BEATRIZ.
¿Siete años? Primero veré yo mi muerte. ¡Ay, ay, ay!
INÉS.
Desmayóse. ¿Esto quiere ver vuestra merced delante de sus ojos? Véla
ahí muerta.
ROLDAN.
¡Jesus! ¿de qué le ha dado este mal?
SARMIENTO.
De no hablar.
(-Dentro la justicia.-)
ALGUACIL.
¡Abran aquí á la justicia, abran á la justicia!
ROLDAN.
¡La justicia! ¡Ay, triste de mí! que yo ando huido, y si me conocen
me han de llevar á la cárcel.
SARMIENTO.
Pues señor, el remedio es meterse en esta estera vuestra merced, que
las habian quitado para limpiarlas; y asi se podrá librar, que yo no
hallo otro.
-Métese en la estera Roldan, y salen Alguacil, Escribano y
Corchete.-
ALGUACIL.
¿Era para hoy el abrir esta puerta?
SARMIENTO.
¿Qué es lo que vuestra merced manda, que tan furioso viene?
ALGUACIL.
El señor gobernador manda que, no obstante que vuestra merced ha
pagado los doscientos ducados de la cuchillada, venga vuestra merced
á darle la mano á este hombre, y se abracen y sean amigos.
SARMIENTO.
Querria comer agora.
ESCRIBANO.
El hombre está aquí junto; y luego se volverá vuestra merced á comer
despacio.
SARMIENTO.
Vamos en buen hora.
INÉS.
Vuelve en tí, señora: que si de no hablar te has desmayado, agora que
estás sola hablarás cuanto quisieres.
BEATRIZ.
Gracias á Dios, que agora descansaré del silencio que he tenido.
(-Saque Roldan la cabeza de entre la estera y mirando á Beatriz,
diga-):
ROLDAN.
¿Silencio dijo vuestra merced? y dijo muy bien: porque el silencio
fue siempre alabado de los sabios; y los sabios callan á tiempos, y
hablan á tiempos; porque hay tiempos de hablar, y tiempos de callar;
y quien calla otorga, y el otorgar es de escrituras; y una escritura
ha menester tres testigos, y si es de testamento cerrado siete;
porque...
BEATRIZ.
Porque el diablo te lleve, hombre, y quien acá te trujo. ¿Hay tan
gran bellaquería? Yo vuelvo á desmayarme.
-Vuelven á salir todos.-
SARMIENTO.
Ya que se han hecho las amistades, quiero que vuestras mercedes beban
con una caja. Hola, dad acá la cantimplora y aquella perada.
BEATRIZ.
¿Agora nos meteis en eso? ¿No veis que estamos ocupados sacudiendo
estas esteras? Muestra el palo; y tú con esotro démoslas hasta que
queden limpias.
ROLDAN.
Paso, paso, señoras: que bien entendí que hablaban mucho, pero no que
jugaban de mano.
ALGUACIL.
Oiga, ¿qué es esto? ¿No es aquel bellaco de Roldanejo el hablador,
que hace las maulas?
ESCRIBANO.
El mismo.
ALGUACIL.
Sed preso, sed preso.
ROLDAN.
¿Preso dijo vuestra merced? y dijo muy bien; porque el preso no es
libre, y la libertad...
ALGUACIL.
Que no, no, aquí no ha de valer la habladura: vive Dios, que habeis
de ir á la cárcel.
SARMIENTO.
Señor alguacil, suplico á vuestra merced que por haberse hallado en
mi casa, esta vez no se le lleve: que doy palabra á vuestra merced de
darle con que se vaya del lugar en curándome á mi mujer.
ALGUACIL.
¿Pues de qué la cura?
SARMIENTO.
Del hablar.
ALGUACIL.
¿Y cómo?
SARMIENTO.
Hablando: porque como habla tanto, la enmudece.
ALGUACIL.
Soy contento, por ver ese milagro; pero ha de ser con condicion, que
si la diere sana, me avise vuestra merced luego, porque le lleve á mi
casa: que tiene mi mujer la propia enfermedad, y me holgaria que me
la curase de una vez.
SARMIENTO.
Yo avisaré con lo que hubiere.
ROLDAN.
Yo sé que la dejaré bien curada.
ALGUACIL.
¡Vete, pícaro hablador!
SARMIENTO.
No me desagrada el verso.
ALGUACIL.
Pues si no le desagrada, oiga, que yo tengo alguna vena de poesía.
ROLDAN.
¿Oiga? ¿poesía ha dicho vuestra merced? Pues repare, que por Dios que
la ha de llevar de puño.
(-Hácense la salva, y van diciendo las glosas.-)
ALGUACIL.
La condicion del hablar
Mas parece tentacion
De quien nos suele tentar;
Ni puede ser condicion
En hombre que es muladar.
Parte á servir de atambor
Con esa lengua, embaidor;
Y pues que con mayor ruido
Suenas á un discreto oido,
Vete pícaro hablador.
ESCRIBANO.
Despues de muerto sé yo
Que ha de ponerse en lugar
De epitafio: -aquí murió-
-Quien muerto no ha de callar-
-Tanto como vivo habló-.
INÉS.
Esa quiero yo acabar.
ESCRIBANO.
Diga, veamos.
INÉS.
Y pues de hablar el rigor
Á un muerto pone temor,
Á un monte, donde á ninguno
Seas hablando importuno,
Vete, pícaro hablador.
SARMIENTO.
Va la mia.
¡Ó tú, que hablaste por veinte,
Y hablaste por veinte mil,
BEATRIZ.
Yo la acabaré, detente:
ROLDAN.
Por hablar; traza sutil.
BEATRIZ.
Repare, señor pariente;
Vete á donde tu rumor
No suene para tu mengua;
Y pues se sabe tu flor,
Vete, enfermo de la lengua,
Vete, pícaro hablador.
ROLDAN.
Oigan y reparen vuestras mercedes, que no será peor la mia:
Aquí he venido á curar
Una mujer habladora
Que nunca supo callar,
Á quien pienso desde agora
Enmudecer con hablar.
Convídame este señor,
Y comeré con rigor,
Aunque diga su mujer,
Por no me dar de comer,
Vete, pícaro hablador.
(-Éntranse dándose vaya, con que se da fin.-)
FIN DE LOS ENTREMESES.
ÍNDICE
Prólogo.
Entremés del Juez de los Divorcios.
Entremés del rufián viudo, llamado Trampagos.
Entremés del vizcaíno fingido.
Entremés de la guarda cuidadosa.
Entremés del viejo zeloso.
Entremés de la elección de los alcaldes de Daganzo.
Entremés de la cárcel de Sevilla.
Entremés del Retablo de las maravillas.
Entremés de la Cueva de Salamanca.
Entremés del Hospital de los podridos.
Entremés de los dos habladores.
NOTAS
[1] No cacarees, no ponderes tanto tu negocio.
[2] De paño, ó empañado el rostro.
[3] Dueña absoluta.
[4] Metáfora tomada del juego de naipes de este nombre, especie
del que hoy se llama del parar, en el que las dos primeras
cartas que se sacan de la baraja junta pertenecen la primera al
contrario, y la segunda al que da al naipe, y estas dos se llaman
juntas. El que lleva el naipe ha de querer todos los envites que
hace el contrario, ó dejar el naipe; y de esto está tomada la
metáfora que aquí usa el viejo, y cuya alusion es bien fácil de
entender.
[5] Refran que esplica lo poco que suele durar el fervor en
algunas personas que entran de nuevo en algun estado, destino
ó trato; ó que todas las cosas aplacen y hacen bondad en el
principio, pero que pasada la novedad, se mudan ó ceden.
[6] Lo mismo que enhoramala, ó en mala hora.
[7] Frase que se usa para decir que el que en un negocio está á
lo favorable, tambien debe estar á lo adverso.
[8] Esto es, hacer un entero y completo uso de todos sus
sentidos: metáfora tomada del juego de naipes, llamado quínola,
y en que los jugadores brujulean ó rastrean, por ver si tienen
quínola, por sola la pinta de las cartas, y sin descubrir estas.
[9] Esto es, de aumentar el número de los mirones ó espectadores
del juego, pero que no toman parte en él.
[10] Es el vestido de calle, ó el que se pone para salir á ella,
diferente ó mas esmerado que el que se usa para viaje, ó para
estar dentro de casa.
[11] Esto es, en nada: me desprecia ó tiene por cosa de menos
valer.
[12] Son los mozos de carga, ó que se ocupan en portear y
descargar las cargas de todas clases, y especialmente las de
carbon.
[13] Esto es, de mala vida, ó de mal vivir: tambien significa la
esclava.
[14] Véase la nota de la página 11.
[15] Voz anticuada; lo mismo que señor.
[16] Voz tambien anticuada; lo mismo que vuesa merced, ó usted.
[17] El sol de la gente de la hampa, ó de los pícaros, matones y
valentones. Todas ó las mas de las voces y espresiones que aquí
se notan son de la germania, ó lenguaje picaresco.
[18] Lo mismo que charlado, hablado.
[19] Es este lance, suerte ó jugada de esgrima; que es la ida y
venida sin intermision, que juegan dos que esgrimen.
[20] Lo mismo que -ad omnia-: esto es, que todo ha de ser hoy
pésames.
[21] De ser azotado por la justicia.
[22] Esto es, tomó once veces las unciones.
[23] Esto es, que tenia tantas fuentes como los jardines de
Aranjuez.
[24] Cuando se toca á queda; ó á recoger en ciertos pueblos
de España, donde habia antiguamente la costumbre de tocar ó á
recoger á cierta hora de la noche, tañendo una campana.
[25] Á mi querido.
[26] Mis dos ojos.
[27] Por hijo de malicias, malicioso.
[28] Reales, por monedas.
[29] Sobornado, ganado con dinero.
[30] En señal de ser su esclava, ó para que la tuviese por tal.
[31] Del vino caro ó del mejor.
[32] La justicia.
[33] Es desear ó complacerse en una cosa que se desea, regodearse
con ella.
[34] Con los rústicos.
[35] Padece de la cabeza, está loco.
[36] Demasías.
[37] Llamábase así á la pieza ó piezas de cabritilla, adobadas
con varias figuras y labores estampadas con prensa, y de que
antiguamente se hacia mucho uso para cubiertas de mesa, cortinas
y aun tapices.
[38] Modo anticuado por -se espantaria- ó -espantariase-.
[39] Á la inquisición; porque los que eran condenados á ser
quemados por este tribunal, sufrian este castigo en una hoguera
llamada -el brasero-.
[40] Á la galera ó encierro de las malas mujeres.
[41] Aunque algunos críticos han dudado sobre atribuir la
paternidad de este entremes á Cervantes, hoy ya la opinion mas
acreditada se la concede.
[42] En Germania la palabra -cerra- vale tanto como mano.
[43] Esto es, de engaños.
[44] Voces todas con que se califican diversas habilidades y
hazañas de los hampores.
[45] Que sé hacer algo, que sé mi obligación, y no se reduce todo
á palabras generales y meras ofertas.
[46] Disponte, prepárate á adular y lisonjear con tu parlar á los
espectadores.
[47] No uses de agudezas ó remontes demasiado el estilo, de modo
que no te entiendan.
[48] Judio convertido.
[49] Esto es, me precio de entender el arte cómica; ó soy
aficionado á ella.
[50] De ellos es, judio convertido es ó hijo bastardo.
[51] Espresion metafórica, que vale lo mismo que gente soez.
[52] Vino bueno, espirituoso: el mas fuerte se llama de dos
orejas.
[53] Por esposo.
[54] Alude á los que por cualquier cosa se afanan, desasosiegan y
desesperan.
[55] Á Santiago el Menor, cuya fiesta se celebra efectivamente,
en mayo, la llamaban -Santiago el Verde-.
[56] -En cas-; lo mismo que -en casa-.
[57] El sentido es confuso, si bien de lo que á continuación dice
el SECRETARIO se deduce que los sesos de los poetas á que alude,
son los que han de hacer el oficio de vomitivos, sin duda por lo
repugnantes ó nauseabundos.
[58] Aquí el humor satírico de Cervantes, toma un giro, adquiere
un color tan subido, que pudiera llamarse quevedesco.
[59] Manera singularísima y gráfica de censurar los errores de la
ignorancia ó de la torpeza facultativa.
[60] Embustes, mentiras, embrollos.
[61] De seguida ó seguidos.
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