres distintos. Lo mismo sucede con los hombres. Si no quereis ser de los últimos y más abyectos, yo os daré un consejo que os libre para siempre de esa opresion y tiranía, y os haga acreedores á mi gratitud eterna, porque no puedo vivir en paz, si él no muere. ASESINO 1.º Señor; yo soy un hombre de esos tan maltratados por la suerte, que me arrojaré á cualquier cosa, por vengarme del mundo. ASESINO 2.º Tan mala ha sido mi fortuna, que para mejorarla ó acabar de una vez, arriesgaré mi vida en cualquier lance. MACBETH. Está bien. Banquo es enemigo vuestro. ASESINO 2.º Verdad, señor. MACBETH. Y mio, á tal extremo que cada minuto de su vida es un tormento para mí. Yo podria sin cargo de conciencia deshacerme de él, pero tiene amigos que tambien lo son mios, y no quiero perderlos. Por eso acudo á vosotros, ya que hay poderosos motivos para que el golpe sea secreto. ASESINO 2.º Se hará vuestra voluntad, oh Rey. ASESINO 1.º Aunque perezcamos en la demanda. MACBETH. Conozco vuestro denuedo. Pronto os diré en qué sitio habeis de emboscaros, y cuándo; porque esta misma noche ha de darse el golpe. Conviene que sea lejos de palacio, para alejar de mí toda sospecha. No dejeis indicio alguno del crímen. Le acompaña su hijo Fleancio, que me estorba tanto como su padre. Por consiguiente, matadle tambien. Quedaos solos. Volveré luego. LOS DOS ASESINOS. Estamos resueltos. MACBETH. Volveré pronto... Entrad... ¡Oh, Banquo! esta noche ó nunca subirá tu alma á los cielos. ESCENA II. Lady MACBETH, MACBETH y un CRIADO. LADY MACBETH. ¿Está en palacio Banquo? CRIADO. No, señora, pero esta noche vendrá. LADY MACBETH. Dí al Rey, que quiero hablarle un momento. CRIADO. Así lo haré... LADY MACBETH. ¿De qué nos sirve haber logrado nuestros deseos, si no alcanzamos placer ni reposo? Es preferible la paz de nuestras víctimas, al falso goce que procede del crímen. (-Entra Macbeth.-) Esposo mio, ¿por qué te atormentan siempre tan tristes recuerdos? olvida lo pasado. MACBETH. Hemos herido á la serpiente, pero no la hemos matado. Volverá á acometernos, mientras estemos cerca de sus dientes. ¡Húndase la tierra, arda el universo, antes que yo coma ni duerma en medio de tales espantos nocturnos! ¡Ojalá estuviera yo con mis víctimas, más bien que entregado á la tortura de mi pensamiento! Duncan no teme ya ni el hierro matador ni el veneno, ni la discordia, ni la guerra. LADY MACBETH. Esposo mio, alegra ese semblante, para que nuestros huéspedes no adviertan esta noche tu agitacion. MACBETH. Así lo haré, amada mia. Fíjate en Banquo: muéstrate risueña con él, en la mirada y en las palabras. Todavía no estamos seguros: es preciso lavar nuestra honra en el rio de la adulacion, y convertir nuestros semblantes en hipócrita máscara. LADY MACBETH. ¡Oh, basta, basta! MACBETH. Mi alma es un nido de sierpes... ¡Todavía respiran Banquo y Fleancio! LADY MACBETH. No son inmortales. MACBETH. Esa es la esperanza que nos queda. El hierro puede alcanzarlos. Antes que el murciélago abandone su claustro; antes que se oiga en el silencio de la noche el soñoliento zumbido del escarabajo, estará terminado todo. LADY MACBETH. ¿Qué quieres decir? MACBETH. Vale más que lo ignores, hasta que esté cumplido, y puedas regocijarte en ello. Ven, ciega noche, venda tú los ojos al clemente dia. Rompa tu mano invisible y ensangrentada la atroz escritura que causa mis terrores... Va creciendo la oscuridad: retorna el cuervo á la espesura del bosque: las aves nocturnas descienden anhelosas de presa... ¡Te horrorizan mis palabras! ¿Y por qué? Sólo el crímen puede consumar lo que ha empezado el crímen. Ven conmigo. ESCENA III. =Bosque á la entrada del palacio.= ASESINOS, BANQUO y su hijo FLEANCIO. ASESINO 1.º ¿Quién te ha enviado? ASESINO 3.º Macbeth. ASESINO 2.º No debemos dudar de él, puesto que sabe nuestro fin y propósito. ASESINO 1.º Ya muere el sol en occidente, y el pasajero aguija su caballo para llegar á la posada. Ya está cerca el que esperamos. ASESINO 3.º Suenan las herraduras de sus caballos. BANQUO. (-Dentro.-) ¡Luz! ASESINO 2.º ¡Ahí está! Le aguardan en la llanura. ASESINO 1.º Se llevan los caballos. ASESINO 3.º El, como los demas, se encamina á pié á palacio. BANQUO. ¡Luz, luz! ASESINO 3.º ¡Ahí está! ASESINO 1.º Aguarda. (-Entran Banquo, su hijo Fleancio, un criado con antorcha.-) BANQUO. Va á llover esta noche. [Ilustración] ASESINO 1.º ¡Muera! (-Le hiere.-) BANQUO. ¡Traicion! Huye, hijo, y si puedes, venga mi muerte. (-Cae.-) ASESINO 3.º ¿Por qué mataste la luz? ASESINO 1.º ¿No hice bien? ASESINO 3.º Ha muerto uno solo. El hijo huye. ASESINO 2.º Hemos perdido la mitad de la paga. ASESINO 1.º Vamos á dar cuenta á Macbeth. ESCENA IV. =Sala de palacio. Mesa preparada para un festin.= MACBETH, los CONVIDADOS, LADY MACBETH, ASESINO 1.º y LÉNNOX. MACBETH. Sentaos, segun vuestra categoría y nobleza. Bien venidos seais todos. LOS CONVIDADOS. Gracias. MACBETH. Siéntese la reina en el trono, y démosle la bienvenida. LADY MACBETH. Gracias. Dádsela á nuestros convidados. Os saludo de todo corazon, señores. MACBETH. Con toda el alma te lo agradecen. (-Á Lady Macbeth.-) Los dos lados iguales: yo en medio. Alegraos, brindaremos juntos. (-Se presenta el asesino 1.º-) Traes manchada la cara de sangre. ASESINO 1.º Sangre de Banquo. MACBETH. Más vale que sea la suya que la tuya. ¿Queda muerto? ASESINO 1.º Le degollé, señor. MACBETH. ¡Matador excelente te debo apellidar, y más, si acabaste tambien con Fleancio! ASESINO 1.º ¡Oh rey! huyó. MACBETH. ¡Y siguen mis temores! Si él hubiera muerto, yo seria feliz, duro como el mármol y las rocas, libre como el aire. Pero ahora me veo receloso, inquieto, entre dudas y temores. ¿Y Banquo murió de veras? ASESINO 1.º Cayó en una zanja profundísima, con veinte heridas en la cabeza, la menor de ellas mortal. MACBETH. Gracias infinitas. Muerta está la serpiente, pero ese retoño fugitivo ha de envenenarnos con el tiempo. Todavía no ha echado dientes. Vuelve mañana. Aún tenemos que hablar. (-Se va el asesino.-) LADY MACBETH. Esposo, anima con tu presencia y tus palabras la languidez del festin. Si no has de hacerlo, más valdrá comer solos. La alegría es la salsa de las cenas. MACBETH. ¡Dulce maestra mia! La buena digestion venga hoy despues del apetito, y tras ellos la salud. LÉNNOX. Tomad asiento, rey. MACBETH. Congregada tendríamos esta noche la flor de la monarquía, si no nos faltase el ilustre Banquo. Quiero culpar su negligencia, más bien que imaginar que le haya acontecido alguna desgracia. (-El espectro de Banquo ocupa el sitial de Macbeth.-) LÉNNOX. Honradnos, señor, tomando asiento. MACBETH. ¿Dónde? No le encuentro. LÉNNOX. Aquí le teneis, señor. MACBETH. ¿Dónde? LÉNNOX. Señor, aquí. ¿Pero qué agitacion es la vuestra? MACBETH. ¿Quién de vosotros ha hecho esto? LÉNNOX. ¿Qué, señor? MACBETH. Yo no... yo no lo hice... no me mires agitando tu cabellera tinta en sangre. ROSS. Levantaos: el rey está enfermo. LADY MACBETH. No, no, continuad sentados. Son accidentes que desde jóven padece mi marido. No os levanteis. Es cosa de un momento. Vereis cual se repone en seguida. No os fijeis en él, porque se aumentará su delirio. (-Aparte á Macbeth.-) ¡Y dices que eres hombre! MACBETH. Y hombre fuerte, pues que me atrevo á mirar de hito en hito lo que pondria espanto al mismo Satanás. LADY MACBETH. ¡Necedad insigne! ¡Sombras que finge el miedo! Es como aquel puñal que decias que te guiaba por el aire, cuando mataste al rey Duncan. ¡Consejas, tolerables solo en boca de una anciana, al amor de la lumbre! ¡Vergüenza para tí! ¡Y áun sigues turbado! ¡No ves que tú asiento está vacío! MACBETH. ¡No, no... Mira, mira!... ¿No lo ves?... ¿Qué dices ahora?... Pero ¿qué me importa lo que digas? ¿Mueves la cabeza en signo de incredulidad?... Habla, habla... Si los sepulcros nos arrojan su presa, los palacios se trocarán en festin de buitres. (-Se va la sombra.-) LADY MACBETH. ¿Estás loco? [Ilustración: -El festin de Macbeth.-] MACBETH. Te juro, por mi alma, que le he visto. LADY MACBETH. ¿Y no te avergüenzas? MACBETH. Siempre se ha derramado sangre. Desde que el mundo es mundo, ha habido crímenes atroces. Pero antes el muerto muerto se quedaba. Ahora las sombras vuelven y nos arrojan de nuestros sitiales. LADY MACBETH. Tus caballeros reclaman tu presencia. MACBETH. No me acordaba de ellos. ¡Amigos mios! ¡nobles caballeros! no hagais caso de mí. Si me conocierais bien, no os extrañaria este súbito accidente. ¡Salud, amigos! Brindemos á la salud de nuestro amigo Banquo, único que nos falta. ¡Ojalá llegue pronto! ¡Brindo por vosotros, y por él y por todos! LOS CONVIDADOS. Nosotros repetimos el brindis. (-Vuelve á aparecer la sombra.-) MACBETH. ¡Lejos, lejos de mí!... Que la tierra te trague... Mi sangre se hiela: falta á mis huesos el tuétano... la lumbre de mis ojos se oscurece. LADY MACBETH. El accidente vuelve: no es grave, pero descompone la fiesta. MACBETH. Yo no temo nada de lo que pueden temer los hombres. Ven á mí en forma de tigre de Hircania, de oso ó de rinoceronte: no se agitarán mis nervios. O vuelve á la vida, y rétame á lid campal, hierro á hierro, y si tiemblo al ir á encontrarte, llámame hijo de mi nodriza... Pero no vengas como sombra. ¡Huye de mí, formidable espectro! (-Desaparece la sombra.-) Ya se retira, y vuelvo á ser hombre. Sentaos otra vez: os lo suplico. LADY MACBETH. Con ese delirio has turbado la alegría del convite. MACBETH. ¿Y cómo no asombrarnos, cuando estalla esa borrascosa nube de verano? Ahora dudo de mi razon viendo que podeis contemplar tales apariciones sin que vuestro rostro palidezca. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361 362 363 364 365 366 367 368 369 370 371 372 373 374 375 376 377 378 379 380 381 382 383 384 385 386 387 388 389 390 391 392 393 394 395 396 397 398 399 400 401 402 403 404 405 406 407 408 409 410 411 412 413 414 415 416 417 418 419 420 421 422 423 424 425 426 427 428 429 430 431 432 433 434 435 436 437 438 439 440 441 442 443 444 445 446 447 448 449 450 451 452 453 454 455 456 457 458 459 460 461 462 463 464 465 466 467 468 469 470 471 472 473 474 475 476 477 478 479 480 481 482 483 484 485 486 487 488 489 490 491 492 493 494 495 496 497 498 499 500 501 502 503 504 505 506 507 508 509 510 511 512 513 514 515 516 517 518 519 520 521 522 523 524 525 526 527 528 529 530 531 532 533 534 535 536 537 538 539 540 541 542 543 544 545 546 547 548 549 550 551 552 553 554 555 556 557 558 559 560 561 562 563 564 565 566 567 568 569 570 571 572 573 574 575 576 577 578 579 580 581 582 583 584 585 586 587 588 589 590 591 592 593 594 595 596 597 598 599 600 601 602 603 604 605 606 607 608 609 610 611 612 613 614 615 616 617 618 619 620 621 622 623 624 625 626 627 628 629 630 631 632 633 634 635 636 637 638 639 640 641 642 643 644 645 646 647 648 649 650 651 652 653 654 655 656 657 658 659 660 661 662 663 664 665 666 667 668 669 670 671 672 673 674 675 676 677 678 679 680 681 682 683 684 685 686 687 688 689 690 691 692 693 694 695 696 697 698 699 700 701 702 703 704 705 706 707 708 709 710 711 712 713 714 715 716 717 718 719 720 721 722 723 724 725 726 727 728 729 730 731 732 733 734 735 736 737 738 739 740 741 742 743 744 745 746 747 748 749 750 751 752 753 754 755 756 757 758 759 760 761 762 763 764 765 766 767 768 769 770 771 772 773 774 775 776 777 778 779 780 781 782 783 784 785 786 787 788 789 790 791 792 793 794 795 796 797 798 799 800 801 802 803 804 805 806 807 808 809 810 811 812 813 814 815 816 817 818 819 820 821 822 823 824 825 826 827 828 829 830 831 832 833 834 835 836 837 838 839 840 841 842 843 844 845 846 847 848 849 850 851 852 853 854 855 856 857 858 859 860 861 862 863 864 865 866 867 868 869 870 871 872 873 874 875 876 877 878 879 880 881 882 883 884 885 886 887 888 889 890 891 892 893 894 895 896 897 898 899 900 901 902 903 904 905 906 907 908 909 910 911 912 913 914 915 916 917 918 919 920 921 922 923 924 925 926 927 928 929 930 931 932 933 934 935 936 937 938 939 940 941 942 943 944 945 946 947 948 949 950 951 952 953 954 955 956 957 958 959 960 961 962 963 964 965 966 967 968 969 970 971 972 973 974 975 976 977 978 979 980 981 982 983 984 985 986 987 988 989 990 991 992 993 994 995 996 997 998 999 1000