sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913.
[Ilustración: Fig. 161.--Cabo periférico de un nervio cortado. En
dicho cabo y no lejos de la herida se hizo una ligadura apretada
para impedir el paso de los retoños invasores.-- A, cicatriz
internerviosa; B, ligadura; -a-, -c-, retoños insinuados en el cabo
periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con
axones agónicos (-d-) en vías de degeneración; -b-, bola atascada de
que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática).]
[Ilustración: Fig. 162.--Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz
principal, frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones
nerviosas destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, -a-,
-b-, -c-, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices.
(Figura semiesquemática).]
12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado el
pensamiento de que las -bolas gigantes-, observadas en el extremo
libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención
eventual de las mazas; que -los retrocesos- se debían al choque
contra obstáculos insuperables y, en fin, que las -divisiones-,
aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples,
obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados
celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no
indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva.
Á fin de aportarla, efectuamos en 1912[275] algunos experimentos
encaminados á angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á
los jóvenes axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo
este aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las
-ligaduras nerviosas-, combinado con la sección (fig. 161).
[275] -Cajal-: Influencia de las condiciones mecánicas sobre la
regeneración de los nervios. Con 3 grabados. -Trab. del Lab. de
Invest. biol.-, tomo X, 1912.
De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la
-degeneración y regeneración-, extraemos dos figuras, altamente
significativas:
-a-) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una
ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente -que
toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el
modelamiento de una bola ó maza de variable espesor- (-b-). Á
veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima
angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su
vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que
después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden
bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia
de aquél (-a-).
-b-) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico
varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los
axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren
precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir,
en territorios rellenos de células conectivas irregularmente
distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia
de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia
de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones
determinantes de las ramificaciones axónicas.
[Ilustración]
CAPÍTULO XXII
Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. --
Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano
para la coloración del -aparato endocelular- de Golgi y el del
sublimado-oro para la impregnación de la -neuroglia- de tipo
protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios
y centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el
ojo y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos.
-- Tres libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas
distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años.
=Investigaciones técnicas.=--Sin olvidar mis favoritos estudios
sobre el importante problema de la regeneración del sistema
nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a
investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y
laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido
selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la
cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos
y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la
-reacción nueva y útil-, y, después, la empresa de fijar exactamente
las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva,
más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en
este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en
que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin
entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que
se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que
valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo
eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de
obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276].
[276] Como ejemplo de estas reacciones fugitivas, indicadoras
de la variabilidad y delicadeza del quimismo nervioso, referiré
al lector una de mis más deploradas decepciones. Allá por los
años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir trozos de cerebro de
conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, de bicromato
potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al 1 por
100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron
espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel
del aparato de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides
cerebrales. Admirado del peregrino resultado, entreguéme
ardorosamente á reiteradas probaturas encaminadas á fijar las
condiciones del éxito. Pues bien; la dichosa reacción -¡no
volvió á comparecer jamás!-... Pequé yo en aquella ocasión de
excesivamente escrupuloso y timorato, pues no osé publicar
mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de un hecho
cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin tales
miramientos, el llamado -aparato reticular- de Golgi, que el
neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula
notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre.
Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de
los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones
técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de
hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto
sobre materias muy diferentes.
Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de
algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del
-aparato reticular- de Golgi, del cual había yo encontrado en la
fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277].
Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por
Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros
tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi,
etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen,
Weigl, etc.).
[277] Véase la figura de la página 169, B. Estas redes, primero
vistas por mí en los insectos, confirmadas después por Fusari
en los vertebrados, han sido estimadas por Veratti, ayudante
de Golgi, como el -aparato reticular interno- de la célula
contráctil. Igual opinión profesan otros autores.
Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su discípulo
Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de Kopsch
(ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo más
constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba cierta
variante del método del nitrato de plata reducido, con la cual
conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los invertebrados
y el de algunas células epiteliales de los mamíferos jóvenes.
Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, que
laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula
argéntica con la adición de un fijador: el -ácido arsenioso-. La
reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó
más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á
ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y
en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro
concepto del comportamiento y significación del susodicho organito
intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante
de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y
Deineka).
La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos
inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata
reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al
empleo de reactivos aclaradores de acción oxidante y de difícil
manejo. En fin, el método fracasaba todavía en algunos órganos
difíciles.
Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre
un fijador excelente: el -nitrato de urano-. Merced al empleo de
este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los
tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el
nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el
retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre
fondo amarillo limpio y transparente.
La fórmula aludida es la siguiente:
1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á
doce horas en este líquido:
Nitrato de urano 1 gramo.
Formol 15 cent. cúb.
Agua destilada 100 --
La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir
en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado
metálico.
2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por
veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5
por 100.
3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura,
opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á
veinticuatro horas:
Hidroquinona 1 á 2 gramos.
Formol 15 cent. cúb.
Agua100 --
Sulfito de sosa anhidro0,20 á 0,30 gramos.
4. Alcohol, celoidina, etc.
En ciertas condiciones, la citada fórmula impregna también la
-neuroglia- (dos días de fijación) y las -mitocondrias- ó granos
intraprotoplásmicos de Benda, Meves y Duesberg (de seis á ocho horas
de fijación).
Aprovechando el impensado hallazgo, emprendí varios trabajos[278],
cuyos resaltados más interesantes paso á consignar:
[278] -Cajal-: Fórmula de fijación para la demostración fácil
del aparato reticular de Golgi y apuntes sobre la disposición
de este aparato en la retina, en los nervios y algunos estados
patológicos. Con 3 grabados. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-,
tomo X, 1912.
-Idem-: El aparato endocelular de Golgi de la célula de Schwann y
algunas observaciones sobre la estructura de los tubos nerviosos.
Con 10 grabados. -Idem-, tomo X, 1912.
-Idem-: Algunas variaciones fisiológicas y patológicas del
aparato reticular de Golgi. Con 55 grabados. -Idem-, tomo XII,
1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo
de investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre
el argumento).
-a-) Demostración, por primera vez, del retículo endocelular en
todos los elementos nerviosos de la retina, en cada uno de los
cuales afecta aquél configuración y estructura algo diversa.
-b-) Encuentro del citado aparato en la -célula de Schwann-,
donde, conforme aparece en la figura 163, -b-, reside en
la vecindad del núcleo, al cual rodea, constituyéndole una
especie de corona trabecular con predominio de los cordones
longitudinales.
-c-) Demostración, por primera vez, del susodicho aparato en
las fibras de Remak, osteoblastos, odontoblastos, corpúsculos
neuróglicos y ependimales, adipoblastos, fibras del cristalino,
eritroblastos y leucoblastos, etc.
-d-) Reconocimiento y estudio del mismo en todas las células
del embrión de pollo (endotelios, piel é intestino, células
mesodérmicas, glandulares primordiales, neuroblastos motores,
sensitivos y simpáticos).
-e-) Análisis de las fases evolutivas por que atraviesa el
retículo de Golgi en las neuronas, desde el estado de elemento
germinal á la fase de célula nerviosa adulta. En la figura 164
mostramos esquemáticamente estas curiosas mudanzas. Reaparece,
como la red, primeramente localizada en el cono de origen del
axon (C); se enriquece progresivamente, extendiéndose en torno
del núcleo, invadiendo gran parte del protoplasma (E, F).
-f-) Exploración escrupulosa de las variaciones fisiológicas
sufridas por el retículo en las células glandulares (páncreas,
salivales, corpúsculos caliciformes del intestino, etc.), en los
tejidos en vías de regresión (cartílago osificante, osteoblastos,
células adiposas, etcétera) y en las neuronas de los ganglios,
médula espinal, cerebro y cerebelo (fig. 165). Imposible dar
cuenta de estas variaciones, cuya descripción ocupa muchas
páginas de extensa monografía[279] ilustrada con abundantes
grabados.
[279] -Cajal-: -Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo
XII, 1914.
[Ilustración: Fig. 163.--Tubos nerviosos del conejo joven.-- A, B,
C, aparato reticular de Golgi teñido por el método urano-plata; -a-,
cisura de Lantermann; -b-, trabéculos del retículo.]
-g-) Análisis de las conexiones del retículo con los -grumos- de
Nissl, las -neurofibrillas- y los -conductos de Holmgren-. Se
demuestra, según aparece en el esquema de la figura 166, que la
materia granulosa constitutiva de las trabéculas del aparato en
cuestión reside en el interior de los -conductos de Holmgren-,
entre manojos de neurofibrillas, siendo completamente extraña á
los -grumos- de Nissl.
-h-) Exploración de las metamorfosis regresivas y progresivas
experimentadas por el retículo en los tubos nerviosos degenerados
(cabo central y periférico de los nervios cortados) y en
las neuronas cerebrales vecinas de las heridas. Durante la
degeneración, la proliferación de la célula de Schwann del cabo
periférico de un nervio cortado, asóciase al aumento de la
materia argentófila de su aparato reticular, cuyos trabéculos se
estiran en sentido longitudinal para distribuirse al fin en dos
acúmulos, uno correspondiente á cada célula hija.
[Ilustración: Fig. 164.--Esquema destinado á mostrar las fases por
que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de
pollo.-- B, terminación de la fase germinal; C, neuroblasto en fase
de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme, E, F, crecimiento
del aparato de Golgi al formarse las dendritas.]
-i-) En fin, se formula cierta hipótesis sobre el significado y
alcance de la posición casi constante del retículo de Golgi en el
-polo mundial- (el que mira ó miró, ontogénica y filogénicamente,
al mundo exterior) de las células de abolengo -ectodérmico-
(piel, células nerviosas, glándulas cutáneas, etc.) y en las
oriundas del -entodermo-. Esta concepción puede formularse
así: En el curso de la evolución ontogénica y filogénica, el
retículo y la esfera atractiva de todas las células epiteliales
(ecto y entodérmicas) ocupan el polo orientado hacia el mundo
exterior, es decir, el segmento protoplásmico intercalado entre
el núcleo y el cabo celular libre; mientras que en las células
de origen mesodérmico (glóbulos de la sangre, corpúsculos
conectivos, musculares, cartilaginosos, etc.), á causa sin duda
de las frecuentes emigraciones, perdióse la orientación espacial
primitiva de los citados organitos intracelulares, ocupando, de
ordinario, el centro de la masa principal del protoplasma.
Interesantes investigaciones acerca del aparato de Golgi, de diversos
tejidos, fueron efectuadas también, aplicando la técnica del
nitrato de urano, por Tello (células de los -tumores- y elementos
-glandulares de la hipófisis-), Del Río-Hortega (-ovario- y -fibras
musculares lisas-), Ramón Fañanás (-células gigantes del tubérculo-,
-mucosa y bulbo olfativos- y diversos tejidos del -embrión de
pollo-), Domingo Sánchez (-epitelios y neuronas de invertebrados-),
Sánchez y Sánchez (-neuronas del cerebelo-), Castro (-botones
gustativos-), etc.
[Ilustración: Fig. 165.--Variedades morfológicas y cuantitativas
del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal,
dependientes con toda probabilidad de estados fisiológicos
diferentes.]
Dejo dicho ya que el proceder del -nitrato de urano- colorea también,
modificando el tiempo de fijación ó introduciendo variantes en la
composición de la fórmula, ciertos factores extraños al retículo de
Golgi. Merced á esta profusión de efectos selectivos, conseguí los
resultados siguientes:
[Ilustración: Fig. 166.--Esquema del aparato de Golgi (célula
motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores
protoplásmicos.-- A, contenido del aparato reticular; B, tubos de
Holmgren; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.]
-a-) Impregnación de la neuroglia de la substancia gris y
blanca de los centros. El depósito argéntico colorea no sólo el
protoplasma de los apéndices radiados y sus pies perivasculares,
sino los gliosomas de Fieandt, que se presentan intensamente
teñidos de negro o pardo, sobre fondo ocre claro. En cuanto á
la configuración general del astrocito de la substancia gris,
coincide exactamente con la hace tiempo revelada mediante el
método del cromato argéntico (fig. 167, A).
-b-) Cuando se ensaya el método en los tubos nerviosos medulados,
la reacción selectiva recae á menudo en los -anillos- de Segall,
el -aparato espiral- de Rezzonico y, sobre todo, en una especie
de esqueleto ó armazón de fibras longitudinales, contenido en el
espesor de las células de Schwann. Acerca de la disposición de
este curioso armazón, señalado brevemente por mí en los nervios
de los mamíferos, ha practicado en los peces Sánchez y Sánchez
(1917) interesantes investigaciones.
-c-) En fin, modificaciones especiales de la citada fórmula,
en cuyo detalle no podemos entretenernos, permiten impregnar á
veces ciertos factores integrantes del tubo nervioso (cisuras
de Lantermann, protoplasma del corpúsculo de Schwann, doble
brazalete de Nageotte, etc.).
[Ilustración: Fig. 167.--Células neuróglicas del cerebro del perro
teñidas por el método del -formol-urano-.-- A, corpúsculo que
muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja
neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares
(-gliosomas-).]
Mis reiteradas inquisiciones técnicas sobre la coloración selectiva
de la neuroglia, estimuladas en buena parte por los interesantes
trabajos de Achúcarro (efectuados en mi laboratorio) acerca de
la estructura y conexiones de la -glia- humana, me condujeron
en 1913[280] al hallazgo del método del oro-sublimado, proceder
sencillísimo que permite impregnar específicamente -en violado-
purpúreo los dos tipos neuróglicos de la corteza cerebral, y muy
especialmente la -modalidad protoplásmica- ó de cortas radiaciones,
tan rebelde, según es notorio, á las laboriosas coloraciones de
Weigert, Fano, Alzheimer y otras corrientemente usadas por los
anatomo-patólogos.
[280] -Cajal-: Sobre un nuevo proceder de impregnación de la
neuroglia y sus resultados en el cerebro del hombre y animales.
-Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo XI, 1918.
Véase también:
Contribución al conocimiento de la neuroglia del cerebro humano.
-Idem-, tomo XI, 1918.
Resúmenes del método -sublimado-oro- fueron publicados también en
-Zeitschr. f. Wissensch. Mikros.-, etc. Bd. XXXI. Referata, pág.
424, 1914, y en el -Neurologisches Centralblatt-, 1915. (Eine
neue Methode zur Färbung der Neuroglia).
En fin, las modificaciones de pura comodidad operatoria
introducidas recientemente en el método, consígnanse en: -El
proceder del oro-sublimado para la coloración de la neuroglia-.
Fascículos 3 y 4 del tomo XIV de los -Trab. del Lab. de Invest.
biol.-, Diciembre, 1916.
[Ilustración: Fig. 168.--Plexo difuso neuróglico revelado
en la substancia gris del cerebro humano por el método del
-sublimado-oro-.-- A, B, células neuróglicas; D, neurona; -a-,
capilar.]
De su utilidad para el estudio de las alteraciones patológicas de la
-glia- humana, dan testimonio los interesantes trabajos de Achúcarro
y Gayarre sobre la -demencia paralítica y senil-; los de Lafora,
sobre la neuroglia del perro viejo; los de Achúcarro, sobre el -asta
de Ammon- y acerca de la histología comparada de la neuroglia; los de
Río-Hortega, recaídos en el -reblandecimiento cerebral-, etc.
El método es aplicable no sólo al hombre, sino, en cierta medida,
á todos los vertebrados. El Dr. Achúcarro ha logrado recientemente
colorear satisfactoriamente la neuroglia y células ependimales
de los peces, reptiles, aves y pequeños mamíferos, recogiendo
copiosa cosecha de hechos nuevos. Ramón Fañanás ha teñido la
-neuroglia cerebelosa- del perro, gato y conejo. En fin, en nuestro
Laboratorio, el Dr. Havet, de Lovaina, ha logrado también estimables
impregnaciones de la -glia ganglionar- de los invertebrados,
singularmente del -lumbricus-, habiendo conseguido demostrar la
existencia constante de -astrocitos protoplásmicos-, además de los
astrocitos fibrosos.
Á juzgar por los dibujos, descripciones y microfotografías
publicados, en el extranjero el éxito ha sido también satisfactorio.
Consúltense las comunicaciones recientes de Schäffer (Hungría),
Ziveri y Rossi (Italia), Marinesco y Minea (Rumania), etc.
He aquí la fórmula del -sublimado-oro-:
1.ª Trozos de centros nerviosos, lo más frescos posible, son
sometidos, entre dos y diez días, á la acción del fijador
siguiente:
Formol 15 cent. cúb.
Bromuro de amonio1,5 á 2 gramos.
Agua destilada 85--
2.ª Mediante el microtomo de congelación, efectúanse secciones
que se recogerán en agua formólica. Estos cortes deben ser
relativamente gruesos, por ejemplo, de 20 á 25 µ. Semejante
espesor, además de favorecer la reacción, tiene la ventaja de
mostrar más completamente las expansiones de los astrocitos.
3.ª Previo rápido lavado en agua destilada para extraer el
formol, son llevadas las secciones al líquido colorante siguiente
que debe conservarse en la obscuridad:
Agua destilada 60 cent. cúb.
Sublimado 0,5 gramos.
Solución de cloruro de oro pardo al 1 por 10010 cent. cúb.
4.ª Al cabo de cuatro ó más horas, tíñense los cortes en tono
purpúreo intenso y se trasladan (manipulándolos con varillas de
cristal) al fijador siguiente:
Hiposulfito de sosa5 gramos.
Agua 70 cent. cúb.
Alcohol ordinario 30 --
Solución concentrada de bisulfito sódico5 --
En este baño permanecerán de seis á diez minutos.
5.ª Lavado de los cortes en agua alcohólica al 50 por 100;
montaje en porta-objetos donde se enjugará el líquido con papel
chupón; en fin, alcohol absoluto, esencia de orégano, xilol y
bálsamo.
Gracias á la comodidad de manipulación y especificidad de resultados
del nuevo recurso de impregnación, conseguí recoger algunos hechos
nuevos y, sobre todo, fijar y consolidar ciertas nociones fluctuantes
y harto discutidas sobre la estructura, evolución y comportamiento
expansional de los dos tipos neuróglicos en el hombre y mamíferos.
Mencionemos rápidamente algunas aportaciones:
-a-) La demostración de que las expansiones neuróglicas del tipo
llamado -protoplásmico- se ramifican prolijamente en el seno de
la substancia gris, recorriendo grandes distancias y generando
cierto plexo difuso y denso, pero en todo caso exento de esas
redes admitidas, sin pruebas suficientes, por muchos autores.
Las últimas ramillas neuróglicas acaban libremente, según puede
advertirse en la figura 168.
[Ilustración: Fig. 169.--Estructura alveolar de los astrocitos de
la substancia gris del cerebro humano. Los espacios claros (A, -a-)
corresponden á los gliosomas.]
-b-) La prueba objetiva de que todo astrocito de la substancia
blanca ó gris hállase provisto constantemente de uno ó varios
pies insertos sobre los vasos capilares (-aparato chupador-).
Delicadísimos y á veces difíciles de sorprender en la glia
protoplásmica, afectan tales apéndices vasculares gran robustez
en la fibrosa (fig. 168, G).
-c-) El astrocito protoplásmico posee una estructura que recuerda
mucho la de las células glandulares. En el seno de cierto estroma
tupido y como esponjoso aparecen numerosas vacuolas claras donde
se alojan los gliosomas bien descriptos por Fieandt, Eisath,
Nageotte, Mawas y Achúcarro.
-d-) Conforme señalamos ya hace muchos años, es frecuente
encontrar en torno de las neuronas cierta pléyade de astrocitos
protoplásmicos, cuyos apéndices, ricos en -gliosomas-, se apoyan
sobre la membrana neuronal. Una disposición frecuente de la -glia
satélite- reproducimos en la figura 172, A, C, tomada del cerebro
del gato adulto.
[Ilustración: Fig. 170.--Células adendríticas de la substancia
gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros).-- A,
astrocito ordinario; -a-, -b-, -c-, -d-, etc., diversas formas de la
célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.]
[Ilustración: Fig. 171.--Substancia blanca del cerebro humano. Método
del sublimado-oro.-- A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica
ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.]
-e-) Ciertos autores habían sospechado, aunque sin aportar
demostración perentoria del hecho, la presencia en los centros
nerviosos de cierto corpúsculo pequeño, sin expansiones, quizá de
origen mesodérmico y tan extraño á las neuronas como á la -glia-.
Este -tercer elemento de los centros- aparece clarísimamente en
nuestros preparados, á causa de su absoluta incolorabilidad por
el método áurico. Testimonio de este notable contraste es la
figura 171, donde presentamos á un tiempo los aspectos que en los
cortes dorados ofrecen los astrocitos neuróglicos y el susodicho
-tercer elemento-.
Por lo demás, la verdadera morfología de este singular corpúsculo
evidénciase solamente en los preparados teñidos por el método
del urano-formol. Adviértase (fig. 170, -a-, -b-, -c-) su forma
poliédrica, á veces irregularizada por excrecencias marginales,
su proximidad á los vasos, la presentación de diminuto aparato de
Golgi, etc.
[Ilustración: Fig. 172.--Células neuróglicas satélites (A, B, D)
rodeando el cuerpo de dos células piramidales del cerebro del
perro.-- -a-, corpúsculo satélite adendrítico.]
-f-) El -tercer elemento-, ó corpúsculo enano adendrítico,
congrégase también en torno de las células nerviosas,
singularmente por debajo de la base de las pirámides, viniendo
á constituir otra variedad de -elementos satélites- (fig. 172,
-a-). Á ella pertenecen casi todos esos diminutos corpúsculos
que Nissl, nosotros, Lugaro, Alzheimer, Marinesco y otros muchos
autores, sorprendimos hace tiempo en derredor de las neuronas,
sin acertar por entonces á resolver si se trataba de células de
glia legítima, de leucocitos trasmigrados ó de corpúsculos de
naturaleza especial.
[Ilustración: Fig. 173.--Fase de aparición, en la médula del gato
joven, de los pies perivasculares.-- A, B, células neuróglicas en
vías de partición; D, vaso cortado de través; H, célula donde se
diferencia una fibrilla de Weigert; F, rafe posterior de la médula;
-a-, -b-, pies perivasculares.]
Con relación á la evolución ontogénica de las células de neuroglia,
nuestras observaciones, efectuadas tanto en los fetos como en los
mamíferos recién nacidos, permiten afirmar:
-a-) Lo mismo las células epiteliales dislocadas (célula
neuróglica primordial), que el astrocito joven, y aun el adulto,
son capaces de proliferar en condiciones normales (fig. 173, B).
Es frecuente observar, aun en el cerebro adulto, parejas y hasta
tétradas de elementos neuróglicos.
-b-) Astrocitos fibrosos y protoplásmicos representan la
descendencia directa de corpúsculos epiteliales primitivos
del conducto medular del embrión; su diversidad morfológica
y estructural prodúcese por adaptación del tipo primitivo á
ambientes diferentes. Estimamos, por tanto, inadmisible la
hipótesis de la doble estirpe (ectodérmica y mesodérmica) de los
astrocitos, defendida por algunos histólogos y anatomo-patólogos.
-c-) Durante la época embrionaria, las células de neuroglia
realizan actos de emigración y de transformación que implican
capacidad amiboide. Merced á los efectos de lento amiboidismo,
fórmase el pie perivascular ó -aparato chupador-, el cual, si
representa á veces una proyección protoplásmica nueva, deriva
otras de la dislocación é hipertrofia del -apéndice radial-
ó primordial (externo casi siempre) del corpúsculo epitélico
dislocado (fig. 173, -a-, -b-).
-d-) En armonía con los trabajos de varios autores, singularmente
de Fano y Achúcarro, las fibras de Ranvier-Weigert de los
astrocitos de la substancia blanca representan el producto de
una diferenciación intraprotoplásmica. En ningún caso dichas
fibras se emancipan, según creía Weigert, del cuerpo celular.
Recientemente, Del Río-Hortega (1917) ha ilustrado esta doctrina
con interesantes ejemplos de diferenciación fibrillar, tomados de
la neuroglia de los vertebrados é invertebrados.
-e-) La substancia gris del cerebro humano discrepa de la de los
demás vertebrados superiores, no sólo por la cuantía considerable
de células neuróglicas de tipo protoplásmico ó glandular que
contiene, sino por la relativa pequeñez de éstas, la imponente
complejidad del plexo gliomatoso intersticial y la ninguna
tendencia (en estado normal) á producir fibras protoplásmicas.
=Algunos libros publicados.=--Vaya por delante mi obra de conjunto
sobre la -Degeneración y regeneración del sistema nervioso-[281].
Esta voluminosa obra en dos volúmenes é ilustrada con 317 grabados,
copia de mis preparaciones, constituyó la principal empresa acometida
durante los años 1912, 1913 y 1914. Tan considerable esfuerzo dejóme
profundamente fatigado. Porque no se trataba solamente de compilar
sintéticamente todas mis investigaciones sobre el tema, sino de
hacer, ante todo, una obra nueva. Así lo expresé en el prólogo, donde
procuré justificar mi labor con los siguientes términos:
[281] -Cajal-: Estudios sobre la degeneración y regeneración del
sistema nervioso, tomo I, 1913; tomo II, 1914.
«El premio Nobel con que el -Instituto Carolino de Estocolmo-
se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué,
entre los médicos de raza española, ocasión de patrióticos y
entusiastas testimonios de afecto y consideración. Pero, entre
los homenajes recibidos, ninguno más honroso, por su forma
delicada y espiritual, que el tributado al humilde hombre de
ciencia por los compatriotas médicos de la República Argentina.
No creyeron suficiente, para exteriorizar su fervor, agasajarnos
con artístico diploma avalorado con sus firmas autógrafas; sino
que, resueltos á que sus nobles sentimientos cristalizaran en
algo útil y permanente, acordaron imprimir á su costa un libro
nuestro necesitado de publicación.
Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla, pensé
que podría ser de provecho resumir en un Tratado general los
numerosos trabajos que mis discípulos y yo (sin olvidar los
valiosísimos aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos
consagrado durante estos últimos años al arduo problema de la
degeneración y regeneración del sistema nervioso. Pero, en
cuanto puse manos á la obra, eché de ver que si la empresa había
de corresponder á la magnitud y nobleza del homenaje, no podía
consistir en mera compilación de datos publicados. Para honrar
en lo posible la desinteresada iniciativa de mis compañeros
ultramarinos, me impuse, pues, la tarea de revisar, mediante
pesquisas de laboratorio, todos los temas anteriormente tratados
y, además, la de investigar ex-profeso muchos puntos obscuros ó
dudosos. El libro constituye, por tanto, extensa monografía, en
buena parte original.»
Los capítulos más enriquecidos con nuevas aportaciones son los que
tratan de las -fases de la degeneración valleriana en nervios y
vías centrales- (mielina y axon); los fenómenos de -multiplicación
y transformación- de los corpúsculos de Schwann; las alteraciones
degenerativas de los -discos de soldadura, embudos de Lantermann
y anillos de Segall-; la suerte corrida por -las viejas vainas de
Schwann-, no neurotizadas, del cabo periférico; la -morfología y
estructura del cono de crecimiento- dentro de las -bandas de Büngner-
del citado cabo; la medida de la -velocidad de crecimiento- del
axon en los diversos terrenos; las gradaciones de la -atrofia de
los cilindros-ejes del cabo central-, por debajo de los retoños
viables; el análisis del paraje y forma precisas del -nacimiento
de los renuevos-; los experimentos tocantes á los -injertos
nerviosos y gangliónicos-; la prueba de que los -ganglios simpáticos
transplantados- ofrecen también retoños invasores y nódulos
residuales; los efectos de la intercalación de obstáculos en las
heridas nerviosas, al objeto de sorprender los cambios de dirección
de las fibras neoformadas; los fenómenos de -proliferación de la
neuroglia- en las heridas cerebrales; las -metamorfosis del retículo
de Golgi- en las zonas degenerativas de la médula y cerebro, y en
fin, la exposición y discusión detenidas de las -hipótesis imaginadas
para explicar la génesis y orientación- de las fibras nerviosas en
el embrión y los -brotes aberrantes- de las células gangliónicas
sensitivas normales y transplantadas.
Al texto precede entusiasta y sentida dedicatoria (probablemente
escrita por el sabio y admirable patriota Dr. D. Avelino Gutiérrez,
profesor de la Universidad de Buenos Aires), firmada por 47
simpáticos compañeros, esparcidos por todo el territorio de la
República Argentina. Excusado es decir que á cada suscriptor fué
oportunamente repartido un ejemplar, impreso en papel especial y
afectuosamente dedicado.
¡Qué menos podía hacer yo, para pagar tan noble y espiritual
agasajo, que ofrecer á mis compatriotas de allende el mar una obra
original, seriamente meditada y cuidadosamente ilustrada y escrita!...
El segundo libro (por tal lo tengo aunque se publicó en los -Trabajos
del Laboratorio-) enfocó el tema interesante de la -retina y centros
ópticos de los insectos-[282]. En esta obra colaboró mi ayudante
D. Domingo Sánchez, contribuyendo, sobre todo, con numerosas y
admirablemente ejecutadas preparaciones.
[282] -S. R. Cajal- y -D. Sánchez-: Contribución al conocimiento
de los centros nerviosos de los insectos. Primera parte: -Retina
y centros ópticos-. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo XIII,
1915. (Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas). Véase
también cierta nota publicada años antes: Nota sobre la retina de
la mosca. -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, tomo VII, 1909.
Actualmente redacto extenso trabajo (fruto de mis vacaciones de
1916 en Santander) acerca de la estructura de la retina y centros
ópticos de los cefalópodos (con más de 50 grabados), destinado
á -Trab. del Lab. de Invest. biol.-, fascículos 1 y 2, tomo XV,
1917.
Según recordará el lector, mis amores hacia la retina son historia
antigua. El tema me cautivó siempre, porque, en mi sentir, la vida
no alcanzó jamás á forjar máquina de tan sutil artificio y tan
perfectamente adecuada á un fin como el aparato visual. Por raro
caso, además, la naturaleza se ha dignado emplear aquí resortes
físicos accesibles á nuestro entendimiento. Ni debo ocultar que
en el estudio de dicha membrana sentí por primera vez flaquear mi
fe darwinista (hipótesis de la -selección natural-), abrumado y
confundido por el soberano ingenio constructor que campea, no sólo
en la retina y aparato dióptrico de los vertebrados, sino hasta
en el ojo del más ruin de los insectos[283]. Allí, en fin, sentí
más profundamente que en ningún otro tema de estudio, la sensación
escalofriante del insondable misterio de la vida.
[283] Con los conocidos principios de la -variación lenta- y
-selección de la modificación útil-, no es posible explicar
satisfactoriamente muchísimas disposiciones, á saber: el paso en
los mamíferos de la -visión panorámica- á la -visión de campo
común-, con súbita creación del -cordón óptico homolateral-,
á fin de evitar la diplopia; el abandono en los mamíferos
inferiores de las excelencias de la -foseta central- retiniana de
los reptiles y aves; las singulares coincidencias estructurales
del ojo y retina en animales sin parentesco filogénico (por
ejemplo: cefalópodos y mamíferos); y en general, todas las
bruscas y sorprendentes correlaciones de los centros nerviosos
sobrevenidas á cada nueva adaptación al medio de los órganos
sensoriales y motores.
Para contribuir siquiera con tenuísimo rayo de luz á iluminar el
tenebroso abismo, y al objeto, además, de completar mi antiguo libro
sobre la -retina de los vertebrados- con otro estudio de conjunto
relativo á la -retina y ojo de los invertebrados-, emprendí en 1915
esta difícil investigación, que, con permiso de mis achaques y
decadencias, durará todavía dos ó tres años.
La complicación de la retina de los insectos es algo estupendo,
desconcertante, sin precedentes en los demás animales. Cuando se
considera la inextricable urdimbre de los ojos compuestos ó en
facetas; cuando se interna uno en el laberinto de neuronas y fibras
integrantes de los tres grandes segmentos retinianos (capa de las
-ommatidias-, retina intermediaria ó -perióptico-, retina interna
ó -epióptico-, etc.); cuando se sorprenden, no un -kiasma-, como
en los vertebrados, sino -tres kiasmas- sucesivos de significación
enigmática, amén del inagotable caudal de células amacrinas y de
fibras centrífugas; cuando se medita, en fin, acerca del infinito
número y primoroso ajuste de todos estos factores histológicos,
tan sutiles, que los más potentes objetivos consienten apenas
su percepción, queda uno anonadado. ¡Y yo que, engañado por el
malhadado prejuicio de la -seriación progresiva- de las estructuras
zoológicas de función similar, esperaba encontrarme con un plan
estructural sencillísimo y fácilmente abordable! Sin duda que
zoólogos, anatómicos y psicólogos han calumniado á los insectos.
Comparada con la retina de estos al parecer humildes representantes
de la vida (himenópteros, lepidópteros y neurópteros), la retina del
ave ó del mamífero superior, se nos aparece como algo grosero, basto
y deplorablemente elemental. La comparación del rudo reloj de pared
con exquisita y diminuta saboneta no da exacta idea del contraste.
Porque el -ojo-saboneta- del insecto superior no consta solamente
de más tenues rodajes, sino que entraña además varios órganos
complicadísimos, sin representación en los vertebrados.
Con arreglo á los mismos principios está organizado el cerebro
--sobre el cual, dicho sea de pasada, tenemos preparado un trabajo--,
asombro á la par de ingeniosa sutileza y maravillosa adaptación.
Nunca mejor aplicado el conocido adagio latino: -in tenuis labor-.
Penetrando con el microscopio en esas liliputienses y, sin embargo,
frondosísimas selvas neuronales del ganglio cerebroide de la abeja,
se siente la tentación de creer que lo desdeñosamente llamado por los
psicólogos -ciego instinto- (la -intuición- de Bergson), es soberana
manifestación del genio. Genio del conocer profundo é instantáneo,
surgido por primera vez en estos pequeños y antiguos seres, para
apagarse después, durante miríadas de siglos, en las groseras
construcciones cerebrales del verme, del pez, del batracio y del
reptil.
Renuncio al empeño de dar aquí idea del contenido objetivo del
aludido libro. Es preciso leerlo. Declaro confidencialmente para
aquellos naturalistas ó histólogos que no desdeñen el estudio
anatómico de los más humildes seres, que los hechos originales se
cuentan por docenas y que muchos problemas de morfología y conexión
neuronales son satisfactoria y --quiero creerlo-- definitivamente
esclarecidos. Y esto no es sino empezar. En mi programa y en el de
mi ayudante Sánchez late el empeño de no cejar hasta sorprender la
característica anatómica del instinto. ¿Triunfaremos?...
Vivo contraste con los anteriores libros forma otro publicado en
1912 sobre -La fotografía de los colores-[284]. Harto conoce el
lector mis viejas aficiones al arte de Daguerre. Y ahora confesaré,
en el seno de la intimidad, que, á título de recreos ó descansos
de más severa labor, me entregué de vez en cuando á algunas
modestas investigaciones sobre la teoría y práctica del arte de la
fotografía[285].
[284] -Cajal-: La fotografía de los colores. Fundamentos
científicos y reglas prácticas. (Con 55 grabados). Madrid, 1912.
[285] Citemos, entre otras, -Cajal-: Recreaciones estereoscópica
y binoculares. -La Fotografía.- Madrid, 1901.
-Idem-: La fotografía cromática de puntos coloreados. -La
Fotografía-, 1914.
-Idem-: Una modificación al proceder fotocrómico de Lumière á la
fécula. -La Fotografía-, 1916.
-Idem-: Las placas autocromas Lumière y el problema de las copias
múltiples. -La Fotografía.- Madrid, 1907.
-Idem-: Anatomía de la placa fotográfica. -Idem-, 1903.
-Idem-: Estructura de las imágenes fotocrómicas de Lippmann.
-Revista de la Real Academia de Ciencias-, etc. (Con 17
grabados). Abril 1906.
Una traducción alemana, con nuevos experimentos y reglas
prácticas, vió la luz en el -Zeitschrift. f. wissenchaftliche
Photographie-. Bd. V, H. 7, 1907.
-Idem-: Reglas prácticas sobre la fotografía interferencial de
Lippmann. -Ciencia popular.- Barcelona, Noviembre 1916.
-Idem-: Obtención de estereofotografías (proceder de
Berthier-Ives) con un solo objetivo. -Revista de Física y
Química-, 1910.
-Idem-: Proceder heliocrómico por decoloración. -Anales de la
Sociedad Española de Física y Química-, tomo IX.
Dos motivos, docente y patriótico el uno, y sentimental el otro, me
inspiraron la redacción del citado libro fotográfico.
El primer motivo fué contribuir, con mi modesta iniciativa, á
divulgar entre los aficionados á la heliocromía los principios
físicos fundamentales de esta maravillosa aplicación de la ciencia.
Así lo expresaba en el prólogo que encabeza la obra. «Privarse de
la teoría --decíamos-- es desdeñar la mitad del placer fotocrómico,
que consiste en comprobar experimentalmente la exactitud de los
principios científicos. El devoto de la fotografía del color no debe
ser rutinario practicón, atenido meramente á recetas y formularios,
al modo del carpintero, que, aguijado por la necesidad, abandona la
garlopa por el objetivo. Sólo acierta quien sabe. La interpretación
de los resultados obtenidos y el remedio de los accidentes y
fracasos, encuéntrase exclusivamente en la clara comprensión del
mecanismo fisico-químico de cada operación fotográfica.» Á la
verdad, mi sentimiento patriótico irritábase sobremanera al oir cómo
desbarraban muchos aficionados de cierta cultura (abogados, médicos é
ingenieros, etc.), en cuanto discurrían sobre las probables causas de
un tono falso en las -autocromas-, ó sobre los hechos físicos en que
se fundan los diversos métodos tricrómicos. Bajo este aspecto de la
difusión en nuestro país de los principios rectores de los procederes
fotocrómicos más usuales, creo sinceramente que mi libro, redactado
en lenguaje llano y sencillo é ilustrado con numerosos esquemas
originales, satisfizo una verdadera necesidad.
El segundo motivo pertenece al dominio del corazón. Mentarlo renueva
en mí torturantes recuerdos. El mayor de mis hijos, precisamente el
que más se parecía á mí, así en lo intelectual como en lo físico,
contrajo desde muy joven gravísima enfermedad cardíaca. Desahuciado
de los médicos é imposibilitado para seguir carrera, púsele al
frente de una librería, al objeto de entretenerle y de disipar
en lo posible su negra melancolía. Y para estimular iniciativas
editoriales, base quizás de futuros negocios, escribí los primeros
capítulos del libro. Por desgracia, la inexorable predicción médica
se cumplió, y el autor tuvo -á fortiori- que convertirse en editor.
Mas no hablemos de cosas tristes. ¡Á qué rememorar dolores cuyo
lenitivo sólo está en el olvido!...
* * * * *
Para ser completo, debiera todavía mencionar aquí cierto librito,
de sabor literario, aparecido en 1905 con el título de -Cuentos de
vacaciones-, y firmado con el pseudónimo -Dr. Bacteria-. Trátase de
cinco narraciones, á modo de -causeries- pseudo-filosóficas, donde
con poca novedad y desmañado estilo se plantean y resuelven algunos
problemas de ética social. Conocedor de los defectos de la citada
obrita, no osé ponerla á la venta. Me limité á regalar algunos
ejemplares á los amigos de cuya bondadosa indulgencia estaba bien
seguro. Si dispongo alguna vez del vagar indispensable, quizás
reimprima y ofrezca al público el citado libro, previamente expurgado
de empalagosos lirismos y de no pocas máculas de pensamiento y de
estilo.
Durante los últimos diez años fuí favorecido con numerosas
distinciones. Callarlas en una autobiografía, pudiera achacarse
á orgullo ó ingratitud; complacerse morosamente en su puntual
enumeración, parecería pueril vanidad. Adopto un término medio
recordando las más importantes. En 1906 fuí designado -Miembro
corresponsal- de famosa -Academia de Roma (Regia Lynceorum
Academia)-; en 1909, -Fellow- de la -Real Sociedad de Londres-;
en 1910, -Socio corresponsal- de la -Real Academia de Ciencias de
Turín-; en 1912, -Socio corresponsal- de la -Sociedad Italiana
de Neurología-; en 1911, -Doctor honorario- de Medicina por la
-Universidad de Cristianía-; en 1912, -Miembro extranjero- de la
-Real Academia de Turín-; en el mismo año, -Miembro honorario- de
la -Sociedad Real de Ciencias médicas y naturales de Bruselas-,
y -Profesor honorario- de la -Universidad de Dublín-; en 1913,
-Asociado extranjero- de la -Academia de Medicina de París-; en
1916, -Miembro corresponsal- del -Instituto de Francia-, etc., etc.
Añadamos que en 1914 el Gobierno francés me honró otorgándome la
condecoración de la -Legión de honor (Commandeur)-, y que en 1915
el Emperador alemán me favoreció con la cruz de la -Orden «pour le
mérite»-. En fin, la -Academia española de la Lengua-, necesitada de
un técnico de las voces y expresiones médicas y biológicas, tuvo la
bondad de llamarme á su seno, y años después (1910), el ilustre y
malogrado Canalejas, á la sazón jefe del partido liberal, me nombró
-Senador vitalicio-.
[Ilustración]
CAPÍTULO XXIII
EPÍLOGO
Mi actividad docente y la multiplicación espiritual. --
Discípulos aventajados. -- La escuela histológica española. --
Realización parcial de mi ideal patriotico-científico. -- Aptitud
de los españoles para la investigación científica. -- Sentimiento
del deber cumplido. -- Lista de trabajos del autor y de sus
discípulos ó inmediatos continuadores.
Tocamos al fin del presente libro. Con la mayor claridad compatible
con la brevedad, dejo expuesto lo fundamental de mi modesta labor y
las condiciones que la motivaron.
Conforme he avanzado en la narración, mi -autobiografía- se ha
-despersonalizado-. El trabajo regular y el espíritu de aventuras
son cosas incompatibles. De cada vez más pobre en episodios amenos,
mi vida ha sido gradualmente absorbida en mi obra. La abeja ha sido
olvidada en consideración al panal.
Incompleta fuera la actividad del científico si se contrajera
exclusivamente á actuar sobre las cosas; opera también sobre las
almas. Ello es un deber si el hombre de laboratorio pertenece al
magisterio universitario. Entonces hay derecho á esperar que buena
parte de su labor sea empleada en forjar discípulos que le sucedan
y le superen. Nadie negará que el cumplimiento de tan capital
función constituye la más noble ejecutoria del investigador y el más
preeminente título á la gratitud de sus compatriotas.
Conforme dejamos expresado en otro libro[286], importa mucho al
cultivador de la ciencia proceder á su multiplicación espiritual.
De esta suerte la vida del maestro alcanza su plenitud, ya que
entraña en potencia nuevas existencias. «La tarea es sin duda penosa
--decíamos--. La actividad del profesor bifúrcase en las corrientes
paralelas del laboratorio y de la enseñanza. Crecen así sus desvelos,
pero aumentan también sus venturas. Sobre dar pábulo á elevadas
tendencias, gozará los deleites de la paternidad ideal, y sentirá el
noble orgullo de haber cumplido honradamente con su triple misión de
investigador, de maestro y de patriota. Ya no declinará su vida en
melancólica soledad; antes bien, verá su ocaso rodeado de un séquito
de discípulos entusiastas capaces de comprender su obra y de hacerla,
en lo posible, fecunda y perenne.»
[286] -Cajal-: Reglas y consejos sobre la investigación
biológica, 4.ª edición, 1916.
Excusado es decir que procuré siempre seguir mis propios consejos.
Aunque al alborear mi carrera hube de confinarme, por imperio del
hábito y de la necesidad, en la categoría de los trabajadores
solitarios, me preocupé siempre, sobre todo después que el Estado
puso en mis manos decoroso y bien provisto laboratorio, de fundar
una escuela genuinamente española de histólogos y biólogos. Y pese
á los lúgubres voceros de nuestra decadencia y á los aguafiestas
para quienes la ciencia, como la aurora boreal, sólo embellece el
cielo de las regiones hiperbóreas, el ideal soñado está en gran
parte conseguido. La ansiada escuela existe y es foco de vivísima
actividad. Sus descubrimientos importantes (excluyo los modestos
míos) han traspasado las fronteras, y sus métodos é invenciones
aplícanse corrientemente en los laboratorios extranjeros.
No con hueras declamaciones, que pretenden ser patrióticas y resultan
jactancias de ignaro chauvinismo, sino con hechos positivos é
indiscutibles he demostrado la aptitud de la gente hispana para la
investigación científica. La pretendida incapacidad de los españoles
para todo lo que no sea producto de la fantasía ó de la creación
artística, ha quedado reducida á tópico ramplón. Cuando durante la
noche el tenebroso mar aparece tranquilo, basta agitar las aguas
para que nubes de noctílucos apagados enciendan su luz y brillen
como estrellas. De igual modo ocurre en el océano social. Ha sido
suficiente que dos ó tres personas (una de ellas el ilustre Dr.
Simarro) sacudiéramos la modorra de la juventud, para que surgiera
entre nosotros brillante pléyade de eméritos investigadores. Por
afirmar estoy, sin temor á la nota de optimista, que en orden á
ciertos estudios, que exigen ingeniosidad, paciencia y obstinación,
nuestros compatriotas compiten si no superan á los más cachazudos é
infatigables hijos del Norte. Todo consiste en despertar el espíritu
de curiosidad científica, adormecido durante cuatro siglos de
servidumbre mental, y de inocular con el ejemplo el fuego sagrado
de la indagación personal. Vivimos en un país en que el talento
científico se desconoce á sí mismo. Deber del maestro es revelarlo y
orientarlo.
Los jóvenes laboriosos á quienes aludo son ya legión, sobre todo
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